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2 - LOPEZ GALINDO. Costumbres populares. Ref. 145172

Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Medidas sin marco 23 x 18 cms. Oleo sobre tabla.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
Embalaje profesional.
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LUIS LOPEZ GALINDO
 
Autodidacta y seguidor de su padre Luis de Pereda, en los motivos de escena constumbrista y andaluza, dándole incluso clases particulares. Trabaja principalmente en temas costumbristas llegando al dominio de perfeccion y realismo. Sus obras se encuentran repartidas en colecciones particulares por diversos puntos de España y el extranjero. Sin duda, estamos ante obras de una calidad inmejorable y de una revalorización asegurada. Es un pintor que inspirándose en la figura, crea la luz y el ambiente con prodigiosa fidelidad. Acabados perfectos, no solo en lo principal sino en lo secundario, y por ello sus cuadros son como una ventana abierta que contempla lo que produce la ilusion de la realidad. Sus lienzos son sinfonías de color, y cada uno de ellos está construido dentro del concepto ritmico de lo que debe ser un cuadro. Tan finamente acordado, tan delicadísimo, de gamas sutiles, con mateices suavísimos y finas claridades... Posee ese místico placer de armonizar la naturaleza y sus matices cromáticos con nuestra arquitectura tradicional de patios conventuales, llenos de luz y de sombras transparente, fresco verdor de plantas y gozoso jugueteo constumbrista. Representaciones al aire libre, llenas de gracia y donaire, y connotaciones de galanteos y amoríos flamencos, costumbrismo regionalista y fiestas...
 
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Precio salida

350 €

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2 - LOPEZ GALINDO. Costumbres populares. Ref. 145172

Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Medidas sin marco 23 x 18 cms. Oleo sobre tabla.
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Magnifico estado.
 
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LUIS LOPEZ GALINDO
 
Autodidacta y seguidor de su padre Luis de Pereda, en los motivos de escena constumbrista y andaluza, dándole incluso clases particulares. Trabaja principalmente en temas costumbristas llegando al dominio de perfeccion y realismo. Sus obras se encuentran repartidas en colecciones particulares por diversos puntos de España y el extranjero. Sin duda, estamos ante obras de una calidad inmejorable y de una revalorización asegurada. Es un pintor que inspirándose en la figura, crea la luz y el ambiente con prodigiosa fidelidad. Acabados perfectos, no solo en lo principal sino en lo secundario, y por ello sus cuadros son como una ventana abierta que contempla lo que produce la ilusion de la realidad. Sus lienzos son sinfonías de color, y cada uno de ellos está construido dentro del concepto ritmico de lo que debe ser un cuadro. Tan finamente acordado, tan delicadísimo, de gamas sutiles, con mateices suavísimos y finas claridades... Posee ese místico placer de armonizar la naturaleza y sus matices cromáticos con nuestra arquitectura tradicional de patios conventuales, llenos de luz y de sombras transparente, fresco verdor de plantas y gozoso jugueteo constumbrista. Representaciones al aire libre, llenas de gracia y donaire, y connotaciones de galanteos y amoríos flamencos, costumbrismo regionalista y fiestas...
 
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Precio salida: 350 €

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VENDIDO
4 - ANTONIO DE CELA 145089

Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Medidas sin marco 33 x 19 cms. Oleo sobre lienzo.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
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ANTONIO DE CELA
 
Pintor, escultor.....artista, por que bien nos dice Antonio de Cela “que en las cosas que nos rodean se reflejan nuestra manera de vivir y nuestra alegría” (hay una búsqueda de ambas en toda su pintura). Las cosas para él son como nosotros las vemos en sus cuadros (un ritual con encanto), reflejan el paso del tiempo, nuestra propia finitud. Tal vez en las cosas que nos rodean, en nuestros paisajes y nuestros pueblos Antonio de Cela pretenda expresar esa secreta necesidad esa inquietud constante de reflejar bajo los efectos del impresionismo sus raíces y su técnica. Un pintor nunca termina su lección, siempre aprende de la vida y disfruta de ésta de lo que le ofrece, bien dice él que vive apartado del mundo pero lleno de él; “pinto mi mundo, los paisajes de mi tierra, los encantos mediterráneos”. El impresionismo llena sus paisajes dándoles esa luz y ese color que llenan la vida de quienes obtienen sus obras. A diario componemos paisajes, vivimos con ellos y, ese resplandor de color y luminosidad, reflejo vivo de la luz que transmite Antonio de Cela, hace que su pintura revele armonía y alegría, en sus obras bajo ese sol de primavera, brillan campos y paisajes, te vas acercando a esos pueblos de luz y color mediterráneo.... y notas como el rito comienza.
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Precio salida

1 €

VENDIDO

VENDIDO
4 - ANTONIO DE CELA 145089

Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Medidas sin marco 33 x 19 cms. Oleo sobre lienzo.
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ANTONIO DE CELA
 
Pintor, escultor.....artista, por que bien nos dice Antonio de Cela “que en las cosas que nos rodean se reflejan nuestra manera de vivir y nuestra alegría” (hay una búsqueda de ambas en toda su pintura). Las cosas para él son como nosotros las vemos en sus cuadros (un ritual con encanto), reflejan el paso del tiempo, nuestra propia finitud. Tal vez en las cosas que nos rodean, en nuestros paisajes y nuestros pueblos Antonio de Cela pretenda expresar esa secreta necesidad esa inquietud constante de reflejar bajo los efectos del impresionismo sus raíces y su técnica. Un pintor nunca termina su lección, siempre aprende de la vida y disfruta de ésta de lo que le ofrece, bien dice él que vive apartado del mundo pero lleno de él; “pinto mi mundo, los paisajes de mi tierra, los encantos mediterráneos”. El impresionismo llena sus paisajes dándoles esa luz y ese color que llenan la vida de quienes obtienen sus obras. A diario componemos paisajes, vivimos con ellos y, ese resplandor de color y luminosidad, reflejo vivo de la luz que transmite Antonio de Cela, hace que su pintura revele armonía y alegría, en sus obras bajo ese sol de primavera, brillan campos y paisajes, te vas acercando a esos pueblos de luz y color mediterráneo.... y notas como el rito comienza.
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Precio salida: 1 €

VENDIDO

13 - LOPEZ CANITO. Jugando al toro. Ref. 144472

Obra con CERTIFICADO DE GARANTIA y lista para colgar.
Medidas sin marco 65 x50 cms. Acrílico sobre cartulina.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
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JOSE LOPEZ CANITO.
 
Pintor taurino nacido en Madrid, en el barrio de las Ventas en 1942. Creador de numerosos carteles en España, México, Venezuela, y Ecuador. Autor de numerosos calendario taurinos e ilustrador con su arte de revistas como “El Ruedo” y “El Taurino gráfico”. Ha presentado mas de 60 exposiciones individuales tanto en España como en Estados Unidos, Colombia, etc.... y distinguido con diferentes premios y condecoraciones. Sus obras se encuentran presentes en museos de todo el mundo y de forma especial en los museos taurinos de Ronda y Valencia. Pintor taurino por excelencia, en sus cuadros conjugan rotundamente la composición, la forma y el color. La fiesta brava adquiere en sus obras nuevas dimensiones, eminentemente dinámicas, de acendrado nacionalismo, o lo que es lo mismo, hondamente universal. Del pincel de López Canito fluyen las sustancias del ambiente taurino, del coso multicolor, de la capa, muleta y espada. En el se cumple la realización de la obra estética, que es poesia pura, La musica es poesia sin palabras. La arquitectura es poesia dada en las tres dimensiones, y nada es mas esencialmente poético que la plastica, donde juegan donosamente, bajo el signo de Dyónisos y de Apolo, el color y la forma. Desde luego, el poder de creación del hombre, que le otorga jerarquía divina, nace en su mundo sensible, en el espíritu de su raza, en el sentido oculto y mágico de su historia. Logra la universalidad, el humanismo cabal y definitivo, que solo puede existir en el arte.
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100 €

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13 - LOPEZ CANITO. Jugando al toro. Ref. 144472

Obra con CERTIFICADO DE GARANTIA y lista para colgar.
Medidas sin marco 65 x50 cms. Acrílico sobre cartulina.
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Magnifico estado.
 
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JOSE LOPEZ CANITO.
 
Pintor taurino nacido en Madrid, en el barrio de las Ventas en 1942. Creador de numerosos carteles en España, México, Venezuela, y Ecuador. Autor de numerosos calendario taurinos e ilustrador con su arte de revistas como “El Ruedo” y “El Taurino gráfico”. Ha presentado mas de 60 exposiciones individuales tanto en España como en Estados Unidos, Colombia, etc.... y distinguido con diferentes premios y condecoraciones. Sus obras se encuentran presentes en museos de todo el mundo y de forma especial en los museos taurinos de Ronda y Valencia. Pintor taurino por excelencia, en sus cuadros conjugan rotundamente la composición, la forma y el color. La fiesta brava adquiere en sus obras nuevas dimensiones, eminentemente dinámicas, de acendrado nacionalismo, o lo que es lo mismo, hondamente universal. Del pincel de López Canito fluyen las sustancias del ambiente taurino, del coso multicolor, de la capa, muleta y espada. En el se cumple la realización de la obra estética, que es poesia pura, La musica es poesia sin palabras. La arquitectura es poesia dada en las tres dimensiones, y nada es mas esencialmente poético que la plastica, donde juegan donosamente, bajo el signo de Dyónisos y de Apolo, el color y la forma. Desde luego, el poder de creación del hombre, que le otorga jerarquía divina, nace en su mundo sensible, en el espíritu de su raza, en el sentido oculto y mágico de su historia. Logra la universalidad, el humanismo cabal y definitivo, que solo puede existir en el arte.
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Precio salida: 100 €

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19 - JESUS FERNANDEZ. Ventanas y macetas. Ref. 145649

Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Medidas sin marco 18 x 50 cms.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
Embalaje profesional.
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JESUS FERNANDEZ
Si tenemos que proponer un adjetivo que defina la pintura de Jesús Fernández podríamos decir, sin miedo a equivocarnos, que éste es la sinceridad, la autenticidad que emana de sus trazos y de su mirada sobre un paisaje urbano tratado con mimo, sobre unos patios andaluces bañados por el sol, siempre vistos como remansos de paz, como lugares que permaneceran en nuestra memoria mucho después de haberlos dejado de contemplar. Si queremos ir mucho más allá en nuestra valoración, lo que vemos al observar una pintura suya es el espíritu del sur, con una mirada limpia y serena que situa en su justo lugar aquello que ve y siente. Con una técnica impecable y un dibujo esmerado es capaz de interpretar hermosos paisajes urbanos y sumergirnos en la nostalgia de lo antiguo, como apreciamos en sus puertas y portones, donde nos muestra la belleza nostálgica de los objetos que el paso del tiempo ha convertido en historia. Y sobre todo nos sorprende la luz, una luz imposible de olvidar, una luz que inunda nuestro espíritu, porque si algo ha conseguido J. Fernández con su pintura es atrapar la luz, la luz del sur. Elvira R. Laso Jesús Fernández es uno de esos pintores que llegan al público inmediatamente. Sin pretensiones, con una sinceridad directa y limpia. Su pintura mueve y conmueve enseguida. Sus naturalezas muertas vivifican. Sus bodegones detienen la mirada del corazón. Sus callecitas andaluzas soleadas, en las que la luz se puebla toda lujuriosa y lúcida, de geranios, abren de par en par las puertas de los ojos íntimos al encantamiento. Jesús Fernández posee una decidida vocación de artista impenitente. En sus óleos la felicidad se derrama absoluta. Va a donde quiere llegar. Y es puntual con el solo, como el sol, con las frutas, como la belleza y la armonía. Valentín Arteaga Es interesante contemplar las obras de este joven pintor sevillano y apreciar sus excelentes paisajes, así como sus estupendos bodegones de naturalezas muertas de un estilo tradicional y clásico puro. Visto de esta sencilla manera, la reflexión que nos puede plantear la pintura de Jesús Fernández, es eso de que el arte es otra cosa que lo superficialmente mimético, como se observa en sus óleos. El pulso del dibujo que recorre su variada escenografía del ser humano, del paisaje, la resonancia - es la luz - que transciende sus composiciones, el tiempo en que quedan detenidas, plasmadas, todo ello manifiesta la legítima conciencia plástica de que está poseído el autor. Observando sus pinturas se adivina un aprendizaje callado, una búsqueda larga, antes de encontrar el camino hacia la realidad, para dar testimonio de ella. A través de sus obras percibimos el minucioso y casi detallista trabajado renacer de un entorno que lo aproxima a lo que precisamente la moda ha bautizado como “hiperrealismo”. E. Alvarado Jesús Fernández Romero pinta en un sentido directo, clásico. Con un dibujo perfecto en el que destacan sobre todo sus bodegones, en los que rinde culto al detalle y busca la perfección realista, mostrándose igualmente un paisajista de notorias cualidades. Una pintura totalmente figurativa que tanto gusta al público. De ahí el éxito que han tenido en distintas exposiciones, individuales y colectivas, las colecciones de óleos de este pintor, que puede y debe decir algo más en el futuro.
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Precio salida

250 €

19 - JESUS FERNANDEZ. Ventanas y macetas. Ref. 145649

Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Medidas sin marco 18 x 50 cms.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
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JESUS FERNANDEZ
Si tenemos que proponer un adjetivo que defina la pintura de Jesús Fernández podríamos decir, sin miedo a equivocarnos, que éste es la sinceridad, la autenticidad que emana de sus trazos y de su mirada sobre un paisaje urbano tratado con mimo, sobre unos patios andaluces bañados por el sol, siempre vistos como remansos de paz, como lugares que permaneceran en nuestra memoria mucho después de haberlos dejado de contemplar. Si queremos ir mucho más allá en nuestra valoración, lo que vemos al observar una pintura suya es el espíritu del sur, con una mirada limpia y serena que situa en su justo lugar aquello que ve y siente. Con una técnica impecable y un dibujo esmerado es capaz de interpretar hermosos paisajes urbanos y sumergirnos en la nostalgia de lo antiguo, como apreciamos en sus puertas y portones, donde nos muestra la belleza nostálgica de los objetos que el paso del tiempo ha convertido en historia. Y sobre todo nos sorprende la luz, una luz imposible de olvidar, una luz que inunda nuestro espíritu, porque si algo ha conseguido J. Fernández con su pintura es atrapar la luz, la luz del sur. Elvira R. Laso Jesús Fernández es uno de esos pintores que llegan al público inmediatamente. Sin pretensiones, con una sinceridad directa y limpia. Su pintura mueve y conmueve enseguida. Sus naturalezas muertas vivifican. Sus bodegones detienen la mirada del corazón. Sus callecitas andaluzas soleadas, en las que la luz se puebla toda lujuriosa y lúcida, de geranios, abren de par en par las puertas de los ojos íntimos al encantamiento. Jesús Fernández posee una decidida vocación de artista impenitente. En sus óleos la felicidad se derrama absoluta. Va a donde quiere llegar. Y es puntual con el solo, como el sol, con las frutas, como la belleza y la armonía. Valentín Arteaga Es interesante contemplar las obras de este joven pintor sevillano y apreciar sus excelentes paisajes, así como sus estupendos bodegones de naturalezas muertas de un estilo tradicional y clásico puro. Visto de esta sencilla manera, la reflexión que nos puede plantear la pintura de Jesús Fernández, es eso de que el arte es otra cosa que lo superficialmente mimético, como se observa en sus óleos. El pulso del dibujo que recorre su variada escenografía del ser humano, del paisaje, la resonancia - es la luz - que transciende sus composiciones, el tiempo en que quedan detenidas, plasmadas, todo ello manifiesta la legítima conciencia plástica de que está poseído el autor. Observando sus pinturas se adivina un aprendizaje callado, una búsqueda larga, antes de encontrar el camino hacia la realidad, para dar testimonio de ella. A través de sus obras percibimos el minucioso y casi detallista trabajado renacer de un entorno que lo aproxima a lo que precisamente la moda ha bautizado como “hiperrealismo”. E. Alvarado Jesús Fernández Romero pinta en un sentido directo, clásico. Con un dibujo perfecto en el que destacan sobre todo sus bodegones, en los que rinde culto al detalle y busca la perfección realista, mostrándose igualmente un paisajista de notorias cualidades. Una pintura totalmente figurativa que tanto gusta al público. De ahí el éxito que han tenido en distintas exposiciones, individuales y colectivas, las colecciones de óleos de este pintor, que puede y debe decir algo más en el futuro.
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Precio salida: 250 €

VENDIDO
23 - JESUS FERNANDEZ. Balcón con flores. Ref. 145544

Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Medidas sin marco 41 x 33 cms. Oleo sobre tabla.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
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JESUS FERNANDEZ
 
Si tenemos que proponer un adjetivo que defina la pintura de Jesús Fernández podríamos decir, sin miedo a equivocarnos, que éste es la sinceridad, la autenticidad que emana de sus trazos y de su mirada sobre un paisaje urbano tratado con mimo, sobre unos patios andaluces bañados por el sol, siempre vistos como remansos de paz, como lugares que permaneceran en nuestra memoria mucho después de haberlos dejado de contemplar. Si queremos ir mucho más allá en nuestra valoración, lo que vemos al observar una pintura suya es el espíritu del sur, con una mirada limpia y serena que situa en su justo lugar aquello que ve y siente. Con una técnica impecable y un dibujo esmerado es capaz de interpretar hermosos paisajes urbanos y sumergirnos en la nostalgia de lo antiguo, como apreciamos en sus puertas y portones, donde nos muestra la belleza nostálgica de los objetos que el paso del tiempo ha convertido en historia. Y sobre todo nos sorprende la luz, una luz imposible de olvidar, una luz que inunda nuestro espíritu, porque si algo ha conseguido J. Fernández con su pintura es atrapar la luz, la luz del sur. Elvira R. Laso Jesús Fernández es uno de esos pintores que llegan al público inmediatamente. Sin pretensiones, con una sinceridad directa y limpia. Su pintura mueve y conmueve enseguida. Sus naturalezas muertas vivifican. Sus bodegones detienen la mirada del corazón. Sus callecitas andaluzas soleadas, en las que la luz se puebla toda lujuriosa y lúcida, de geranios, abren de par en par las puertas de los ojos íntimos al encantamiento. Jesús Fernández posee una decidida vocación de artista impenitente. En sus óleos la felicidad se derrama absoluta. Va a donde quiere llegar. Y es puntual con el solo, como el sol, con las frutas, como la belleza y la armonía. Valentín Arteaga Es interesante contemplar las obras de este joven pintor sevillano y apreciar sus excelentes paisajes, así como sus estupendos bodegones de naturalezas muertas de un estilo tradicional y clásico puro. Visto de esta sencilla manera, la reflexión que nos puede plantear la pintura de Jesús Fernández, es eso de que el arte es otra cosa que lo superficialmente mimético, como se observa en sus óleos. El pulso del dibujo que recorre su variada escenografía del ser humano, del paisaje, la resonancia - es la luz - que transciende sus composiciones, el tiempo en que quedan detenidas, plasmadas, todo ello manifiesta la legítima conciencia plástica de que está poseído el autor. Observando sus pinturas se adivina un aprendizaje callado, una búsqueda larga, antes de encontrar el camino hacia la realidad, para dar testimonio de ella. A través de sus obras percibimos el minucioso y casi detallista trabajado renacer de un entorno que lo aproxima a lo que precisamente la moda ha bautizado como “hiperrealismo”. E. Alvarado Jesús Fernández Romero pinta en un sentido directo, clásico. Con un dibujo perfecto en el que destacan sobre todo sus bodegones, en los que rinde culto al detalle y busca la perfección realista, mostrándose igualmente un paisajista de notorias cualidades. Una pintura totalmente figurativa que tanto gusta al público. De ahí el éxito que han tenido en distintas exposiciones, individuales y colectivas, las colecciones de óleos de este pintor, que puede y debe decir algo más en el futuro.
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250 €

VENDIDO

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23 - JESUS FERNANDEZ. Balcón con flores. Ref. 145544

Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Medidas sin marco 41 x 33 cms. Oleo sobre tabla.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
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JESUS FERNANDEZ
 
Si tenemos que proponer un adjetivo que defina la pintura de Jesús Fernández podríamos decir, sin miedo a equivocarnos, que éste es la sinceridad, la autenticidad que emana de sus trazos y de su mirada sobre un paisaje urbano tratado con mimo, sobre unos patios andaluces bañados por el sol, siempre vistos como remansos de paz, como lugares que permaneceran en nuestra memoria mucho después de haberlos dejado de contemplar. Si queremos ir mucho más allá en nuestra valoración, lo que vemos al observar una pintura suya es el espíritu del sur, con una mirada limpia y serena que situa en su justo lugar aquello que ve y siente. Con una técnica impecable y un dibujo esmerado es capaz de interpretar hermosos paisajes urbanos y sumergirnos en la nostalgia de lo antiguo, como apreciamos en sus puertas y portones, donde nos muestra la belleza nostálgica de los objetos que el paso del tiempo ha convertido en historia. Y sobre todo nos sorprende la luz, una luz imposible de olvidar, una luz que inunda nuestro espíritu, porque si algo ha conseguido J. Fernández con su pintura es atrapar la luz, la luz del sur. Elvira R. Laso Jesús Fernández es uno de esos pintores que llegan al público inmediatamente. Sin pretensiones, con una sinceridad directa y limpia. Su pintura mueve y conmueve enseguida. Sus naturalezas muertas vivifican. Sus bodegones detienen la mirada del corazón. Sus callecitas andaluzas soleadas, en las que la luz se puebla toda lujuriosa y lúcida, de geranios, abren de par en par las puertas de los ojos íntimos al encantamiento. Jesús Fernández posee una decidida vocación de artista impenitente. En sus óleos la felicidad se derrama absoluta. Va a donde quiere llegar. Y es puntual con el solo, como el sol, con las frutas, como la belleza y la armonía. Valentín Arteaga Es interesante contemplar las obras de este joven pintor sevillano y apreciar sus excelentes paisajes, así como sus estupendos bodegones de naturalezas muertas de un estilo tradicional y clásico puro. Visto de esta sencilla manera, la reflexión que nos puede plantear la pintura de Jesús Fernández, es eso de que el arte es otra cosa que lo superficialmente mimético, como se observa en sus óleos. El pulso del dibujo que recorre su variada escenografía del ser humano, del paisaje, la resonancia - es la luz - que transciende sus composiciones, el tiempo en que quedan detenidas, plasmadas, todo ello manifiesta la legítima conciencia plástica de que está poseído el autor. Observando sus pinturas se adivina un aprendizaje callado, una búsqueda larga, antes de encontrar el camino hacia la realidad, para dar testimonio de ella. A través de sus obras percibimos el minucioso y casi detallista trabajado renacer de un entorno que lo aproxima a lo que precisamente la moda ha bautizado como “hiperrealismo”. E. Alvarado Jesús Fernández Romero pinta en un sentido directo, clásico. Con un dibujo perfecto en el que destacan sobre todo sus bodegones, en los que rinde culto al detalle y busca la perfección realista, mostrándose igualmente un paisajista de notorias cualidades. Una pintura totalmente figurativa que tanto gusta al público. De ahí el éxito que han tenido en distintas exposiciones, individuales y colectivas, las colecciones de óleos de este pintor, que puede y debe decir algo más en el futuro.
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Precio salida: 250 €

VENDIDO

25 - RAFAEL ATENCIA. Escena Rociera. Ref. 145460

Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Medidas sin marco 41 x 33 cms. Oleo sobre lienzo.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
Embalaje profesional.
Número de seguimiento para su control.
 
 
RAFAEL ATENCIA
 
Casto del Río (Córdoba), 1954 Comenzó sus estudios pictóricos con el maestro C. Toledo continuando su formación con el Círculo Artístico de San Lluch de Barcelona. En sus obras apreciamos un perfecto equilibrio de color y formas. Su plástica es sutil y delicada, sus figuras humanas, serenas e íntimas, y sus paisajes muestran buena factura y un colorido estudiado y con carácter. Rafael Atencia es un artista sensible que detiene su mirada en lo sencillo y cotidiano y sabe penetrar en la oculta belleza de las formas y las líneas para conseguir un resultado pictórico bello, agradable y lleno de paz interior. En la belleza plástica de Rafael Atencia, se manifiesta como signo esencial, una personalísima expresión eminentemente poética y particularmente lírica. La contemplación de estas obras, nos produce una satisfacción y deleite, un gozo motivado por una perfecta armonía colorista, que entabla un nexo con un juego de líneas compositivas bellamente construidas, dando como lógico resultado una estética muy sentida y ejecutada. En estas obras encontramos un perfecto equilibrio de coloridos y formas, su plástica es muy sutil y delicada, el pincel no mancha el lienzo, más bien lo acaricia, con gran cariño y delicadeza. Sus figuras son serenas, muy humanizadas, muy íntimas cuando se contempla con interés. Los paisajes son de muy buena factura y de un grato y serio colorido, muy bien estudiados y con carácter. La poética lírica retiene en su más pleno significado, todo un conjunto armónico que a la obra algo positivamente complaciente y agradable. Rafael Atencia es hombre y artista sensible, que detiene sus miradas y vivencias en lo cotidiano y sencillo, en ese mudo diálogo que entabla con las cosas del mundo que le rodea. Sabe penetrar en la oculta belleza de las formas y las líneas y sabe jugar con ellas de tal forma, que el resultado es bello, agradable, sosegado y lleno de una paz interior. Se da un hermoso juego entre el contenido y el continente, y el nexo entre ambos concede a sus obras un particular sello de personalidad.
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Precio salida

300 €

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25 - RAFAEL ATENCIA. Escena Rociera. Ref. 145460

Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Medidas sin marco 41 x 33 cms. Oleo sobre lienzo.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
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RAFAEL ATENCIA
 
Casto del Río (Córdoba), 1954 Comenzó sus estudios pictóricos con el maestro C. Toledo continuando su formación con el Círculo Artístico de San Lluch de Barcelona. En sus obras apreciamos un perfecto equilibrio de color y formas. Su plástica es sutil y delicada, sus figuras humanas, serenas e íntimas, y sus paisajes muestran buena factura y un colorido estudiado y con carácter. Rafael Atencia es un artista sensible que detiene su mirada en lo sencillo y cotidiano y sabe penetrar en la oculta belleza de las formas y las líneas para conseguir un resultado pictórico bello, agradable y lleno de paz interior. En la belleza plástica de Rafael Atencia, se manifiesta como signo esencial, una personalísima expresión eminentemente poética y particularmente lírica. La contemplación de estas obras, nos produce una satisfacción y deleite, un gozo motivado por una perfecta armonía colorista, que entabla un nexo con un juego de líneas compositivas bellamente construidas, dando como lógico resultado una estética muy sentida y ejecutada. En estas obras encontramos un perfecto equilibrio de coloridos y formas, su plástica es muy sutil y delicada, el pincel no mancha el lienzo, más bien lo acaricia, con gran cariño y delicadeza. Sus figuras son serenas, muy humanizadas, muy íntimas cuando se contempla con interés. Los paisajes son de muy buena factura y de un grato y serio colorido, muy bien estudiados y con carácter. La poética lírica retiene en su más pleno significado, todo un conjunto armónico que a la obra algo positivamente complaciente y agradable. Rafael Atencia es hombre y artista sensible, que detiene sus miradas y vivencias en lo cotidiano y sencillo, en ese mudo diálogo que entabla con las cosas del mundo que le rodea. Sabe penetrar en la oculta belleza de las formas y las líneas y sabe jugar con ellas de tal forma, que el resultado es bello, agradable, sosegado y lleno de una paz interior. Se da un hermoso juego entre el contenido y el continente, y el nexo entre ambos concede a sus obras un particular sello de personalidad.
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Precio salida: 300 €

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VENDIDO
30 - JUAN ANTONIO. Figura Goyesca. Ref. 145347

Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Medidas sin marco 35 x 25 cms. Oleo sobre tabla.
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JOSE PALOMAR
 
La pintura de José Palomar ha inundado de luz el ámbito de la acogedora sala de exposiciones Lambert. José Palomar había vivido hasta ahora su vida de pintor sin someter sus cuadros a la sanción pública en una Galería. Ni espiritualmente, ni materialmente había sentido tal necesidad. Y sigue sin sentirla en el segundo de los aspectos. Pero hay un afán de comunicación. Juan Carlos, afortunado prologuista del catálogo de la muestra, escribe: “De pronto, el pintor decide exponer en un momento de reflexión y expectativa, desoyendo la gran verdad de que su obra vastísima ha sido vendida en el caballete. Supongo que es un reencuentro del hombre, sin canonizaciones ni coronaciones, con sus semejantes.” Palomar ha salido en buena hora de la intimidad de su estudio, para mostrarnos un conjunto de su obra, vario y atrayente, que va desde el sobrio “bodegón del guadarnés” hasta las jugosas flores (la más entrañable herencia paterna), pasando por los sustanciosos paisajes urbanos o rurales, animados con figuritas, que a veces componen escenas evocadoras de la deliciosa pintura de género, por los vigorosos y dinámicos cuadros de figuras y por los precisos bocetos, que tienen valor de realizaciones definitivas. José Palomar, artista actual con raíces en la tradición romántica, pintor capacitado y sensible, posee una gran aptitud de transmisión. Su obra, construida con tanta soltura como firmeza, ostenta un claro equilibrio entre arquitecturas, ambientes y personajes, exaltado por las galas de una inmaculada y luminosa paleta. Hijo del inolvidable maestro Teodoro Palomar, nacido en Sevilla. José Palomar se inicia como pintor en el estudio de su padre. Continúa en la Escuela de Artes y Oficios de la que pasa a la Superior de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, para terminar en la de San Fernando, donde fue becado todos los cursos. El pintor nos habla así de su tarea: “Abordo todos los temas habituales en el arte figurativo normal. Además de la pintura de caballete, cultivo el mural. En Sevilla hay varias muestras de mi trabajo en esta modalidad. Me dedico a las flores con especial cariño, porque mi padre fue un especialista en el tema, y las toco, según los entendidos, con desenvoltura y dinamismo. Motivo difícil este de las flores, donde se adquiere un gran dominio del pincel. Me detengo un poco en los retratos de niños. Me gusta este tipo de pintura, en la que hago cuadros de ejecución rápida. He pintado muchos, y creo que los consigo, ya que son las madres de las criaturas las que me pagan, y exigen mucho más que los padres”. El pintor logra su propósito a plenitud, con un lenguaje claro y donoso. Y porque su obra se desenvuelve en un clima estético cuyo goce es fácilmente transferible.
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400 €

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30 - JUAN ANTONIO. Figura Goyesca. Ref. 145347

Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Medidas sin marco 35 x 25 cms. Oleo sobre tabla.
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JOSE PALOMAR
 
La pintura de José Palomar ha inundado de luz el ámbito de la acogedora sala de exposiciones Lambert. José Palomar había vivido hasta ahora su vida de pintor sin someter sus cuadros a la sanción pública en una Galería. Ni espiritualmente, ni materialmente había sentido tal necesidad. Y sigue sin sentirla en el segundo de los aspectos. Pero hay un afán de comunicación. Juan Carlos, afortunado prologuista del catálogo de la muestra, escribe: “De pronto, el pintor decide exponer en un momento de reflexión y expectativa, desoyendo la gran verdad de que su obra vastísima ha sido vendida en el caballete. Supongo que es un reencuentro del hombre, sin canonizaciones ni coronaciones, con sus semejantes.” Palomar ha salido en buena hora de la intimidad de su estudio, para mostrarnos un conjunto de su obra, vario y atrayente, que va desde el sobrio “bodegón del guadarnés” hasta las jugosas flores (la más entrañable herencia paterna), pasando por los sustanciosos paisajes urbanos o rurales, animados con figuritas, que a veces componen escenas evocadoras de la deliciosa pintura de género, por los vigorosos y dinámicos cuadros de figuras y por los precisos bocetos, que tienen valor de realizaciones definitivas. José Palomar, artista actual con raíces en la tradición romántica, pintor capacitado y sensible, posee una gran aptitud de transmisión. Su obra, construida con tanta soltura como firmeza, ostenta un claro equilibrio entre arquitecturas, ambientes y personajes, exaltado por las galas de una inmaculada y luminosa paleta. Hijo del inolvidable maestro Teodoro Palomar, nacido en Sevilla. José Palomar se inicia como pintor en el estudio de su padre. Continúa en la Escuela de Artes y Oficios de la que pasa a la Superior de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, para terminar en la de San Fernando, donde fue becado todos los cursos. El pintor nos habla así de su tarea: “Abordo todos los temas habituales en el arte figurativo normal. Además de la pintura de caballete, cultivo el mural. En Sevilla hay varias muestras de mi trabajo en esta modalidad. Me dedico a las flores con especial cariño, porque mi padre fue un especialista en el tema, y las toco, según los entendidos, con desenvoltura y dinamismo. Motivo difícil este de las flores, donde se adquiere un gran dominio del pincel. Me detengo un poco en los retratos de niños. Me gusta este tipo de pintura, en la que hago cuadros de ejecución rápida. He pintado muchos, y creo que los consigo, ya que son las madres de las criaturas las que me pagan, y exigen mucho más que los padres”. El pintor logra su propósito a plenitud, con un lenguaje claro y donoso. Y porque su obra se desenvuelve en un clima estético cuyo goce es fácilmente transferible.
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Precio salida: 400 €

VENDIDO

VENDIDO
36 - ENRIQUE PASTOR. Rejoneadores. Ref. 145200

Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Medidas sin marco 33x19.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
Embalaje profesional.
Número de seguimiento para su control.
 
ENRIQUE PASTOR
 
Pintor autodidacta, con el privilegio de tener a un maestro cerca, su prpio padre igualmente ganado por la fiebre taurina y dedicado a esa misma expresión. Nacido en Madrid en 1953, desarrolla su personalidad pictórica a partid del año 1995, entrando de lleno a captar los secretos de las imágenes de la Fiesta, asombrando en estos momentos por la aceptación de la crítica y público en la última exposición de Barcelona. Con la atención siempre dispuesta a observar el toreo y con las ansias de plantear la composición a traves de la belleza más proxima y directa, Curro Romero, Rafael de Paula, César Rincón, Emilio Muñoz y El soro son algunos de lso modelso que inspiraron en algunos momento de la lidia sus obras más difundidas. Su riquísimo caudal recoge un presente histórico y estético conjuntamente; es decir, puede mostral el desarrollo del toreo con ejemplos tomados en visión directas en las plazas y campos ganaderos. Su técnica se preyecta principalmente a traves del acrílico, sin olvidar otros materiales como el pastel o la acuarela, los cuales han quedado a juicio de los organismos que han convocado importantes certámenes en una destacadísima consideración. Del año 1962 al 1968 convocado por la Plaza de Toros de Las Ventas, y así completa otras muchas distinciones en las diversas galerías en las que ha expuesto su obra. Más de quince exposiciones individuales definen su progreso continuo. Constancia y presencia con su divisa en los juegos de color, donde se barajan los dinamismos pictóricos del toreo, la razón y el modo de su pintura.
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Precio salida

100 €

VENDIDO

VENDIDO
36 - ENRIQUE PASTOR. Rejoneadores. Ref. 145200

Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Medidas sin marco 33x19.
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Magnifico estado.
 
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ENRIQUE PASTOR
 
Pintor autodidacta, con el privilegio de tener a un maestro cerca, su prpio padre igualmente ganado por la fiebre taurina y dedicado a esa misma expresión. Nacido en Madrid en 1953, desarrolla su personalidad pictórica a partid del año 1995, entrando de lleno a captar los secretos de las imágenes de la Fiesta, asombrando en estos momentos por la aceptación de la crítica y público en la última exposición de Barcelona. Con la atención siempre dispuesta a observar el toreo y con las ansias de plantear la composición a traves de la belleza más proxima y directa, Curro Romero, Rafael de Paula, César Rincón, Emilio Muñoz y El soro son algunos de lso modelso que inspiraron en algunos momento de la lidia sus obras más difundidas. Su riquísimo caudal recoge un presente histórico y estético conjuntamente; es decir, puede mostral el desarrollo del toreo con ejemplos tomados en visión directas en las plazas y campos ganaderos. Su técnica se preyecta principalmente a traves del acrílico, sin olvidar otros materiales como el pastel o la acuarela, los cuales han quedado a juicio de los organismos que han convocado importantes certámenes en una destacadísima consideración. Del año 1962 al 1968 convocado por la Plaza de Toros de Las Ventas, y así completa otras muchas distinciones en las diversas galerías en las que ha expuesto su obra. Más de quince exposiciones individuales definen su progreso continuo. Constancia y presencia con su divisa en los juegos de color, donde se barajan los dinamismos pictóricos del toreo, la razón y el modo de su pintura.
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Precio salida: 100 €

VENDIDO

40 - RAQUEL CARBONELL . Cánicas. Ref. 145127

Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Medidas sin marco 60 x 30 cms. Oleo sobre tabla.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
Embalaje profesional.
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RAQUEL CARBONELL
 
Nace en Alcoy (Alicante) 1973 Después de cursar estudios secundarios, surge en ella, la vocación artística que desde muy niña fue introduciéndose en el estudio de pintura, donde su padre y su hermana mayor, pintaban los cuadros que a ella le embelesaban. Ingresa en la Academia de Bellas Artes de su ciudad, cuyos estudios la enseñaran a formarse artísticamente. A los catorce años, decidirá que su vocación se convertirá en el medio de ganarse la vida y se incorporara al estudio familiar pintando cuadros por encargo. Pronto la gran sensibilidad y delicadeza afloraran en sus pinceles, derivando su obra en su hiperrealismo, que poco a poco va perfeccionando, viéndose interrumpida, por un tiempo su carrera, por exigencias maternales, volviendo de nuevo a refrescar su paleta con inmensa fuerza y etéreos sueños que convierten sus lienzos en sutiles transparencias en un mundo de canicas y delicadas formas de cristal envolviendo todo ello en sutilezas cromáticas que emocionan los sentires de quien los contempla. Parte de sus obras se encuentran repartidas por todo el territorio nacional, Francia, Inglaterra, Italia, Dubai, Países Árabes y Rusia, por medio de los representantes comerciales. En el año 2015 sus expectativas son su creación y posibilidades de exponer sus obras tanto en España como por medio de sus contactos en Washington (EEUU), Santiago de Chile (Chile) y DF (México).
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Precio salida

250 €

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40 - RAQUEL CARBONELL . Cánicas. Ref. 145127

Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Medidas sin marco 60 x 30 cms. Oleo sobre tabla.
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RAQUEL CARBONELL
 
Nace en Alcoy (Alicante) 1973 Después de cursar estudios secundarios, surge en ella, la vocación artística que desde muy niña fue introduciéndose en el estudio de pintura, donde su padre y su hermana mayor, pintaban los cuadros que a ella le embelesaban. Ingresa en la Academia de Bellas Artes de su ciudad, cuyos estudios la enseñaran a formarse artísticamente. A los catorce años, decidirá que su vocación se convertirá en el medio de ganarse la vida y se incorporara al estudio familiar pintando cuadros por encargo. Pronto la gran sensibilidad y delicadeza afloraran en sus pinceles, derivando su obra en su hiperrealismo, que poco a poco va perfeccionando, viéndose interrumpida, por un tiempo su carrera, por exigencias maternales, volviendo de nuevo a refrescar su paleta con inmensa fuerza y etéreos sueños que convierten sus lienzos en sutiles transparencias en un mundo de canicas y delicadas formas de cristal envolviendo todo ello en sutilezas cromáticas que emocionan los sentires de quien los contempla. Parte de sus obras se encuentran repartidas por todo el territorio nacional, Francia, Inglaterra, Italia, Dubai, Países Árabes y Rusia, por medio de los representantes comerciales. En el año 2015 sus expectativas son su creación y posibilidades de exponer sus obras tanto en España como por medio de sus contactos en Washington (EEUU), Santiago de Chile (Chile) y DF (México).
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Precio salida: 250 €

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44 - ROMAN FRANCES. Sentada en la fuente. Ref. 144410

Obra con CERTIFICADO DE GARANTIA y lista para colgar.
Medidas sin marco 55 x 46 cms. Oleo sobre lienzo.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
Embalaje profesional.
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ROMAN FRANCES.
 
Nace en Alicante el dos de Enero de 1950. Desde su infancia se siente inclinado por el dibujo y la pintura, pero su primer contacto con el mundo del arte se produce a los catorce años en el taller-estudio del pintor Gaspar Francés Rico, que ejerció una gran influencia en su formación artística y humana. En 1965 presenta su primer cuadro en el Salón de Otoño de Alcoy. Posteriormente se traslada a Madrid donde permanece durante 5 años, este momento de plena efervescencia cultural del país definirá su futura trayectoria. Los pintores valencianos (Sorolla, Navarro, Pinazo...) y sobretodo los alcoyanos de finales del siglo XIX ejercerán en su obra nuevos planteamientos. En 1978 viaja a Estados Unidos y posteriormente a Méjico donde permanecerá una larga temporada, realiza diferentes exposiciones con éxito. A partir de esta experiencia se decide a presentar su obra en distintos países como Francia, Alemania, Bélgica, Italia, Suiza, Mónaco, Japón y Estados Unidos. Ha realizado más de 50 exposiciones personales y ha participado en infinidad de exposiciones colectivas. Las últimas las ha realizado en: El Greco (Madrid), Emarros (Castellón), Gabernia (Valencia), Sala Goya (Palma de Mallorca), Espí (Santander), Segrelles (Valencia), Braulio (Castellón), Xauen (Granada), Gaudí (Madrid) Benedito (Málaga), Lloren‡ (Barcelona), Formas (Portugal), Castelló 120 (Madrid), Galería Mar (Barcelona), Arimany (Tarragona), etc. Se le considera un genuino representante de la Escuela Valenciana. Su pintura es llena de luz y color, centrada siempre alrededor de la figura femenina. Se encuentra en importantes colecciones públicas y privadas en más de 30 países de los que podemos destacar: Francia, Italia, España, Estados Unidos, Alemania, Gran Bretaña, Emiratos Árabes, Japón, Méjico y Canadá.
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Precio salida

1.500 €

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44 - ROMAN FRANCES. Sentada en la fuente. Ref. 144410

Obra con CERTIFICADO DE GARANTIA y lista para colgar.
Medidas sin marco 55 x 46 cms. Oleo sobre lienzo.
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ROMAN FRANCES.
 
Nace en Alicante el dos de Enero de 1950. Desde su infancia se siente inclinado por el dibujo y la pintura, pero su primer contacto con el mundo del arte se produce a los catorce años en el taller-estudio del pintor Gaspar Francés Rico, que ejerció una gran influencia en su formación artística y humana. En 1965 presenta su primer cuadro en el Salón de Otoño de Alcoy. Posteriormente se traslada a Madrid donde permanece durante 5 años, este momento de plena efervescencia cultural del país definirá su futura trayectoria. Los pintores valencianos (Sorolla, Navarro, Pinazo...) y sobretodo los alcoyanos de finales del siglo XIX ejercerán en su obra nuevos planteamientos. En 1978 viaja a Estados Unidos y posteriormente a Méjico donde permanecerá una larga temporada, realiza diferentes exposiciones con éxito. A partir de esta experiencia se decide a presentar su obra en distintos países como Francia, Alemania, Bélgica, Italia, Suiza, Mónaco, Japón y Estados Unidos. Ha realizado más de 50 exposiciones personales y ha participado en infinidad de exposiciones colectivas. Las últimas las ha realizado en: El Greco (Madrid), Emarros (Castellón), Gabernia (Valencia), Sala Goya (Palma de Mallorca), Espí (Santander), Segrelles (Valencia), Braulio (Castellón), Xauen (Granada), Gaudí (Madrid) Benedito (Málaga), Lloren‡ (Barcelona), Formas (Portugal), Castelló 120 (Madrid), Galería Mar (Barcelona), Arimany (Tarragona), etc. Se le considera un genuino representante de la Escuela Valenciana. Su pintura es llena de luz y color, centrada siempre alrededor de la figura femenina. Se encuentra en importantes colecciones públicas y privadas en más de 30 países de los que podemos destacar: Francia, Italia, España, Estados Unidos, Alemania, Gran Bretaña, Emiratos Árabes, Japón, Méjico y Canadá.
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Precio salida: 1.500 €

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50 - MANUEL FERNANDEZ. Vista de patio en Carmona. Ref. 145644

Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Medidas sin marco 25 x 32 cms.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
Embalaje profesional.
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MANUEL FERNANDEZ GARCIA
 
Manuel Fernández García, pintor costumbrista Español, nacido en la calle Bogas del barrio de San Felipe, el 29 de diciembre de 1927. Los temas de sus cuadros son de estilo costumbrista con temas de pueblos y paisajes campesinos de España. En sus primeros recuerdos están su única hermana, Dolores, y sus padres. En 1922 el padre había abierto una tienda de tejidos en un inmueble adosado a la Puerta de Sevilla. Él se crio en la tienda, aunque de los vecinos de San Felipe se acuerda con cariño, como si fueran parte de su familia. Su bisabuelo paterno fue un pintor decimonónico de temas religiosos, aunque se le conoce un paisaje de desierto en un cuadro sobre Los Reyes Magos. Firmaba sus obras con el apellido Pérez. Tuvo un hijo que también fue pintor y firmaba Pérez Hurtado. Entre estos ascendientes artistas hay otro pintor en la familia, llamado Juan de la Cruz, que murió en el manicomio de Sevilla, donde al parecer había cuadros de él. En el colegio del convento de las dominicas de Madre de Dios dibujaba. Sus compañeros de párvulos le servían de modelos. Dibujaba a los niños cuando los castigaban a estar de rodillas o contra la pared. Es el recuerdo más remoto del artista con la pintura. Empezó el bachillerato como alumno interno en el colegio de San Hermenegildo de Dos Hermanas, que regían los terciarios capuchinos, aunque no llegó a terminarlo ya que le hizo falta a su padre en la tienda. En San Hermenegildo, entre las asignaturas que se impartían estaban el dibujo artístico y el dibujo técnico. El tiralíneas no le gustaba; dibujar tuercas, tornillos o pernos, no era lo suyo. El almacén de la tienda de su padre, situado en la parte superior, se convirtió en el lugar donde José Arpa Perea guardaba sus caballetes, lienzos, óleos, pinceles y otros enseres. Allí trabajaba todos los días menos los domingos este conocido pintor de la época. Uno de éstos, Manuel, sin licencia de aquél, cogió algunos tubos de óleo y una tablita que había quedado preparada y sobre ella pintó un cuadrito desde su azotea de la Torre de San Felipe. Así realizó su primera pintura al óleo. A Arpa le gustó, y no tuvo que reprocharle nada por su atrevimiento, sino todo lo contrario. Manuel salió una infinidad de veces con Arpa a pintar, porque entonces se pintaba todo del natural, unas veces buscando vistas de la vega o desde ésta de los escarpes del alcor, y otras buscando patios o plazuelas. Poco tiempo después no tuvo inconveniente el padre de Manuel para que el almacén, que estaba vacío de géneros en aquellos años cuarenta de escasez y posguerra, sirviera como primer estudio del hijo, durante muchas temporadas compartido con Arpa. Como don José y Manuel pasaban mucho tiempo juntos, Rafael, el farmacéutico, les decía: «ya vienen el maestro y el discípulo» y Arpa, que tenía 90 años, contestaba: «No, no; somos amigos». El discípulo recuerda que el maestro le daba muchos consejos. Cuando ponía a su vista algún trabajo él nunca decía «Esto no es así», sino «Yo lo hubiera interpretado de esta forma». Lo evoca como un ser estupendo, generoso y muy ameno que le obligaba, le corregía sin dejar de ser grato lo que provocaba en Manuel que creciera su entusiasmo por la percepción pictórica de la realidad de José Arpa, por esa concreta mirada del mundo: una tradición plástica a la que Manuel Fernández García se anudó de manera sencillamente natural y que ha continuado con una obra que en calidad y cantidad le acredita como legatario cimero y leal, y como representante indiscutible, del paisajismo andaluz desde el último tercio del siglo XIX. A lo largo de toda su larga vida no ha tenido necesidad de salir mucho de Carmona, y aunque en el estudio de su centenaria casa haya sido donde ha aplicado su colorido y ejecutado sus cuadros sobre su ciudad y sobre cualquier otro paisaje, donde también ha dado vida a los pueblos blancos de la sierra gaditana, a Cádiz, a Jerez de la Frontera, a Sanlúcar de Barrameda… Su obra está repartida por toda España y por otros países como Alemania, Méjico, Estados Unidos o Japón. El pintor guarda una intensa memoria de su relación pictórica con Grazalema, representada en multitud de sus obras. También los rincones de los paisajes rondeños o los pueblecitos de la Alpujarra han sido llevados a sus lienzos, tablas o papeles, al óleo o a la acuarela. Nunca ha viajado al extranjero por razón de la pintura, aunque en los viajes que ha hecho dedicara gran parte del tiempo a visitar museos. En Venecia quedó cautivado por la belleza de la ciudad y hechizado por los palacios y los canales, por San Marcos y por La Academia. A su regreso empezó a pintar cuadros sobre la Serenísima para una exposición que nunca pudo inaugurarse porque los visitantes del taller que iban descubriéndolos los adquirían. Lo ha vendido todo porque ha tenido muchos clientes. Jamás ha organizado una exposición y siempre los galeristas que han expuesto obras suyas, previamente le han comprado las pinturas.
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Precio salida

600 €

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50 - MANUEL FERNANDEZ. Vista de patio en Carmona. Ref. 145644

Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Medidas sin marco 25 x 32 cms.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
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MANUEL FERNANDEZ GARCIA
 
Manuel Fernández García, pintor costumbrista Español, nacido en la calle Bogas del barrio de San Felipe, el 29 de diciembre de 1927. Los temas de sus cuadros son de estilo costumbrista con temas de pueblos y paisajes campesinos de España. En sus primeros recuerdos están su única hermana, Dolores, y sus padres. En 1922 el padre había abierto una tienda de tejidos en un inmueble adosado a la Puerta de Sevilla. Él se crio en la tienda, aunque de los vecinos de San Felipe se acuerda con cariño, como si fueran parte de su familia. Su bisabuelo paterno fue un pintor decimonónico de temas religiosos, aunque se le conoce un paisaje de desierto en un cuadro sobre Los Reyes Magos. Firmaba sus obras con el apellido Pérez. Tuvo un hijo que también fue pintor y firmaba Pérez Hurtado. Entre estos ascendientes artistas hay otro pintor en la familia, llamado Juan de la Cruz, que murió en el manicomio de Sevilla, donde al parecer había cuadros de él. En el colegio del convento de las dominicas de Madre de Dios dibujaba. Sus compañeros de párvulos le servían de modelos. Dibujaba a los niños cuando los castigaban a estar de rodillas o contra la pared. Es el recuerdo más remoto del artista con la pintura. Empezó el bachillerato como alumno interno en el colegio de San Hermenegildo de Dos Hermanas, que regían los terciarios capuchinos, aunque no llegó a terminarlo ya que le hizo falta a su padre en la tienda. En San Hermenegildo, entre las asignaturas que se impartían estaban el dibujo artístico y el dibujo técnico. El tiralíneas no le gustaba; dibujar tuercas, tornillos o pernos, no era lo suyo. El almacén de la tienda de su padre, situado en la parte superior, se convirtió en el lugar donde José Arpa Perea guardaba sus caballetes, lienzos, óleos, pinceles y otros enseres. Allí trabajaba todos los días menos los domingos este conocido pintor de la época. Uno de éstos, Manuel, sin licencia de aquél, cogió algunos tubos de óleo y una tablita que había quedado preparada y sobre ella pintó un cuadrito desde su azotea de la Torre de San Felipe. Así realizó su primera pintura al óleo. A Arpa le gustó, y no tuvo que reprocharle nada por su atrevimiento, sino todo lo contrario. Manuel salió una infinidad de veces con Arpa a pintar, porque entonces se pintaba todo del natural, unas veces buscando vistas de la vega o desde ésta de los escarpes del alcor, y otras buscando patios o plazuelas. Poco tiempo después no tuvo inconveniente el padre de Manuel para que el almacén, que estaba vacío de géneros en aquellos años cuarenta de escasez y posguerra, sirviera como primer estudio del hijo, durante muchas temporadas compartido con Arpa. Como don José y Manuel pasaban mucho tiempo juntos, Rafael, el farmacéutico, les decía: «ya vienen el maestro y el discípulo» y Arpa, que tenía 90 años, contestaba: «No, no; somos amigos». El discípulo recuerda que el maestro le daba muchos consejos. Cuando ponía a su vista algún trabajo él nunca decía «Esto no es así», sino «Yo lo hubiera interpretado de esta forma». Lo evoca como un ser estupendo, generoso y muy ameno que le obligaba, le corregía sin dejar de ser grato lo que provocaba en Manuel que creciera su entusiasmo por la percepción pictórica de la realidad de José Arpa, por esa concreta mirada del mundo: una tradición plástica a la que Manuel Fernández García se anudó de manera sencillamente natural y que ha continuado con una obra que en calidad y cantidad le acredita como legatario cimero y leal, y como representante indiscutible, del paisajismo andaluz desde el último tercio del siglo XIX. A lo largo de toda su larga vida no ha tenido necesidad de salir mucho de Carmona, y aunque en el estudio de su centenaria casa haya sido donde ha aplicado su colorido y ejecutado sus cuadros sobre su ciudad y sobre cualquier otro paisaje, donde también ha dado vida a los pueblos blancos de la sierra gaditana, a Cádiz, a Jerez de la Frontera, a Sanlúcar de Barrameda… Su obra está repartida por toda España y por otros países como Alemania, Méjico, Estados Unidos o Japón. El pintor guarda una intensa memoria de su relación pictórica con Grazalema, representada en multitud de sus obras. También los rincones de los paisajes rondeños o los pueblecitos de la Alpujarra han sido llevados a sus lienzos, tablas o papeles, al óleo o a la acuarela. Nunca ha viajado al extranjero por razón de la pintura, aunque en los viajes que ha hecho dedicara gran parte del tiempo a visitar museos. En Venecia quedó cautivado por la belleza de la ciudad y hechizado por los palacios y los canales, por San Marcos y por La Academia. A su regreso empezó a pintar cuadros sobre la Serenísima para una exposición que nunca pudo inaugurarse porque los visitantes del taller que iban descubriéndolos los adquirían. Lo ha vendido todo porque ha tenido muchos clientes. Jamás ha organizado una exposición y siempre los galeristas que han expuesto obras suyas, previamente le han comprado las pinturas.
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Precio salida: 600 €

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51 - ANA DELGADO. Lirios. Ref. 145597

Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Medidas sin marco 72 x 30cms. Oleo sobre lienzo
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
Embalaje profesional.
Número de seguimiento para su control.
 
ANA DELGADO
 
Nacida en Pilas (Sevilla) en 1948 y vecina de la capital sevillana. Tras cursar estudios de Esteticismo, Cosmética y Decoración, ejerce como esteticista en reconocidas firmas como Balenciaga, Givenchy, Germany-Monteil y El Corte Inglés. No obstante, siempre simultaneó el ejercicio de su profesión con su gran afición por la pintura. Su formación como pintora es, pues, autodidacta, complementada posteriormente en distintos estudios de reconocidos pintores sevillanos como José Luis Pajuelo, Luis Montes, Martín Iglesias, José Luis Castrillo, Paco Broca y Pablo Lanuza. Siempre ha sentido una gran predilección por los grandes maestros impresionistas como Sorolla, Monet y Van Gogh, de un clásico como Velázquez y de un modernista como Picasso. Su técnica pictórica más habitual es la pintura al óleo, dando muestras de una gran habilidad y fluidez en el manejo de la espátula, transmitiendo una inconfundible soltura y espontaneidad a su obra. Frescura, sensibilidad, colorido y fuerza expresiva se mezclan impregnando los sentidos. Dentro de su temática destacan los parques y jardines, patios andaluces, flores entre las que destacan sus inconfundibles rosas , fuentes, paisajes naturales, y el retrato. Ha encontrado siempre la inspiración para expresarse sobre el lienzo en lugares que irradian fragancias, luz y colorido como el Parque de María Luisa, los Reales Alcázares de Sevilla, las orillas del Guadalquivir o las marismas de Doñana. Ana Delgado ha participado en numerosos certámenes y concursos, entre los que destacan: - Selección de su obra Callas en el Certamen Nacional de Pintura de La Palma del Condado (Huelva), en el año 1999. - Selección de su obra Alameda de Hércules en el Certamen de Pintura Casco Antiguo de Sevilla en el año 2001. - Selección de su obra La Navidad en Pilas como portada del libro navideño de 2003 editado por el Ayuntamiento de Pilas. - Selección de su obra Corral andaluz en el Certamen de Pintura del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Sevilla en el año 2007. Además, ha participado en las siguientes exposiciones tanto individuales como colectivas: - Exposiciones colectivas en la Casa de la Cultura de Pilas (Sevilla), en los años 2002, 2003 y 2006. - Participación con un stand individual en la III y IV Muestra de Artesanía de Gines (Sevilla), en los años 2004 y 2005. - Exposición individual en la Casa de las Columnas del Excmo. Ayuntamiento de Sevilla, en el año 2005. - Exposición colectiva en Galería de Arte San Vicente de Sevilla, en 2005. - Exposición colectiva en el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Sevilla, en 2007. - Exposiciones en la Galería de Arte Abades 47 de Sevilla en los años 2004, 2006 (colectivas) y 2007 (individual). - Exposición colectiva en Galería Sargent (Madrid) en la primavera de 2007. - Exposición colectiva ESTIVALIA ́2008, en la Galería IRIS de Madrid en el verano de 2008. - Exposiciones individuales en el Hotel Guadalquivir de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) en los veranos de 2009 y 2010. - Exposición colectiva en la Sala de Exposiciones Pablo del Barco (Sevilla) en marzo de 2010. - Exposición colectiva en la Galería de Arte Paz Féliz (Madrid) en julio de 2010. - Exposición individual en la Galería-Taberna Ánima (Sevilla) en diciembre de 2010. - Exposición colectiva ESTIVALIA ́2011 en Galería IRIS (Madrid) en el verano de 2011. - Exposición individual en el Centro Cultural La Victoria de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) - Exposición individual en el Restaurante Zarabanda ́s (Sevilla) en diciembre de 2011. - Exposición colectiva en Galería IRIS (Madrid) en enero de 2012. Coleccionistas particulares y prestigiosas galerías de arte del territorio nacional e internacional vienen adquiriendo sus obras de manera regular ya que cualquiera de las obras de esta pintora suponen una inversión asegurada.
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Precio salida

350 €

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51 - ANA DELGADO. Lirios. Ref. 145597

Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Medidas sin marco 72 x 30cms. Oleo sobre lienzo
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
Embalaje profesional.
Número de seguimiento para su control.
 
ANA DELGADO
 
Nacida en Pilas (Sevilla) en 1948 y vecina de la capital sevillana. Tras cursar estudios de Esteticismo, Cosmética y Decoración, ejerce como esteticista en reconocidas firmas como Balenciaga, Givenchy, Germany-Monteil y El Corte Inglés. No obstante, siempre simultaneó el ejercicio de su profesión con su gran afición por la pintura. Su formación como pintora es, pues, autodidacta, complementada posteriormente en distintos estudios de reconocidos pintores sevillanos como José Luis Pajuelo, Luis Montes, Martín Iglesias, José Luis Castrillo, Paco Broca y Pablo Lanuza. Siempre ha sentido una gran predilección por los grandes maestros impresionistas como Sorolla, Monet y Van Gogh, de un clásico como Velázquez y de un modernista como Picasso. Su técnica pictórica más habitual es la pintura al óleo, dando muestras de una gran habilidad y fluidez en el manejo de la espátula, transmitiendo una inconfundible soltura y espontaneidad a su obra. Frescura, sensibilidad, colorido y fuerza expresiva se mezclan impregnando los sentidos. Dentro de su temática destacan los parques y jardines, patios andaluces, flores entre las que destacan sus inconfundibles rosas , fuentes, paisajes naturales, y el retrato. Ha encontrado siempre la inspiración para expresarse sobre el lienzo en lugares que irradian fragancias, luz y colorido como el Parque de María Luisa, los Reales Alcázares de Sevilla, las orillas del Guadalquivir o las marismas de Doñana. Ana Delgado ha participado en numerosos certámenes y concursos, entre los que destacan: - Selección de su obra Callas en el Certamen Nacional de Pintura de La Palma del Condado (Huelva), en el año 1999. - Selección de su obra Alameda de Hércules en el Certamen de Pintura Casco Antiguo de Sevilla en el año 2001. - Selección de su obra La Navidad en Pilas como portada del libro navideño de 2003 editado por el Ayuntamiento de Pilas. - Selección de su obra Corral andaluz en el Certamen de Pintura del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Sevilla en el año 2007. Además, ha participado en las siguientes exposiciones tanto individuales como colectivas: - Exposiciones colectivas en la Casa de la Cultura de Pilas (Sevilla), en los años 2002, 2003 y 2006. - Participación con un stand individual en la III y IV Muestra de Artesanía de Gines (Sevilla), en los años 2004 y 2005. - Exposición individual en la Casa de las Columnas del Excmo. Ayuntamiento de Sevilla, en el año 2005. - Exposición colectiva en Galería de Arte San Vicente de Sevilla, en 2005. - Exposición colectiva en el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Sevilla, en 2007. - Exposiciones en la Galería de Arte Abades 47 de Sevilla en los años 2004, 2006 (colectivas) y 2007 (individual). - Exposición colectiva en Galería Sargent (Madrid) en la primavera de 2007. - Exposición colectiva ESTIVALIA ́2008, en la Galería IRIS de Madrid en el verano de 2008. - Exposiciones individuales en el Hotel Guadalquivir de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) en los veranos de 2009 y 2010. - Exposición colectiva en la Sala de Exposiciones Pablo del Barco (Sevilla) en marzo de 2010. - Exposición colectiva en la Galería de Arte Paz Féliz (Madrid) en julio de 2010. - Exposición individual en la Galería-Taberna Ánima (Sevilla) en diciembre de 2010. - Exposición colectiva ESTIVALIA ́2011 en Galería IRIS (Madrid) en el verano de 2011. - Exposición individual en el Centro Cultural La Victoria de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) - Exposición individual en el Restaurante Zarabanda ́s (Sevilla) en diciembre de 2011. - Exposición colectiva en Galería IRIS (Madrid) en enero de 2012. Coleccionistas particulares y prestigiosas galerías de arte del territorio nacional e internacional vienen adquiriendo sus obras de manera regular ya que cualquiera de las obras de esta pintora suponen una inversión asegurada.
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Precio salida: 350 €

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VENDIDO
52 - JOSE ANTONIO BORRAS. Figura de seise azul. Ref. 145587

Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Medidas sin marco 21 x 80 cms. Acuarela.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
Embalaje profesional.
Número de seguimiento para su control.
 
JOSE ANTONIO BORRAS
 
Como autodidacta, en la adolescencia, ha participado en certámenes de dibujo, habiendo obtenido, en ocasiones, algunos diplomas y premios. Ha realizado trabajos de restauración de figuras de Belén en mi colegio. En 1986-87 le fue encargado pintar el escudo de la Hermandad de la Divina Pastora de Capuchinos de Sevilla. En 1999 tuvo el privilegio y el honor de ser elegido por la Hermandad de la Virgen del Rocío de Villamanrique de la Condesa (Sevilla) para pintar al óleo, la imagen de la Virgen, que luce el nuevo Estandarte que se confeccionó para la Hermandad. Seguidamente y hasta la actualidad le vienen siendo encargadas obras de la imagen de la Virgen, inspiradas en aquella destinada al Estandarte, y concretamente algunas de estas pinturas conformaron las portadas de algunos Boletines informativos que edita anualmente la hermandad de Villamanrique. En 2000, recibió el encargo para pintar la Virgen de los Ángeles, de Alajar (Huelva), también con destino a un nuevo Estandarte confeccionado para esta Hermandad. Ha participado en certámenes de pintura convocado por el Ayuntamiento de Almonte (Huelva), habiendo sido su obra seleccionada para incluir en catálogo.. Ha participado en varios concursos de pintura convocados por el Ayuntamiento de Gibraleón (Huelva), y en 1997 obtuvo el primer premio , con la obra “QUERUBINES”, en acrílico. Ha concursado en otros certámenes organizados por Contsa, y otros organismos como Focus, Grúas Lozano. Ha realizado dibujos y trabajos de diseño y cartelería, para la empresa Mundomedia, dedicada al ocio y tiempo libre. Ha llevado a cabo dibujos y bocetos de motivos andaluces para su inserción en mantones de Manila y abanicos. En el 2007 le encargaron el cartel de la Virgen de Cuatrovitas de Bollullos de la Imitación con motivo del 50 aniversario de su patronazgo. En 2010 , realizó dibujos para sketches para obra teatral. Ha colaborado con diversas pinturas, en Asociaciones como “Noches del Baratillo” y “ Mujeres entre mundos”. Ha donado pintura a Villamanrique de la Condesa, representando las fiestas mayores y Rocieras. Tiene distribuidas algunas obras en determinadas casas de arte y decoración en Sevilla.
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Precio salida

1 €

VENDIDO

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52 - JOSE ANTONIO BORRAS. Figura de seise azul. Ref. 145587

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Medidas sin marco 21 x 80 cms. Acuarela.
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JOSE ANTONIO BORRAS
 
Como autodidacta, en la adolescencia, ha participado en certámenes de dibujo, habiendo obtenido, en ocasiones, algunos diplomas y premios. Ha realizado trabajos de restauración de figuras de Belén en mi colegio. En 1986-87 le fue encargado pintar el escudo de la Hermandad de la Divina Pastora de Capuchinos de Sevilla. En 1999 tuvo el privilegio y el honor de ser elegido por la Hermandad de la Virgen del Rocío de Villamanrique de la Condesa (Sevilla) para pintar al óleo, la imagen de la Virgen, que luce el nuevo Estandarte que se confeccionó para la Hermandad. Seguidamente y hasta la actualidad le vienen siendo encargadas obras de la imagen de la Virgen, inspiradas en aquella destinada al Estandarte, y concretamente algunas de estas pinturas conformaron las portadas de algunos Boletines informativos que edita anualmente la hermandad de Villamanrique. En 2000, recibió el encargo para pintar la Virgen de los Ángeles, de Alajar (Huelva), también con destino a un nuevo Estandarte confeccionado para esta Hermandad. Ha participado en certámenes de pintura convocado por el Ayuntamiento de Almonte (Huelva), habiendo sido su obra seleccionada para incluir en catálogo.. Ha participado en varios concursos de pintura convocados por el Ayuntamiento de Gibraleón (Huelva), y en 1997 obtuvo el primer premio , con la obra “QUERUBINES”, en acrílico. Ha concursado en otros certámenes organizados por Contsa, y otros organismos como Focus, Grúas Lozano. Ha realizado dibujos y trabajos de diseño y cartelería, para la empresa Mundomedia, dedicada al ocio y tiempo libre. Ha llevado a cabo dibujos y bocetos de motivos andaluces para su inserción en mantones de Manila y abanicos. En el 2007 le encargaron el cartel de la Virgen de Cuatrovitas de Bollullos de la Imitación con motivo del 50 aniversario de su patronazgo. En 2010 , realizó dibujos para sketches para obra teatral. Ha colaborado con diversas pinturas, en Asociaciones como “Noches del Baratillo” y “ Mujeres entre mundos”. Ha donado pintura a Villamanrique de la Condesa, representando las fiestas mayores y Rocieras. Tiene distribuidas algunas obras en determinadas casas de arte y decoración en Sevilla.
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Precio salida: 1 €

VENDIDO

60 - PABLO S. CHIAS. Mariscadoras al atardecer. Ref. 144035

Obra con CERTIFICADO DE GARANTIA y lista para colgar.
Medidas sin marco 55 x 38 cms. Oleo sobre lienzo.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
Embalaje profesional.
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PABLO SEGARRA CHIAS
 
Nace en Sevilla el 4 de Noviembre de 1945. Desde muy corta edad muestra gran interés por el dibujo y por toda la representación plástica - artística que llegaba a sus manos. Pinta su primer cuadro a los 7 años de edad, comenzaba así una trayectoria de vocación y esfuerzos que llevan hasta nuestros días. A principios de los sesenta se matricula en la escuela de arte y oficios artísticos de Sevilla, asistiendo a tres cursos de dibujo artístico, con alta calificación y aprovechamiento. A continuación asiste como copista al Museo Provincial de Sevilla, teniendo como director al conocido Alfonso Grosso, realizando copias de Murillo, Zurbaran, Virgilio Martoni, Villegas, Gómez Gil y otros muchos y variados artistas, que nutrían las ansias por aprender todo lo que estos autores nos regalan desde sus obras. Con esta base y decantándose por una pintura realista y luminosa, se hace de una clientela que solicita sus obras para su venta, por distintos canales entre ellos en el mundo de la subasta. En 1985 expone por primera vez en Sevilla en la sala Sadartys, en años posteriores en León, Palma de Mallorca y en la sala Durán de Madrid en varias ocasiones. También participa en diversas ferias de arte y certámenes internacionales. Actualmente sus obras están representadas en distintos países de Europa, América y el continente asiático.
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Precio salida

6.500 €

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60 - PABLO S. CHIAS. Mariscadoras al atardecer. Ref. 144035

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Medidas sin marco 55 x 38 cms. Oleo sobre lienzo.
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Magnifico estado.
 
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PABLO SEGARRA CHIAS
 
Nace en Sevilla el 4 de Noviembre de 1945. Desde muy corta edad muestra gran interés por el dibujo y por toda la representación plástica - artística que llegaba a sus manos. Pinta su primer cuadro a los 7 años de edad, comenzaba así una trayectoria de vocación y esfuerzos que llevan hasta nuestros días. A principios de los sesenta se matricula en la escuela de arte y oficios artísticos de Sevilla, asistiendo a tres cursos de dibujo artístico, con alta calificación y aprovechamiento. A continuación asiste como copista al Museo Provincial de Sevilla, teniendo como director al conocido Alfonso Grosso, realizando copias de Murillo, Zurbaran, Virgilio Martoni, Villegas, Gómez Gil y otros muchos y variados artistas, que nutrían las ansias por aprender todo lo que estos autores nos regalan desde sus obras. Con esta base y decantándose por una pintura realista y luminosa, se hace de una clientela que solicita sus obras para su venta, por distintos canales entre ellos en el mundo de la subasta. En 1985 expone por primera vez en Sevilla en la sala Sadartys, en años posteriores en León, Palma de Mallorca y en la sala Durán de Madrid en varias ocasiones. También participa en diversas ferias de arte y certámenes internacionales. Actualmente sus obras están representadas en distintos países de Europa, América y el continente asiático.
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Precio salida: 6.500 €

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61 - R. MICHEL. Cristales y frutas. Ref. 145376

 
Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Medidas sin marco 41 x 33 cms. Oleo sobre lienzo.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
Embalaje profesional.
Número de seguimiento para su control.
 
ROBERTO MICHEL
 
En los ambientes artísticos de la floreciente Barcelona era de bien conocido y admirado el talento y maestria de Roberto Michel. La grandiosa equilibrada composición de sus bodegones, ricos en matices y detalles ha sido premiado en numerosos y prestigiosos concursos y certámenes de pintura de nivel nacional e internacional. La considerada crítica y su buen hacer le han abierto las puertas de las más prestigiosas galerías de Cataluña donde expone regularmente y con enorme éxito sus obras que pasan a adornar los elegantes palacios y residencias de la sociedad catalana. Michel es uno de los pintores contemporáneos mas prometedores de nuestro tiempo. Es reflejo del buen gusto y la pulsación dinamica que se unen en la expresión de sus obras que nos trasladan a la mas pura realidad. Realista porque lo que existe en sus composiciones tiene el plapito de la expresión mas vivaz. El realismo es una actiud mental y visual que traspasa lo aparaente para adentrarse en lo que hay tras suyo para revelarnos su verdad. Cuida el color con sus contrastes y coordinados provocando una agradable visión al contemplar sus flores de cuya perfecta expresión nos insinúan los frescos aromas que tanto nos atraen. Es puente entre la materia y el espíritu, es una concentración entre dos fuerzas que por una parte permanecen y por la otra se liberan. Es capaz con su trazo delicado y perfecto reflejar los detalles más extraordinarios como podemos apreciar en sus más que perfectos bodegones, armoniosos y dinámicos capaces de esconder curiosos y sorprendentes detalles cada vez que queramos detenernos a contemplar la singular obra de este artista, difícil de imitar. Sus obras nos inducen a soslayar presente, pasado y futuro. Obra que siempre será pues de nuestro presente.
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Precio salida

150 €

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61 - R. MICHEL. Cristales y frutas. Ref. 145376

 
Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Medidas sin marco 41 x 33 cms. Oleo sobre lienzo.
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Magnifico estado.
 
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ROBERTO MICHEL
 
En los ambientes artísticos de la floreciente Barcelona era de bien conocido y admirado el talento y maestria de Roberto Michel. La grandiosa equilibrada composición de sus bodegones, ricos en matices y detalles ha sido premiado en numerosos y prestigiosos concursos y certámenes de pintura de nivel nacional e internacional. La considerada crítica y su buen hacer le han abierto las puertas de las más prestigiosas galerías de Cataluña donde expone regularmente y con enorme éxito sus obras que pasan a adornar los elegantes palacios y residencias de la sociedad catalana. Michel es uno de los pintores contemporáneos mas prometedores de nuestro tiempo. Es reflejo del buen gusto y la pulsación dinamica que se unen en la expresión de sus obras que nos trasladan a la mas pura realidad. Realista porque lo que existe en sus composiciones tiene el plapito de la expresión mas vivaz. El realismo es una actiud mental y visual que traspasa lo aparaente para adentrarse en lo que hay tras suyo para revelarnos su verdad. Cuida el color con sus contrastes y coordinados provocando una agradable visión al contemplar sus flores de cuya perfecta expresión nos insinúan los frescos aromas que tanto nos atraen. Es puente entre la materia y el espíritu, es una concentración entre dos fuerzas que por una parte permanecen y por la otra se liberan. Es capaz con su trazo delicado y perfecto reflejar los detalles más extraordinarios como podemos apreciar en sus más que perfectos bodegones, armoniosos y dinámicos capaces de esconder curiosos y sorprendentes detalles cada vez que queramos detenernos a contemplar la singular obra de este artista, difícil de imitar. Sus obras nos inducen a soslayar presente, pasado y futuro. Obra que siempre será pues de nuestro presente.
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Precio salida: 150 €

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63 - ENRIQUE PASTOR. Escena taurina. Ref. 143123

Obra con CERTIFICADO DE GARANTIA y lista para colgar.
Medidas sin marco 61 x 50 cms. Oleo sobre lienzo.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
Embalaje profesional.
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ENRIQUE PASTOR
 
Pintor autodidacta, con el privilegio de tener a un maestro cerca, su propio padre igualmente ganado por la fiebre taurina y dedicado a esa misma expresión. Nacido en Madrid en 1953, desarrolla su personalidad pictórica a partid del año 1995, entrando de lleno a captar los secretos de las imágenes de la Fiesta, asombrando en estos momentos por la aceptación de la crítica y público en la última exposición de Barcelona. Con la atención siempre dispuesta a observar el toreo y con las ansias de plantear la composición a traves de la belleza más proxima y directa, Curro Romero, Rafael de Paula, César Rincón, Emilio Muñoz y El soro son algunos de lso modelso que inspiraron en algunos momento de la lidia sus obras más difundidas. Su riquísimo caudal recoge un presente histórico y estético conjuntamente; es decir, puede mostral el desarrollo del toreo con ejemplos tomados en visión directas en las plazas y campos ganaderos. Su técnica se preyecta principalmente a traves del acrílico, sin olvidar otros materiales como el pastel o la acuarela, los cuales han quedado a juicio de los organismos que han convocado importantes certámenes en una destacadísima consideración. Del año 1962 al 1968 convocado por la Plaza de Toros de Las Ventas, y así completa otras muchas distinciones en las diversas galerías en las que ha expuesto su obra. Más de quince exposiciones individuales definen su progreso continuo. Constancia y presencia con su divisa en los juegos de color, donde se barajan los dinamismos pictóricos del toreo, la razón y el modo de su pintura.
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Precio salida

375 €

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63 - ENRIQUE PASTOR. Escena taurina. Ref. 143123

Obra con CERTIFICADO DE GARANTIA y lista para colgar.
Medidas sin marco 61 x 50 cms. Oleo sobre lienzo.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
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ENRIQUE PASTOR
 
Pintor autodidacta, con el privilegio de tener a un maestro cerca, su propio padre igualmente ganado por la fiebre taurina y dedicado a esa misma expresión. Nacido en Madrid en 1953, desarrolla su personalidad pictórica a partid del año 1995, entrando de lleno a captar los secretos de las imágenes de la Fiesta, asombrando en estos momentos por la aceptación de la crítica y público en la última exposición de Barcelona. Con la atención siempre dispuesta a observar el toreo y con las ansias de plantear la composición a traves de la belleza más proxima y directa, Curro Romero, Rafael de Paula, César Rincón, Emilio Muñoz y El soro son algunos de lso modelso que inspiraron en algunos momento de la lidia sus obras más difundidas. Su riquísimo caudal recoge un presente histórico y estético conjuntamente; es decir, puede mostral el desarrollo del toreo con ejemplos tomados en visión directas en las plazas y campos ganaderos. Su técnica se preyecta principalmente a traves del acrílico, sin olvidar otros materiales como el pastel o la acuarela, los cuales han quedado a juicio de los organismos que han convocado importantes certámenes en una destacadísima consideración. Del año 1962 al 1968 convocado por la Plaza de Toros de Las Ventas, y así completa otras muchas distinciones en las diversas galerías en las que ha expuesto su obra. Más de quince exposiciones individuales definen su progreso continuo. Constancia y presencia con su divisa en los juegos de color, donde se barajan los dinamismos pictóricos del toreo, la razón y el modo de su pintura.
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Precio salida: 375 €

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64 - ANA DELGADO. Jarrón azul. Ref. 141993

Obra con CERTIFICADO DE GARANTIA y lista para colgar.
Medidas sin marco 70 x 50 cms. Oleo sobre lienzo.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
Embalaje profesional.
Número de seguimiento para su control.
 
 
ANA DELGADO
 
Nacida en Pilas (Sevilla) en 1948 y vecina de la capital sevillana. Tras cursar estudios de Esteticismo, Cosmética y Decoración, ejerce como esteticista en reconocidas firmas como Balenciaga, Givenchy, Germany-Monteil y El Corte Inglés. No obstante, siempre simultaneó el ejercicio de su profesión con su gran afición por la pintura. Su formación como pintora es, pues, autodidacta, complementada posteriormente en distintos estudios de reconocidos pintores sevillanos como José Luis Pajuelo, Luis Montes, Martín Iglesias, José Luis Castrillo, Paco Broca y Pablo Lanuza. Siempre ha sentido una gran predilección por los grandes maestros impresionistas como Sorolla, Monet y Van Gogh, de un clásico como Velázquez y de un modernista como Picasso. Su técnica pictórica más habitual es la pintura al óleo, dando muestras de una gran habilidad y fluidez en el manejo de la espátula, transmitiendo una inconfundible soltura y espontaneidad a su obra. Frescura, sensibilidad, colorido y fuerza expresiva se mezclan impregnando los sentidos. Dentro de su temática destacan los parques y jardines, patios andaluces, flores entre las que destacan sus inconfundibles rosas , fuentes, paisajes naturales, y el retrato. Ha encontrado siempre la inspiración para expresarse sobre el lienzo en lugares que irradian fragancias, luz y colorido como el Parque de María Luisa, los Reales Alcázares de Sevilla, las orillas del Guadalquivir o las marismas de Doñana.
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Precio salida

300 €

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64 - ANA DELGADO. Jarrón azul. Ref. 141993

Obra con CERTIFICADO DE GARANTIA y lista para colgar.
Medidas sin marco 70 x 50 cms. Oleo sobre lienzo.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
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ANA DELGADO
 
Nacida en Pilas (Sevilla) en 1948 y vecina de la capital sevillana. Tras cursar estudios de Esteticismo, Cosmética y Decoración, ejerce como esteticista en reconocidas firmas como Balenciaga, Givenchy, Germany-Monteil y El Corte Inglés. No obstante, siempre simultaneó el ejercicio de su profesión con su gran afición por la pintura. Su formación como pintora es, pues, autodidacta, complementada posteriormente en distintos estudios de reconocidos pintores sevillanos como José Luis Pajuelo, Luis Montes, Martín Iglesias, José Luis Castrillo, Paco Broca y Pablo Lanuza. Siempre ha sentido una gran predilección por los grandes maestros impresionistas como Sorolla, Monet y Van Gogh, de un clásico como Velázquez y de un modernista como Picasso. Su técnica pictórica más habitual es la pintura al óleo, dando muestras de una gran habilidad y fluidez en el manejo de la espátula, transmitiendo una inconfundible soltura y espontaneidad a su obra. Frescura, sensibilidad, colorido y fuerza expresiva se mezclan impregnando los sentidos. Dentro de su temática destacan los parques y jardines, patios andaluces, flores entre las que destacan sus inconfundibles rosas , fuentes, paisajes naturales, y el retrato. Ha encontrado siempre la inspiración para expresarse sobre el lienzo en lugares que irradian fragancias, luz y colorido como el Parque de María Luisa, los Reales Alcázares de Sevilla, las orillas del Guadalquivir o las marismas de Doñana.
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Precio salida: 300 €

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65 - JOSE PALOMAR. Escena costumbrista. Sevilla. Ref. 145307

Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Medidas sin marco 91 x 65 cms. Oleo sobre lienzo.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
Embalaje profesional.
Número de seguimiento para su control.
 
 
JOSE PALOMAR
 
La pintura de José Palomar ha inundado de luz el ámbito de la acogedora sala de exposiciones Lambert. José Palomar había vivido hasta ahora su vida de pintor sin someter sus cuadros a la sanción pública en una Galería. Ni espiritualmente, ni materialmente había sentido tal necesidad. Y sigue sin sentirla en el segundo de los aspectos. Pero hay un afán de comunicación. Juan Carlos, afortunado prologuista del catálogo de la muestra, escribe: “De pronto, el pintor decide exponer en un momento de reflexión y expectativa, desoyendo la gran verdad de que su obra vastísima ha sido vendida en el caballete. Supongo que es un reencuentro del hombre, sin canonizaciones ni coronaciones, con sus semejantes.” Palomar ha salido en buena hora de la intimidad de su estudio, para mostrarnos un conjunto de su obra, vario y atrayente, que va desde el sobrio “bodegón del guadarnés” hasta las jugosas flores (la más entrañable herencia paterna), pasando por los sustanciosos paisajes urbanos o rurales, animados con figuritas, que a veces componen escenas evocadoras de la deliciosa pintura de género, por los vigorosos y dinámicos cuadros de figuras y por los precisos bocetos, que tienen valor de realizaciones definitivas. José Palomar, artista actual con raíces en la tradición romántica, pintor capacitado y sensible, posee una gran aptitud de transmisión. Su obra, construida con tanta soltura como firmeza, ostenta un claro equilibrio entre arquitecturas, ambientes y personajes, exaltado por las galas de una inmaculada y luminosa paleta. Hijo del inolvidable maestro Teodoro Palomar, nacido en Sevilla. José Palomar se inicia como pintor en el estudio de su padre. Continúa en la Escuela de Artes y Oficios de la que pasa a la Superior de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, para terminar en la de San Fernando, donde fue becado todos los cursos. El pintor nos habla así de su tarea: “Abordo todos los temas habituales en el arte figurativo normal. Además de la pintura de caballete, cultivo el mural. En Sevilla hay varias muestras de mi trabajo en esta modalidad. Me dedico a las flores con especial cariño, porque mi padre fue un especialista en el tema, y las toco, según los entendidos, con desenvoltura y dinamismo. Motivo difícil este de las flores, donde se adquiere un gran dominio del pincel. Me detengo un poco en los retratos de niños. Me gusta este tipo de pintura, en la que hago cuadros de ejecución rápida. He pintado muchos, y creo que los consigo, ya que son las madres de las criaturas las que me pagan, y exigen mucho más que los padres”. El pintor logra su propósito a plenitud, con un lenguaje claro y donoso. Y porque su obra se desenvuelve en un clima estético cuyo goce es fácilmente transferible.
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Precio salida

950 €

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65 - JOSE PALOMAR. Escena costumbrista. Sevilla. Ref. 145307

Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Medidas sin marco 91 x 65 cms. Oleo sobre lienzo.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
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JOSE PALOMAR
 
La pintura de José Palomar ha inundado de luz el ámbito de la acogedora sala de exposiciones Lambert. José Palomar había vivido hasta ahora su vida de pintor sin someter sus cuadros a la sanción pública en una Galería. Ni espiritualmente, ni materialmente había sentido tal necesidad. Y sigue sin sentirla en el segundo de los aspectos. Pero hay un afán de comunicación. Juan Carlos, afortunado prologuista del catálogo de la muestra, escribe: “De pronto, el pintor decide exponer en un momento de reflexión y expectativa, desoyendo la gran verdad de que su obra vastísima ha sido vendida en el caballete. Supongo que es un reencuentro del hombre, sin canonizaciones ni coronaciones, con sus semejantes.” Palomar ha salido en buena hora de la intimidad de su estudio, para mostrarnos un conjunto de su obra, vario y atrayente, que va desde el sobrio “bodegón del guadarnés” hasta las jugosas flores (la más entrañable herencia paterna), pasando por los sustanciosos paisajes urbanos o rurales, animados con figuritas, que a veces componen escenas evocadoras de la deliciosa pintura de género, por los vigorosos y dinámicos cuadros de figuras y por los precisos bocetos, que tienen valor de realizaciones definitivas. José Palomar, artista actual con raíces en la tradición romántica, pintor capacitado y sensible, posee una gran aptitud de transmisión. Su obra, construida con tanta soltura como firmeza, ostenta un claro equilibrio entre arquitecturas, ambientes y personajes, exaltado por las galas de una inmaculada y luminosa paleta. Hijo del inolvidable maestro Teodoro Palomar, nacido en Sevilla. José Palomar se inicia como pintor en el estudio de su padre. Continúa en la Escuela de Artes y Oficios de la que pasa a la Superior de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, para terminar en la de San Fernando, donde fue becado todos los cursos. El pintor nos habla así de su tarea: “Abordo todos los temas habituales en el arte figurativo normal. Además de la pintura de caballete, cultivo el mural. En Sevilla hay varias muestras de mi trabajo en esta modalidad. Me dedico a las flores con especial cariño, porque mi padre fue un especialista en el tema, y las toco, según los entendidos, con desenvoltura y dinamismo. Motivo difícil este de las flores, donde se adquiere un gran dominio del pincel. Me detengo un poco en los retratos de niños. Me gusta este tipo de pintura, en la que hago cuadros de ejecución rápida. He pintado muchos, y creo que los consigo, ya que son las madres de las criaturas las que me pagan, y exigen mucho más que los padres”. El pintor logra su propósito a plenitud, con un lenguaje claro y donoso. Y porque su obra se desenvuelve en un clima estético cuyo goce es fácilmente transferible.
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Precio salida: 950 €

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66 - JESUS FERNANDEZ. Uvas. Ref. 145305

Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Medidas sin marco 27 x 22 cms. Oleo sobre tabla.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
Embalaje profesional.
Número de seguimiento para su control.
 
 
JESUS FERNANDEZ
 
Si tenemos que proponer un adjetivo que defina la pintura de Jesús Fernández podríamos decir, sin miedo a equivocarnos, que éste es la sinceridad, la autenticidad que emana de sus trazos y de su mirada sobre un paisaje urbano tratado con mimo, sobre unos patios andaluces bañados por el sol, siempre vistos como remansos de paz, como lugares que permaneceran en nuestra memoria mucho después de haberlos dejado de contemplar. Si queremos ir mucho más allá en nuestra valoración, lo que vemos al observar una pintura suya es el espíritu del sur, con una mirada limpia y serena que situa en su justo lugar aquello que ve y siente. Con una técnica impecable y un dibujo esmerado es capaz de interpretar hermosos paisajes urbanos y sumergirnos en la nostalgia de lo antiguo, como apreciamos en sus puertas y portones, donde nos muestra la belleza nostálgica de los objetos que el paso del tiempo ha convertido en historia. Y sobre todo nos sorprende la luz, una luz imposible de olvidar, una luz que inunda nuestro espíritu, porque si algo ha conseguido J. Fernández con su pintura es atrapar la luz, la luz del sur. Elvira R. Laso Jesús Fernández es uno de esos pintores que llegan al público inmediatamente. Sin pretensiones, con una sinceridad directa y limpia. Su pintura mueve y conmueve enseguida. Sus naturalezas muertas vivifican. Sus bodegones detienen la mirada del corazón. Sus callecitas andaluzas soleadas, en las que la luz se puebla toda lujuriosa y lúcida, de geranios, abren de par en par las puertas de los ojos íntimos al encantamiento. Jesús Fernández posee una decidida vocación de artista impenitente. En sus óleos la felicidad se derrama absoluta. Va a donde quiere llegar. Y es puntual con el solo, como el sol, con las frutas, como la belleza y la armonía. Valentín Arteaga Es interesante contemplar las obras de este joven pintor sevillano y apreciar sus excelentes paisajes, así como sus estupendos bodegones de naturalezas muertas de un estilo tradicional y clásico puro. Visto de esta sencilla manera, la reflexión que nos puede plantear la pintura de Jesús Fernández, es eso de que el arte es otra cosa que lo superficialmente mimético, como se observa en sus óleos. El pulso del dibujo que recorre su variada escenografía del ser humano, del paisaje, la resonancia - es la luz - que transciende sus composiciones, el tiempo en que quedan detenidas, plasmadas, todo ello manifiesta la legítima conciencia plástica de que está poseído el autor. Observando sus pinturas se adivina un aprendizaje callado, una búsqueda larga, antes de encontrar el camino hacia la realidad, para dar testimonio de ella. A través de sus obras percibimos el minucioso y casi detallista trabajado renacer de un entorno que lo aproxima a lo que precisamente la moda ha bautizado como “hiperrealismo”. E. Alvarado Jesús Fernández Romero pinta en un sentido directo, clásico. Con un dibujo perfecto en el que destacan sobre todo sus bodegones, en los que rinde culto al detalle y busca la perfección realista, mostrándose igualmente un paisajista de notorias cualidades. Una pintura totalmente figurativa que tanto gusta al público. De ahí el éxito que han tenido en distintas exposiciones, individuales y colectivas, las colecciones de óleos de este pintor, que puede y debe decir algo más en el futuro.
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Precio salida

150 €

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66 - JESUS FERNANDEZ. Uvas. Ref. 145305

Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Medidas sin marco 27 x 22 cms. Oleo sobre tabla.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
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JESUS FERNANDEZ
 
Si tenemos que proponer un adjetivo que defina la pintura de Jesús Fernández podríamos decir, sin miedo a equivocarnos, que éste es la sinceridad, la autenticidad que emana de sus trazos y de su mirada sobre un paisaje urbano tratado con mimo, sobre unos patios andaluces bañados por el sol, siempre vistos como remansos de paz, como lugares que permaneceran en nuestra memoria mucho después de haberlos dejado de contemplar. Si queremos ir mucho más allá en nuestra valoración, lo que vemos al observar una pintura suya es el espíritu del sur, con una mirada limpia y serena que situa en su justo lugar aquello que ve y siente. Con una técnica impecable y un dibujo esmerado es capaz de interpretar hermosos paisajes urbanos y sumergirnos en la nostalgia de lo antiguo, como apreciamos en sus puertas y portones, donde nos muestra la belleza nostálgica de los objetos que el paso del tiempo ha convertido en historia. Y sobre todo nos sorprende la luz, una luz imposible de olvidar, una luz que inunda nuestro espíritu, porque si algo ha conseguido J. Fernández con su pintura es atrapar la luz, la luz del sur. Elvira R. Laso Jesús Fernández es uno de esos pintores que llegan al público inmediatamente. Sin pretensiones, con una sinceridad directa y limpia. Su pintura mueve y conmueve enseguida. Sus naturalezas muertas vivifican. Sus bodegones detienen la mirada del corazón. Sus callecitas andaluzas soleadas, en las que la luz se puebla toda lujuriosa y lúcida, de geranios, abren de par en par las puertas de los ojos íntimos al encantamiento. Jesús Fernández posee una decidida vocación de artista impenitente. En sus óleos la felicidad se derrama absoluta. Va a donde quiere llegar. Y es puntual con el solo, como el sol, con las frutas, como la belleza y la armonía. Valentín Arteaga Es interesante contemplar las obras de este joven pintor sevillano y apreciar sus excelentes paisajes, así como sus estupendos bodegones de naturalezas muertas de un estilo tradicional y clásico puro. Visto de esta sencilla manera, la reflexión que nos puede plantear la pintura de Jesús Fernández, es eso de que el arte es otra cosa que lo superficialmente mimético, como se observa en sus óleos. El pulso del dibujo que recorre su variada escenografía del ser humano, del paisaje, la resonancia - es la luz - que transciende sus composiciones, el tiempo en que quedan detenidas, plasmadas, todo ello manifiesta la legítima conciencia plástica de que está poseído el autor. Observando sus pinturas se adivina un aprendizaje callado, una búsqueda larga, antes de encontrar el camino hacia la realidad, para dar testimonio de ella. A través de sus obras percibimos el minucioso y casi detallista trabajado renacer de un entorno que lo aproxima a lo que precisamente la moda ha bautizado como “hiperrealismo”. E. Alvarado Jesús Fernández Romero pinta en un sentido directo, clásico. Con un dibujo perfecto en el que destacan sobre todo sus bodegones, en los que rinde culto al detalle y busca la perfección realista, mostrándose igualmente un paisajista de notorias cualidades. Una pintura totalmente figurativa que tanto gusta al público. De ahí el éxito que han tenido en distintas exposiciones, individuales y colectivas, las colecciones de óleos de este pintor, que puede y debe decir algo más en el futuro.
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Precio salida: 150 €

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67 - JESUS FERNANDEZ. Ventanas con flores. Ref. 145302

 Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Medidas sin marco 50 x 18 cms. Oleo sobre tabla.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
Embalaje profesional.
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JESUS FERNANDEZ
 
Si tenemos que proponer un adjetivo que defina la pintura de Jesús Fernández podríamos decir, sin miedo a equivocarnos, que éste es la sinceridad, la autenticidad que emana de sus trazos y de su mirada sobre un paisaje urbano tratado con mimo, sobre unos patios andaluces bañados por el sol, siempre vistos como remansos de paz, como lugares que permaneceran en nuestra memoria mucho después de haberlos dejado de contemplar. Si queremos ir mucho más allá en nuestra valoración, lo que vemos al observar una pintura suya es el espíritu del sur, con una mirada limpia y serena que situa en su justo lugar aquello que ve y siente. Con una técnica impecable y un dibujo esmerado es capaz de interpretar hermosos paisajes urbanos y sumergirnos en la nostalgia de lo antiguo, como apreciamos en sus puertas y portones, donde nos muestra la belleza nostálgica de los objetos que el paso del tiempo ha convertido en historia. Y sobre todo nos sorprende la luz, una luz imposible de olvidar, una luz que inunda nuestro espíritu, porque si algo ha conseguido J. Fernández con su pintura es atrapar la luz, la luz del sur. Elvira R. Laso Jesús Fernández es uno de esos pintores que llegan al público inmediatamente. Sin pretensiones, con una sinceridad directa y limpia. Su pintura mueve y conmueve enseguida. Sus naturalezas muertas vivifican. Sus bodegones detienen la mirada del corazón. Sus callecitas andaluzas soleadas, en las que la luz se puebla toda lujuriosa y lúcida, de geranios, abren de par en par las puertas de los ojos íntimos al encantamiento. Jesús Fernández posee una decidida vocación de artista impenitente. En sus óleos la felicidad se derrama absoluta. Va a donde quiere llegar. Y es puntual con el solo, como el sol, con las frutas, como la belleza y la armonía. Valentín Arteaga Es interesante contemplar las obras de este joven pintor sevillano y apreciar sus excelentes paisajes, así como sus estupendos bodegones de naturalezas muertas de un estilo tradicional y clásico puro. Visto de esta sencilla manera, la reflexión que nos puede plantear la pintura de Jesús Fernández, es eso de que el arte es otra cosa que lo superficialmente mimético, como se observa en sus óleos. El pulso del dibujo que recorre su variada escenografía del ser humano, del paisaje, la resonancia - es la luz - que transciende sus composiciones, el tiempo en que quedan detenidas, plasmadas, todo ello manifiesta la legítima conciencia plástica de que está poseído el autor. Observando sus pinturas se adivina un aprendizaje callado, una búsqueda larga, antes de encontrar el camino hacia la realidad, para dar testimonio de ella. A través de sus obras percibimos el minucioso y casi detallista trabajado renacer de un entorno que lo aproxima a lo que precisamente la moda ha bautizado como “hiperrealismo”. E. Alvarado Jesús Fernández Romero pinta en un sentido directo, clásico. Con un dibujo perfecto en el que destacan sobre todo sus bodegones, en los que rinde culto al detalle y busca la perfección realista, mostrándose igualmente un paisajista de notorias cualidades. Una pintura totalmente figurativa que tanto gusta al público. De ahí el éxito que han tenido en distintas exposiciones, individuales y colectivas, las colecciones de óleos de este pintor, que puede y debe decir algo más en el futuro.
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200 €

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67 - JESUS FERNANDEZ. Ventanas con flores. Ref. 145302

 Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Medidas sin marco 50 x 18 cms. Oleo sobre tabla.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
Embalaje profesional.
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JESUS FERNANDEZ
 
Si tenemos que proponer un adjetivo que defina la pintura de Jesús Fernández podríamos decir, sin miedo a equivocarnos, que éste es la sinceridad, la autenticidad que emana de sus trazos y de su mirada sobre un paisaje urbano tratado con mimo, sobre unos patios andaluces bañados por el sol, siempre vistos como remansos de paz, como lugares que permaneceran en nuestra memoria mucho después de haberlos dejado de contemplar. Si queremos ir mucho más allá en nuestra valoración, lo que vemos al observar una pintura suya es el espíritu del sur, con una mirada limpia y serena que situa en su justo lugar aquello que ve y siente. Con una técnica impecable y un dibujo esmerado es capaz de interpretar hermosos paisajes urbanos y sumergirnos en la nostalgia de lo antiguo, como apreciamos en sus puertas y portones, donde nos muestra la belleza nostálgica de los objetos que el paso del tiempo ha convertido en historia. Y sobre todo nos sorprende la luz, una luz imposible de olvidar, una luz que inunda nuestro espíritu, porque si algo ha conseguido J. Fernández con su pintura es atrapar la luz, la luz del sur. Elvira R. Laso Jesús Fernández es uno de esos pintores que llegan al público inmediatamente. Sin pretensiones, con una sinceridad directa y limpia. Su pintura mueve y conmueve enseguida. Sus naturalezas muertas vivifican. Sus bodegones detienen la mirada del corazón. Sus callecitas andaluzas soleadas, en las que la luz se puebla toda lujuriosa y lúcida, de geranios, abren de par en par las puertas de los ojos íntimos al encantamiento. Jesús Fernández posee una decidida vocación de artista impenitente. En sus óleos la felicidad se derrama absoluta. Va a donde quiere llegar. Y es puntual con el solo, como el sol, con las frutas, como la belleza y la armonía. Valentín Arteaga Es interesante contemplar las obras de este joven pintor sevillano y apreciar sus excelentes paisajes, así como sus estupendos bodegones de naturalezas muertas de un estilo tradicional y clásico puro. Visto de esta sencilla manera, la reflexión que nos puede plantear la pintura de Jesús Fernández, es eso de que el arte es otra cosa que lo superficialmente mimético, como se observa en sus óleos. El pulso del dibujo que recorre su variada escenografía del ser humano, del paisaje, la resonancia - es la luz - que transciende sus composiciones, el tiempo en que quedan detenidas, plasmadas, todo ello manifiesta la legítima conciencia plástica de que está poseído el autor. Observando sus pinturas se adivina un aprendizaje callado, una búsqueda larga, antes de encontrar el camino hacia la realidad, para dar testimonio de ella. A través de sus obras percibimos el minucioso y casi detallista trabajado renacer de un entorno que lo aproxima a lo que precisamente la moda ha bautizado como “hiperrealismo”. E. Alvarado Jesús Fernández Romero pinta en un sentido directo, clásico. Con un dibujo perfecto en el que destacan sobre todo sus bodegones, en los que rinde culto al detalle y busca la perfección realista, mostrándose igualmente un paisajista de notorias cualidades. Una pintura totalmente figurativa que tanto gusta al público. De ahí el éxito que han tenido en distintas exposiciones, individuales y colectivas, las colecciones de óleos de este pintor, que puede y debe decir algo más en el futuro.
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74 - JOSE PALOMAR. Flores clásicas. Ref. 145310

Obra con CERTIFICADO DE GARANTIA y lista para colgar.
Medidas sin marco 70 x 50 cms. Oleo sobre tabla.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
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JOSE PALOMAR
 
La pintura de José Palomar ha inundado de luz el ámbito de la acogedora sala de exposiciones Lambert. José Palomar había vivido hasta ahora su vida de pintor sin someter sus cuadros a la sanción pública en una Galería. Ni espiritualmente, ni materialmente había sentido tal necesidad. Y sigue sin sentirla en el segundo de los aspectos. Pero hay un afán de comunicación. Juan Carlos, afortunado prologuista del catálogo de la muestra, escribe: “De pronto, el pintor decide exponer en un momento de reflexión y expectativa, desoyendo la gran verdad de que su obra vastísima ha sido vendida en el caballete. Supongo que es un reencuentro del hombre, sin canonizaciones ni coronaciones, con sus semejantes.” Palomar ha salido en buena hora de la intimidad de su estudio, para mostrarnos un conjunto de su obra, vario y atrayente, que va desde el sobrio “bodegón del guadarnés” hasta las jugosas flores (la más entrañable herencia paterna), pasando por los sustanciosos paisajes urbanos o rurales, animados con figuritas, que a veces componen escenas evocadoras de la deliciosa pintura de género, por los vigorosos y dinámicos cuadros de figuras y por los precisos bocetos, que tienen valor de realizaciones definitivas. José Palomar, artista actual con raíces en la tradición romántica, pintor capacitado y sensible, posee una gran aptitud de transmisión. Su obra, construida con tanta soltura como firmeza, ostenta un claro equilibrio entre arquitecturas, ambientes y personajes, exaltado por las galas de una inmaculada y luminosa paleta. Hijo del inolvidable maestro Teodoro Palomar, nacido en Sevilla. José Palomar se inicia como pintor en el estudio de su padre. Continúa en la Escuela de Artes y Oficios de la que pasa a la Superior de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, para terminar en la de San Fernando, donde fue becado todos los cursos. El pintor nos habla así de su tarea: “Abordo todos los temas habituales en el arte figurativo normal. Además de la pintura de caballete, cultivo el mural. En Sevilla hay varias muestras de mi trabajo en esta modalidad. Me dedico a las flores con especial cariño, porque mi padre fue un especialista en el tema, y las toco, según los entendidos, con desenvoltura y dinamismo. Motivo difícil este de las flores, donde se adquiere un gran dominio del pincel. Me detengo un poco en los retratos de niños. Me gusta este tipo de pintura, en la que hago cuadros de ejecución rápida. He pintado muchos, y creo que los consigo, ya que son las madres de las criaturas las que me pagan, y exigen mucho más que los padres”. El pintor logra su propósito a plenitud, con un lenguaje claro y donoso. Y porque su obra se desenvuelve en un clima estético cuyo goce es fácilmente transferible.
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900 €

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74 - JOSE PALOMAR. Flores clásicas. Ref. 145310

Obra con CERTIFICADO DE GARANTIA y lista para colgar.
Medidas sin marco 70 x 50 cms. Oleo sobre tabla.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
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JOSE PALOMAR
 
La pintura de José Palomar ha inundado de luz el ámbito de la acogedora sala de exposiciones Lambert. José Palomar había vivido hasta ahora su vida de pintor sin someter sus cuadros a la sanción pública en una Galería. Ni espiritualmente, ni materialmente había sentido tal necesidad. Y sigue sin sentirla en el segundo de los aspectos. Pero hay un afán de comunicación. Juan Carlos, afortunado prologuista del catálogo de la muestra, escribe: “De pronto, el pintor decide exponer en un momento de reflexión y expectativa, desoyendo la gran verdad de que su obra vastísima ha sido vendida en el caballete. Supongo que es un reencuentro del hombre, sin canonizaciones ni coronaciones, con sus semejantes.” Palomar ha salido en buena hora de la intimidad de su estudio, para mostrarnos un conjunto de su obra, vario y atrayente, que va desde el sobrio “bodegón del guadarnés” hasta las jugosas flores (la más entrañable herencia paterna), pasando por los sustanciosos paisajes urbanos o rurales, animados con figuritas, que a veces componen escenas evocadoras de la deliciosa pintura de género, por los vigorosos y dinámicos cuadros de figuras y por los precisos bocetos, que tienen valor de realizaciones definitivas. José Palomar, artista actual con raíces en la tradición romántica, pintor capacitado y sensible, posee una gran aptitud de transmisión. Su obra, construida con tanta soltura como firmeza, ostenta un claro equilibrio entre arquitecturas, ambientes y personajes, exaltado por las galas de una inmaculada y luminosa paleta. Hijo del inolvidable maestro Teodoro Palomar, nacido en Sevilla. José Palomar se inicia como pintor en el estudio de su padre. Continúa en la Escuela de Artes y Oficios de la que pasa a la Superior de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, para terminar en la de San Fernando, donde fue becado todos los cursos. El pintor nos habla así de su tarea: “Abordo todos los temas habituales en el arte figurativo normal. Además de la pintura de caballete, cultivo el mural. En Sevilla hay varias muestras de mi trabajo en esta modalidad. Me dedico a las flores con especial cariño, porque mi padre fue un especialista en el tema, y las toco, según los entendidos, con desenvoltura y dinamismo. Motivo difícil este de las flores, donde se adquiere un gran dominio del pincel. Me detengo un poco en los retratos de niños. Me gusta este tipo de pintura, en la que hago cuadros de ejecución rápida. He pintado muchos, y creo que los consigo, ya que son las madres de las criaturas las que me pagan, y exigen mucho más que los padres”. El pintor logra su propósito a plenitud, con un lenguaje claro y donoso. Y porque su obra se desenvuelve en un clima estético cuyo goce es fácilmente transferible.
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Precio salida: 900 €

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75 - JOSE PUENTE. Toros en el corral. Ref. 145157

Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Medidas sin marco 46 X 38 cms. Oleo sobre lienzo.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
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JOSE PUENTE
 
Uno de los mejores pintores taurinos de la época sin lugar a dudas. José Puente, fallecido en Madrid a los 73 años. Jose Puente dedicó toda su vida a la pintura taurina hasta convertirse en una de las referencias clásicas. Nació en Medina del Campo en 1928, aunque se afincó en la localidad madrileña de Pinto hasta los 18 años. Sus inicios como diseñador gráfico y publicista pronto derivaron hacia la rama que le daría nombre y prestigio. Encontró en las calles más castizas del centro de Madrid y en los ruedos su escuela. Colaboró en la desaparecida revista El Ruedo, donde consiguió publicar su primera portada en 1948. Su nombre figura entre los más destacados artistas y cartelistas del siglo XX, como Roberto Domingo, Llopis o Reus. Heredó por derecho propio en las páginas de ABC, en 1981, la tradición de ilustrar las crónicas taurinas como en su día hicieron Marín y el maestro Casero. Sus pinturas, dotadas de un tremendo sabor popular, cuyo costumbrismo prologa en aquellas otras tan llenas de gracia que con su peculiar acento impresionista este maestro capata en la romeria del Rocio y en los mas insólitos rinciones de nuestra geografia flamenca y taurina, con la misma espontaneidad que con “cutaro trazos” resume en nuestras paginas los momentos estelares de la corrida del dia anterior. José Puente vivía en Madrid, en la famosa plaza de Santa Ana, pero su alma dormía en Sevilla, pintor que no faltaba a su cita en Sevilla en primavera, con su exposición se abre y se clausura una temporada taurina y una época en los lienzos de la Galería de Arte Sorolla. La pintura de Jose Puente es impresionista, “con vivencias propias”, ha bebido de las fuentes de los lienzos de Martinez de Leon, Roberto Domínguez, Monedero, Gonzalez Marcos o Antonio Casero. No obstante, la mejor imaginación de este pintor madrileño, es su propia imaginación.
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700 €

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75 - JOSE PUENTE. Toros en el corral. Ref. 145157

Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Medidas sin marco 46 X 38 cms. Oleo sobre lienzo.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
Embalaje profesional.
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JOSE PUENTE
 
Uno de los mejores pintores taurinos de la época sin lugar a dudas. José Puente, fallecido en Madrid a los 73 años. Jose Puente dedicó toda su vida a la pintura taurina hasta convertirse en una de las referencias clásicas. Nació en Medina del Campo en 1928, aunque se afincó en la localidad madrileña de Pinto hasta los 18 años. Sus inicios como diseñador gráfico y publicista pronto derivaron hacia la rama que le daría nombre y prestigio. Encontró en las calles más castizas del centro de Madrid y en los ruedos su escuela. Colaboró en la desaparecida revista El Ruedo, donde consiguió publicar su primera portada en 1948. Su nombre figura entre los más destacados artistas y cartelistas del siglo XX, como Roberto Domingo, Llopis o Reus. Heredó por derecho propio en las páginas de ABC, en 1981, la tradición de ilustrar las crónicas taurinas como en su día hicieron Marín y el maestro Casero. Sus pinturas, dotadas de un tremendo sabor popular, cuyo costumbrismo prologa en aquellas otras tan llenas de gracia que con su peculiar acento impresionista este maestro capata en la romeria del Rocio y en los mas insólitos rinciones de nuestra geografia flamenca y taurina, con la misma espontaneidad que con “cutaro trazos” resume en nuestras paginas los momentos estelares de la corrida del dia anterior. José Puente vivía en Madrid, en la famosa plaza de Santa Ana, pero su alma dormía en Sevilla, pintor que no faltaba a su cita en Sevilla en primavera, con su exposición se abre y se clausura una temporada taurina y una época en los lienzos de la Galería de Arte Sorolla. La pintura de Jose Puente es impresionista, “con vivencias propias”, ha bebido de las fuentes de los lienzos de Martinez de Leon, Roberto Domínguez, Monedero, Gonzalez Marcos o Antonio Casero. No obstante, la mejor imaginación de este pintor madrileño, es su propia imaginación.
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77 - JESUS FERNANDEZ. Flores. Ref. 144765

Obra con CERTIFICADO DE GARANTIA y lista para colgar.
Medidas sin marco27 x 22 cms. Oleo sobre tabla.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
Embalaje profesional.
Número de seguimiento para su control.
 
 
JESUS FERNANDEZ
 
Si tenemos que proponer un adjetivo que defina la pintura de Jesús Fernández podríamos decir, sin miedo a equivocarnos, que éste es la sinceridad, la autenticidad que emana de sus trazos y de su mirada sobre un paisaje urbano tratado con mimo, sobre unos patios andaluces bañados por el sol, siempre vistos como remansos de paz, como lugares que permaneceran en nuestra memoria mucho después de haberlos dejado de contemplar. Si queremos ir mucho más allá en nuestra valoración, lo que vemos al observar una pintura suya es el espíritu del sur, con una mirada limpia y serena que situa en su justo lugar aquello que ve y siente. Con una técnica impecable y un dibujo esmerado es capaz de interpretar hermosos paisajes urbanos y sumergirnos en la nostalgia de lo antiguo, como apreciamos en sus puertas y portones, donde nos muestra la belleza nostálgica de los objetos que el paso del tiempo ha convertido en historia. Y sobre todo nos sorprende la luz, una luz imposible de olvidar, una luz que inunda nuestro espíritu, porque si algo ha conseguido J. Fernández con su pintura es atrapar la luz, la luz del sur. Elvira R. Laso Jesús Fernández es uno de esos pintores que llegan al público inmediatamente. Sin pretensiones, con una sinceridad directa y limpia. Su pintura mueve y conmueve enseguida. Sus naturalezas muertas vivifican. Sus bodegones detienen la mirada del corazón. Sus callecitas andaluzas soleadas, en las que la luz se puebla toda lujuriosa y lúcida, de geranios, abren de par en par las puertas de los ojos íntimos al encantamiento. Jesús Fernández posee una decidida vocación de artista impenitente. En sus óleos la felicidad se derrama absoluta. Va a donde quiere llegar. Y es puntual con el solo, como el sol, con las frutas, como la belleza y la armonía. Valentín Arteaga Es interesante contemplar las obras de este joven pintor sevillano y apreciar sus excelentes paisajes, así como sus estupendos bodegones de naturalezas muertas de un estilo tradicional y clásico puro. Visto de esta sencilla manera, la reflexión que nos puede plantear la pintura de Jesús Fernández, es eso de que el arte es otra cosa que lo superficialmente mimético, como se observa en sus óleos. El pulso del dibujo que recorre su variada escenografía del ser humano, del paisaje, la resonancia - es la luz - que transciende sus composiciones, el tiempo en que quedan detenidas, plasmadas, todo ello manifiesta la legítima conciencia plástica de que está poseído el autor. Observando sus pinturas se adivina un aprendizaje callado, una búsqueda larga, antes de encontrar el camino hacia la realidad, para dar testimonio de ella. A través de sus obras percibimos el minucioso y casi detallista trabajado renacer de un entorno que lo aproxima a lo que precisamente la moda ha bautizado como “hiperrealismo”. E. Alvarado Jesús Fernández Romero pinta en un sentido directo, clásico. Con un dibujo perfecto en el que destacan sobre todo sus bodegones, en los que rinde culto al detalle y busca la perfección realista, mostrándose igualmente un paisajista de notorias cualidades. Una pintura totalmente figurativa que tanto gusta al público. De ahí el éxito que han tenido en distintas exposiciones, individuales y colectivas, las colecciones de óleos de este pintor, que puede y debe decir algo más en el futuro.
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Precio salida

190 €

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77 - JESUS FERNANDEZ. Flores. Ref. 144765

Obra con CERTIFICADO DE GARANTIA y lista para colgar.
Medidas sin marco27 x 22 cms. Oleo sobre tabla.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
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JESUS FERNANDEZ
 
Si tenemos que proponer un adjetivo que defina la pintura de Jesús Fernández podríamos decir, sin miedo a equivocarnos, que éste es la sinceridad, la autenticidad que emana de sus trazos y de su mirada sobre un paisaje urbano tratado con mimo, sobre unos patios andaluces bañados por el sol, siempre vistos como remansos de paz, como lugares que permaneceran en nuestra memoria mucho después de haberlos dejado de contemplar. Si queremos ir mucho más allá en nuestra valoración, lo que vemos al observar una pintura suya es el espíritu del sur, con una mirada limpia y serena que situa en su justo lugar aquello que ve y siente. Con una técnica impecable y un dibujo esmerado es capaz de interpretar hermosos paisajes urbanos y sumergirnos en la nostalgia de lo antiguo, como apreciamos en sus puertas y portones, donde nos muestra la belleza nostálgica de los objetos que el paso del tiempo ha convertido en historia. Y sobre todo nos sorprende la luz, una luz imposible de olvidar, una luz que inunda nuestro espíritu, porque si algo ha conseguido J. Fernández con su pintura es atrapar la luz, la luz del sur. Elvira R. Laso Jesús Fernández es uno de esos pintores que llegan al público inmediatamente. Sin pretensiones, con una sinceridad directa y limpia. Su pintura mueve y conmueve enseguida. Sus naturalezas muertas vivifican. Sus bodegones detienen la mirada del corazón. Sus callecitas andaluzas soleadas, en las que la luz se puebla toda lujuriosa y lúcida, de geranios, abren de par en par las puertas de los ojos íntimos al encantamiento. Jesús Fernández posee una decidida vocación de artista impenitente. En sus óleos la felicidad se derrama absoluta. Va a donde quiere llegar. Y es puntual con el solo, como el sol, con las frutas, como la belleza y la armonía. Valentín Arteaga Es interesante contemplar las obras de este joven pintor sevillano y apreciar sus excelentes paisajes, así como sus estupendos bodegones de naturalezas muertas de un estilo tradicional y clásico puro. Visto de esta sencilla manera, la reflexión que nos puede plantear la pintura de Jesús Fernández, es eso de que el arte es otra cosa que lo superficialmente mimético, como se observa en sus óleos. El pulso del dibujo que recorre su variada escenografía del ser humano, del paisaje, la resonancia - es la luz - que transciende sus composiciones, el tiempo en que quedan detenidas, plasmadas, todo ello manifiesta la legítima conciencia plástica de que está poseído el autor. Observando sus pinturas se adivina un aprendizaje callado, una búsqueda larga, antes de encontrar el camino hacia la realidad, para dar testimonio de ella. A través de sus obras percibimos el minucioso y casi detallista trabajado renacer de un entorno que lo aproxima a lo que precisamente la moda ha bautizado como “hiperrealismo”. E. Alvarado Jesús Fernández Romero pinta en un sentido directo, clásico. Con un dibujo perfecto en el que destacan sobre todo sus bodegones, en los que rinde culto al detalle y busca la perfección realista, mostrándose igualmente un paisajista de notorias cualidades. Una pintura totalmente figurativa que tanto gusta al público. De ahí el éxito que han tenido en distintas exposiciones, individuales y colectivas, las colecciones de óleos de este pintor, que puede y debe decir algo más en el futuro.
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78 - ROMAN FRANCES. Retrato de niña. Ref. 144409

Obra con CERTIFICADO DE GARANTIA y lista para colgar.
Medidas sin marco 40 x 40 cms. Oleo sobre lienzo.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
Embalaje profesional.
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ROMAN FRANCES.
 
Nace en Alicante el dos de Enero de 1950. Desde su infancia se siente inclinado por el dibujo y la pintura, pero su primer contacto con el mundo del arte se produce a los catorce años en el taller-estudio del pintor Gaspar Francés Rico, que ejerció una gran influencia en su formación artística y humana. En 1965 presenta su primer cuadro en el Salón de Otoño de Alcoy. Posteriormente se traslada a Madrid donde permanece durante 5 años, este momento de plena efervescencia cultural del país definirá su futura trayectoria. Los pintores valencianos (Sorolla, Navarro, Pinazo...) y sobretodo los alcoyanos de finales del siglo XIX ejercerán en su obra nuevos planteamientos. En 1978 viaja a Estados Unidos y posteriormente a Méjico donde permanecerá una larga temporada, realiza diferentes exposiciones con éxito. A partir de esta experiencia se decide a presentar su obra en distintos países como Francia, Alemania, Bélgica, Italia, Suiza, Mónaco, Japón y Estados Unidos. Ha realizado más de 50 exposiciones personales y ha participado en infinidad de exposiciones colectivas. Las últimas las ha realizado en: El Greco (Madrid), Emarros (Castellón), Gabernia (Valencia), Sala Goya (Palma de Mallorca), Espí (Santander), Segrelles (Valencia), Braulio (Castellón), Xauen (Granada), Gaudí (Madrid) Benedito (Málaga), Lloren‡ (Barcelona), Formas (Portugal), Castelló 120 (Madrid), Galería Mar (Barcelona), Arimany (Tarragona), etc. Se le considera un genuino representante de la Escuela Valenciana. Su pintura es llena de luz y color, centrada siempre alrededor de la figura femenina. Se encuentra en importantes colecciones públicas y privadas en más de 30 países de los que podemos destacar: Francia, Italia, España, Estados Unidos, Alemania, Gran Bretaña, Emiratos Árabes, Japón, Méjico y Canadá.
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1.200 €

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78 - ROMAN FRANCES. Retrato de niña. Ref. 144409

Obra con CERTIFICADO DE GARANTIA y lista para colgar.
Medidas sin marco 40 x 40 cms. Oleo sobre lienzo.
Marco en madera decorado.
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ROMAN FRANCES.
 
Nace en Alicante el dos de Enero de 1950. Desde su infancia se siente inclinado por el dibujo y la pintura, pero su primer contacto con el mundo del arte se produce a los catorce años en el taller-estudio del pintor Gaspar Francés Rico, que ejerció una gran influencia en su formación artística y humana. En 1965 presenta su primer cuadro en el Salón de Otoño de Alcoy. Posteriormente se traslada a Madrid donde permanece durante 5 años, este momento de plena efervescencia cultural del país definirá su futura trayectoria. Los pintores valencianos (Sorolla, Navarro, Pinazo...) y sobretodo los alcoyanos de finales del siglo XIX ejercerán en su obra nuevos planteamientos. En 1978 viaja a Estados Unidos y posteriormente a Méjico donde permanecerá una larga temporada, realiza diferentes exposiciones con éxito. A partir de esta experiencia se decide a presentar su obra en distintos países como Francia, Alemania, Bélgica, Italia, Suiza, Mónaco, Japón y Estados Unidos. Ha realizado más de 50 exposiciones personales y ha participado en infinidad de exposiciones colectivas. Las últimas las ha realizado en: El Greco (Madrid), Emarros (Castellón), Gabernia (Valencia), Sala Goya (Palma de Mallorca), Espí (Santander), Segrelles (Valencia), Braulio (Castellón), Xauen (Granada), Gaudí (Madrid) Benedito (Málaga), Lloren‡ (Barcelona), Formas (Portugal), Castelló 120 (Madrid), Galería Mar (Barcelona), Arimany (Tarragona), etc. Se le considera un genuino representante de la Escuela Valenciana. Su pintura es llena de luz y color, centrada siempre alrededor de la figura femenina. Se encuentra en importantes colecciones públicas y privadas en más de 30 países de los que podemos destacar: Francia, Italia, España, Estados Unidos, Alemania, Gran Bretaña, Emiratos Árabes, Japón, Méjico y Canadá.
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Precio salida: 1.200 €

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85 - JOSE GONZALEZ. Ermita del Rocío. ref. 145638

Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Medidas sin marco 81 x 65 cms. Oleo sobre lienzo
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
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JOSE GONZALEZ
 
Nació en el viso de los pedroches (Córdoba), en 1974 cuando tenía doce años su familia se trasladó a Sevilla, dónde vive estudia y se forma como pintor y donde alcanza gran notoriedad pública a través de los múltiples éxitos y premios cosechados y del bien ganado reconocimiento de su maestra obra pictórica. José González es uno de los grandes maestros de la pintura sevillana. Su extraordinario lenguaje pictórico se ha ido perfilando poco a poco hasta alcanzar esa personal fuerza de pureza expresiva y colorista, llena de exquisita sensibilidad comunicativa, que hoy se le reconoce públicamente no sólo en Sevilla y toda Andalucía, sino también a nivel nacional. Depurado maestro en el dominio del óleo, el pastel, el temple y la cerámica, destaca y sobresale, en grado de singular excelencia , en el arte de la acuarela donde alcanza el pináculo de esa perfección que sólo logran unos pocos elegidos. José González, maestro de maestros, ha logrado ensamblar y transmitir, desde lo más profundo de su alma y de su percepción sevillana, todo un mundo de sensaciones pictóricas, de puro clasicismo costumbrista, pero con una temática tan personal que hacen sus obras irrepetibles. Hay pintores que ven el mundo desde su corazón, que es la ciudad en la que viven, y vivir, siempre, es amar, recordar, esperar, querer, temer. Ver el mundo a través de ciudad en que su sensibilidad se origina es tener ya mucho adelantado para expresar el mundo, para proponerlo como un paradigma, como un microcosmos desde el que se alcanza la total visión de un proyecto plástico, de un estilo. Así lo sintieron e hicieron Vermeer desde Delft, Utrillo desde Paris, Solana desde Madrid, Romero de Torres desde Córdoba, Alfonso Grosso desde los recoletos conventos sevillanos. Y ahora, José González, cuya imagen del mundo es su imagen de Sevilla, con cuanto ésta tiene de memoria en nuestros ojos y en su historia cotidiana. Empresa nada fácil precisamente por la familiaridad de las imágenes, a las que no es posible vulnerar, pero si que recrear actualizándolas, poniéndolas al día sin restarles cuanto amamos en ellas, todo lo que heredaron y lo que transmitirán. La ciudad única se ofrece , plena de su mágica noticia, en la obra de este pintor de brillante paleta y poético costumbrismo. La ciudad y las gentes que cobija, elegidas por el pintor entre las menos emblematizadas por el folclore, pero que tan definidoras son del ser sevillano, andaluz. La obra de José González es una luminosa ventana abierta a un mundo inmarcesible en las evocaciones de los ojos del mundo. “No sería exagerado afirmar que José González es en la actualidad una de las principales figuras del actual costumbrismo sevillano. La gran colección de obras que nos está dejando es testimonio magnífico de los caracteres y costumbres de la Sevilla de nuestros días. Ante su pintura no se sabe que admirar más, si la seguridad del dibujo, la gracia con que están concebidas las escenas, las perfectas composiciones, o la delicada captación de las luces y sombras, envueltas en suaves y plateados grises”
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850 €

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85 - JOSE GONZALEZ. Ermita del Rocío. ref. 145638

Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Medidas sin marco 81 x 65 cms. Oleo sobre lienzo
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
Embalaje profesional.
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JOSE GONZALEZ
 
Nació en el viso de los pedroches (Córdoba), en 1974 cuando tenía doce años su familia se trasladó a Sevilla, dónde vive estudia y se forma como pintor y donde alcanza gran notoriedad pública a través de los múltiples éxitos y premios cosechados y del bien ganado reconocimiento de su maestra obra pictórica. José González es uno de los grandes maestros de la pintura sevillana. Su extraordinario lenguaje pictórico se ha ido perfilando poco a poco hasta alcanzar esa personal fuerza de pureza expresiva y colorista, llena de exquisita sensibilidad comunicativa, que hoy se le reconoce públicamente no sólo en Sevilla y toda Andalucía, sino también a nivel nacional. Depurado maestro en el dominio del óleo, el pastel, el temple y la cerámica, destaca y sobresale, en grado de singular excelencia , en el arte de la acuarela donde alcanza el pináculo de esa perfección que sólo logran unos pocos elegidos. José González, maestro de maestros, ha logrado ensamblar y transmitir, desde lo más profundo de su alma y de su percepción sevillana, todo un mundo de sensaciones pictóricas, de puro clasicismo costumbrista, pero con una temática tan personal que hacen sus obras irrepetibles. Hay pintores que ven el mundo desde su corazón, que es la ciudad en la que viven, y vivir, siempre, es amar, recordar, esperar, querer, temer. Ver el mundo a través de ciudad en que su sensibilidad se origina es tener ya mucho adelantado para expresar el mundo, para proponerlo como un paradigma, como un microcosmos desde el que se alcanza la total visión de un proyecto plástico, de un estilo. Así lo sintieron e hicieron Vermeer desde Delft, Utrillo desde Paris, Solana desde Madrid, Romero de Torres desde Córdoba, Alfonso Grosso desde los recoletos conventos sevillanos. Y ahora, José González, cuya imagen del mundo es su imagen de Sevilla, con cuanto ésta tiene de memoria en nuestros ojos y en su historia cotidiana. Empresa nada fácil precisamente por la familiaridad de las imágenes, a las que no es posible vulnerar, pero si que recrear actualizándolas, poniéndolas al día sin restarles cuanto amamos en ellas, todo lo que heredaron y lo que transmitirán. La ciudad única se ofrece , plena de su mágica noticia, en la obra de este pintor de brillante paleta y poético costumbrismo. La ciudad y las gentes que cobija, elegidas por el pintor entre las menos emblematizadas por el folclore, pero que tan definidoras son del ser sevillano, andaluz. La obra de José González es una luminosa ventana abierta a un mundo inmarcesible en las evocaciones de los ojos del mundo. “No sería exagerado afirmar que José González es en la actualidad una de las principales figuras del actual costumbrismo sevillano. La gran colección de obras que nos está dejando es testimonio magnífico de los caracteres y costumbres de la Sevilla de nuestros días. Ante su pintura no se sabe que admirar más, si la seguridad del dibujo, la gracia con que están concebidas las escenas, las perfectas composiciones, o la delicada captación de las luces y sombras, envueltas en suaves y plateados grises”
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Precio salida: 850 €

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89 - ANDRES RUEDA. Horarios de Fuego. Ref. 139090

Obra con CERTIFICADO DE GARANTIA y lista para colgar.
Medidas sin marco 92 X 73 cms. Oleo sobre lienzo.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
Embalaje profesional.
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ANDRES RUEDA
 
Nace en Piedrahita (Ávila) en 1956. Desde muy joven se siente profundamente atraído por la pintura impresionista y, desde pintor en las calles, se va abriendo camino hasta exponer en galerías como Galería Hanson (California), Galerie Lauswolf (Holanda), Hanson Gallery (Estados Unidos), Eboli (Madrid), Sala Braulio (Castellón), etc... Hasta llegar a una dimensión de ser reconocido como uno de los mejores pintores impresionistas de nuestra época. Su obra se encuentra distribuída por España, Alemania, Argentina, Francia, Luxemburgo y Londres entre grandes coleccionistas de arte. Cuando Renoir llegó a decir que el objeto de un cuadro consistía simplemente en decorar una pared y por eso era importante que los colores fueran importantes por sí mismos, no era sino el reconocimiento del carácter marcadamente hedonista de la pintura impresionista. No era sino encender el pincel en el lienzo de tantos ilustres pintores que nos han dado desde entonces la historia del arte y que emerge hasta nuestros días, llevado con una fidelaidad exquisita por Rueda. Antes bién, no se debería hablar de pintura impresionista sin que la memoria visite uno de los principales elementos suministrador de datos para este movimiento: la aparición de la cámara fotográfica y la influencia en su desarrollo. Desde la época de Renoir, Monet, Pizarro o Sisley, entre otros, hasta nuestros días el avance de las técnicas de la reproducción de imágenes ha sido vertiginosa y de las que han hecho uso todos los pintores hasta nuestros días, y como buen impresionista (en las más de las veces), neoimpresionista o posimpresionista en otras, Rueda consigue un uso magistral de las mismas. Con esto no quiero decir que Rueda no observe el paisaje, con sus colores, el momento de luz, más allá de las formas que subyacen sobre él, su luminosidad, los colores que rodean a los colores con su poder evocador (de sensaciones, viviendas y recuerdos), los contrastes o los objetos de naturaleza, no en su corporeidad, sino en la disolución cromática que provoca en ellos la luz, el sol y el aire, hasta llegar a encontrar en su obra algunos aspectos del puntillismo. La mirada de Rueda penetra en la naturaleza, en el paisaje urbano o agreste, las fotografías y, tras un elaborado proceso informático, los contornos se disuelven en medio de la niebla y de la pesada atmósfera que tan sensiblemente ha sabido captar, de tal suerte, que la cúpula de la catedral de San Marcos nunca ocuparía un lugar secundario en una pintura figurativa. Utilizando una pincelada decididamente suelta y rota, pone especial énfasis en los acentos de luz que se reflejan en el agua para captar el centelleo y los efectos de esa luz y, con un leve, pero poderoso velo unifica la escena. La destrucción de las formas las lleva a un sutil juego del agua con las nubes o las flores desparramadas de los jarrones o las mañanas de niebla, disgregando el perímetro de los objetos, en un lírico intento de llevar una fiesta de luz y de color (de colores puros con frecuencia). De ahí que en su pintura haya más de sentimiento que de academicismo y de ahí, también, que se encuentre siempre rodeado de poetas, porque su pintura es poesía misma.
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Precio salida

550 €

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89 - ANDRES RUEDA. Horarios de Fuego. Ref. 139090

Obra con CERTIFICADO DE GARANTIA y lista para colgar.
Medidas sin marco 92 X 73 cms. Oleo sobre lienzo.
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Magnifico estado.
 
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ANDRES RUEDA
 
Nace en Piedrahita (Ávila) en 1956. Desde muy joven se siente profundamente atraído por la pintura impresionista y, desde pintor en las calles, se va abriendo camino hasta exponer en galerías como Galería Hanson (California), Galerie Lauswolf (Holanda), Hanson Gallery (Estados Unidos), Eboli (Madrid), Sala Braulio (Castellón), etc... Hasta llegar a una dimensión de ser reconocido como uno de los mejores pintores impresionistas de nuestra época. Su obra se encuentra distribuída por España, Alemania, Argentina, Francia, Luxemburgo y Londres entre grandes coleccionistas de arte. Cuando Renoir llegó a decir que el objeto de un cuadro consistía simplemente en decorar una pared y por eso era importante que los colores fueran importantes por sí mismos, no era sino el reconocimiento del carácter marcadamente hedonista de la pintura impresionista. No era sino encender el pincel en el lienzo de tantos ilustres pintores que nos han dado desde entonces la historia del arte y que emerge hasta nuestros días, llevado con una fidelaidad exquisita por Rueda. Antes bién, no se debería hablar de pintura impresionista sin que la memoria visite uno de los principales elementos suministrador de datos para este movimiento: la aparición de la cámara fotográfica y la influencia en su desarrollo. Desde la época de Renoir, Monet, Pizarro o Sisley, entre otros, hasta nuestros días el avance de las técnicas de la reproducción de imágenes ha sido vertiginosa y de las que han hecho uso todos los pintores hasta nuestros días, y como buen impresionista (en las más de las veces), neoimpresionista o posimpresionista en otras, Rueda consigue un uso magistral de las mismas. Con esto no quiero decir que Rueda no observe el paisaje, con sus colores, el momento de luz, más allá de las formas que subyacen sobre él, su luminosidad, los colores que rodean a los colores con su poder evocador (de sensaciones, viviendas y recuerdos), los contrastes o los objetos de naturaleza, no en su corporeidad, sino en la disolución cromática que provoca en ellos la luz, el sol y el aire, hasta llegar a encontrar en su obra algunos aspectos del puntillismo. La mirada de Rueda penetra en la naturaleza, en el paisaje urbano o agreste, las fotografías y, tras un elaborado proceso informático, los contornos se disuelven en medio de la niebla y de la pesada atmósfera que tan sensiblemente ha sabido captar, de tal suerte, que la cúpula de la catedral de San Marcos nunca ocuparía un lugar secundario en una pintura figurativa. Utilizando una pincelada decididamente suelta y rota, pone especial énfasis en los acentos de luz que se reflejan en el agua para captar el centelleo y los efectos de esa luz y, con un leve, pero poderoso velo unifica la escena. La destrucción de las formas las lleva a un sutil juego del agua con las nubes o las flores desparramadas de los jarrones o las mañanas de niebla, disgregando el perímetro de los objetos, en un lírico intento de llevar una fiesta de luz y de color (de colores puros con frecuencia). De ahí que en su pintura haya más de sentimiento que de academicismo y de ahí, también, que se encuentre siempre rodeado de poetas, porque su pintura es poesía misma.
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Precio salida: 550 €

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90 - PABLO S. CHIAS. Mujer Napolitana. Ref. 144041

Obra con CERTIFICADO DE GARANTIA y lista para colgar.
Medidas sin marco 81 x 65 cms. Oleo sobre lienzo.
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Magnifico estado.
 
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PABLO SEGARRA CHIAS
 
Nace en Sevilla el 4 de Noviembre de 1945. Desde muy corta edad muestra gran interés por el dibujo y por toda la representación plástica - artística que llegaba a sus manos. Pinta su primer cuadro a los 7 años de edad, comenzaba así una trayectoria de vocación y esfuerzos que llevan hasta nuestros días. A principios de los sesenta se matricula en la escuela de arte y oficios artísticos de Sevilla, asistiendo a tres cursos de dibujo artístico, con alta calificación y aprovechamiento. A continuación asiste como copista al Museo Provincial de Sevilla, teniendo como director al conocido Alfonso Grosso, realizando copias de Murillo, Zurbaran, Virgilio Martoni, Villegas, Gómez Gil y otros muchos y variados artistas, que nutrían las ansias por aprender todo lo que estos autores nos regalan desde sus obras. Con esta base y decantándose por una pintura realista y luminosa, se hace de una clientela que solicita sus obras para su venta, por distintos canales entre ellos en el mundo de la subasta. En 1985 expone por primera vez en Sevilla en la sala Sadartys, en años posteriores en León, Palma de Mallorca y en la sala Durán de Madrid en varias ocasiones. También participa en diversas ferias de arte y certámenes internacionales. Actualmente sus obras están representadas en distintos países de Europa, América y el continente asiático.
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6.500 €

NO VENDIDO

90 - PABLO S. CHIAS. Mujer Napolitana. Ref. 144041

Obra con CERTIFICADO DE GARANTIA y lista para colgar.
Medidas sin marco 81 x 65 cms. Oleo sobre lienzo.
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PABLO SEGARRA CHIAS
 
Nace en Sevilla el 4 de Noviembre de 1945. Desde muy corta edad muestra gran interés por el dibujo y por toda la representación plástica - artística que llegaba a sus manos. Pinta su primer cuadro a los 7 años de edad, comenzaba así una trayectoria de vocación y esfuerzos que llevan hasta nuestros días. A principios de los sesenta se matricula en la escuela de arte y oficios artísticos de Sevilla, asistiendo a tres cursos de dibujo artístico, con alta calificación y aprovechamiento. A continuación asiste como copista al Museo Provincial de Sevilla, teniendo como director al conocido Alfonso Grosso, realizando copias de Murillo, Zurbaran, Virgilio Martoni, Villegas, Gómez Gil y otros muchos y variados artistas, que nutrían las ansias por aprender todo lo que estos autores nos regalan desde sus obras. Con esta base y decantándose por una pintura realista y luminosa, se hace de una clientela que solicita sus obras para su venta, por distintos canales entre ellos en el mundo de la subasta. En 1985 expone por primera vez en Sevilla en la sala Sadartys, en años posteriores en León, Palma de Mallorca y en la sala Durán de Madrid en varias ocasiones. También participa en diversas ferias de arte y certámenes internacionales. Actualmente sus obras están representadas en distintos países de Europa, América y el continente asiático.
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Precio salida: 6.500 €

NO VENDIDO

92 - PABLO SEGARRA CHIAS. Descanso en la arena. Ref. 145601

Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Medidas sin marco 81 x 55 cms. Oleo sobre lienzo
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
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PABLO SEGARRA CHIAS
 
Pablo Segarra Chías. Nace en Sevilla el 4 de Noviembre de 1945. Desde muy corta edad muestra gran interés por el dibujo y por toda la representación plástica - artística que llegaba a sus manos. Pinta su primer cuadro a los 7 años de edad, comenzaba así una trayectoria de vocación y esfuerzos que llevan hasta nuestros días. A principios de los sesenta se matricula en la escuela de arte y oficios artísticos de Sevilla, asistiendo a tres cursos de dibujo artístico, con alta calificación y aprovechamiento. A continuación asiste como copista al Museo Provincial de Sevilla, teniendo como director al conocido Alfonso Grosso, realizando copias de Murillo, Zurbaran, Virgilio Martoni, Villegas, Gómez Gil y otros muchos y variados artistas, que nutrían las ansias por aprender todo lo que estos autores nos regalan desde sus obras. Con esta base y decantándose por una pintura realista y luminosa, se hace de una clientela que solicita sus obras para su venta, por distintos canales entre ellos en el mundo de la subasta. En 1985 expone por primera vez en Sevilla en la sala Sadartys, en años posteriores en León, Palma de Mallorca y en la sala Durán de Madrid en varias ocasiones. También participa en diversas ferias de arte y certámenes internacionales. Actualmente sus obras están representadas en distintos países de Europa, América y el continente asiático. Porque mi faceta del arte no es la crítica, me resulta difícil expresar por escrito los sentimientos ante esta obra siendo la propia creación la auténtica forma de expresión directa que todos nosotros conocemos. En cualquier caso es norma actual hacer comentarios y críticas entre nosotros mismos. Más en esta ocasión, lo hago con gran agrado de mi buen amigo y compañero PABLO S. CHIAS, a quien siempre dignificaba la ponderación de la obra ajena y valora lo externo en generosa medida. En sus temas aparecen personajes y actitudes que recuerdan al luminoso levante, figuras magistralmente contrastadas por la luz que hace surgir personajes dentro de una estética compositiva y colorista, cuyos modelos nacen de su entorno más cercano, y frecuentes viajes al Mogreb. La configuración de su obra invita tanto al conocimiento de la técnica del bien hacer como al contenido temático. Estas facultades extraordinarias han sido logradas a través de la constancia y de su espíritu investigador; Persona tan querida por su arte y comportamiento humano recibe estos dones de manera natural. Por mi parte, y a mucho más, me queda congratularme de sus éxitos en este apasionado camino del arte, cuya magia encierra lo complejo del mundo de la creatividad. Francisco Borrás Catedrático de la Facultad de Bellas Artes Universidad de Sevilla La pintura es básicamente un homenaje a la luz. Sin luminosidad no existe la pintura. La oscuridad es la negación del color. En ese sentido la búsqueda de la luz del sur es siempre un anhelo para los pintores. Los contrastes de colores creados por la luz cenital fluyen en escalas ascendentes y descendentes desde el levante hasta el poniente. Toda una gama de colores y un fugaz, aunque intemporal, desarrollo de luces y sombras. Ahí nace la pintura. Pero CHIA, con ese innegable virtuosismo para captar el destello cromático del paisaje iluminado, no se queda en la impersonal reproducción mimética del paisaje. Para el nada es la naturaleza sin la presencia humana. Una presencia humana que el pintor busca no en una situación ficticia, sino en la comunión real y primigenia de la naturaleza y el ser humano. ANTIQUARIA Las pinturas de CHIAS se realizan con un sentido cromático iluminador. El oro, los blancos y los carmines son sus colores predilectos y los que mejor le sirven para entonar unas composiciones siempre realizadas básicamente por la correcta disposición de los puntos de luz. Sin embargo, escasos han sido los críticos que han visto -Y es uno de sus aciertos más indiscutibles- la importancia compositiva que tiene las sombras, en marcadoras de una figura o revitalizadoras, de un paisaje, como proyección plástica de una imagen que sin su presencia adquiriría un tono monocorde. Pero CHIAS no impone las sombras, sino que las sugiere como un modo de pintar, como un elemento matizador, y planteado como formulación indirecta. CHIAS hace que Marruecos y Andalucía compartan claridades de mar y desierto, un mundo en el que las sensaciones cálidas son la manifestación inequívoca de un tipo de pintura bien trabajada y volcada hacia la contemplación de la belleza. C. GARCIA-OSUNA Ben Ammar (hijo de Ammar) fue un poeta sevillano del siglo XI. PABLO S. CHIAS recopila en su producción pictórica toda la esencia de una tierra con fuertes reminiscencias musulmanas. CHIAS, de paleta prodiga en colores calientes y limpios, plasma un universo particular de formas austeras y gentes sencillas, cotidianeidad mediata y también constante, siempre presente en la vida espiritual del autor y bellamente representada en sus cuadros. BARRIO DE SALAMANCA, 1994 ¿A qué escuela podemos adscribir la obra de PABLO S. CHIAS? En una primera mirada podríamos relacionarla con Sorolla, por cuanto es una obra embriagada de luz, inmersa en la luz, aunque no luminista. En este aspecto PABLO S. CHIAS podría ser a manera de un impresionista, puesto que su obra se nos aparece como un análisis de la luz por los colores. Pero, inmediatamente, vemos que las figuras que se yerguen bajo los encantos de esa luz aparecen como modeladas, sin aquel cabrilleo mediterráneo en que las formas se deshacen y los colores se definen en toques repentizados. La dicción, aquí, es más sólida, y las cosas -las figuras sobre todo- se ofrecen en una corporeidad más realista. Pues bien, precisamente por ello, por la pormenorizada relación de cada una de las partes con el todo, es por lo que habrá que ver también a PABLO S. CHIAS dentro de ese realismo nuevo que ha expandido la penúltima escuela sevillana, para la cual el mundo es un detallado suceso que hay que retener como un testimonio. No importa si PABLO S. CHIAS alterna su crónica de la realidad inmediata con evocaciones, ni el que -como Furtuny, como Matisse más tarde- se sienta atraído por el colorismo del mundo árabe. A.M. CAMPOY Podemos afirmar que PABLO S. CHIAS constituye un paradigma dentro de este tipo de pintura tan sistemáticamente menospreciada por la crítica como valorada por el público, en el que todo es hermoso y perfecto, tanto en lo que se refiere a la temática como en su ejecución. Una pintura, en suma, incriticable, fruto de un ojo que sabe ver la belleza en las cosas y crearla sobre el lienzo, obra de un pintor serio cuyo dominio de la técnica es total. EL PUNTO, 1994
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Precio salida

7.000 €

NO VENDIDO

92 - PABLO SEGARRA CHIAS. Descanso en la arena. Ref. 145601

Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Medidas sin marco 81 x 55 cms. Oleo sobre lienzo
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
Embalaje profesional.
Número de seguimiento para su control.
 
PABLO SEGARRA CHIAS
 
Pablo Segarra Chías. Nace en Sevilla el 4 de Noviembre de 1945. Desde muy corta edad muestra gran interés por el dibujo y por toda la representación plástica - artística que llegaba a sus manos. Pinta su primer cuadro a los 7 años de edad, comenzaba así una trayectoria de vocación y esfuerzos que llevan hasta nuestros días. A principios de los sesenta se matricula en la escuela de arte y oficios artísticos de Sevilla, asistiendo a tres cursos de dibujo artístico, con alta calificación y aprovechamiento. A continuación asiste como copista al Museo Provincial de Sevilla, teniendo como director al conocido Alfonso Grosso, realizando copias de Murillo, Zurbaran, Virgilio Martoni, Villegas, Gómez Gil y otros muchos y variados artistas, que nutrían las ansias por aprender todo lo que estos autores nos regalan desde sus obras. Con esta base y decantándose por una pintura realista y luminosa, se hace de una clientela que solicita sus obras para su venta, por distintos canales entre ellos en el mundo de la subasta. En 1985 expone por primera vez en Sevilla en la sala Sadartys, en años posteriores en León, Palma de Mallorca y en la sala Durán de Madrid en varias ocasiones. También participa en diversas ferias de arte y certámenes internacionales. Actualmente sus obras están representadas en distintos países de Europa, América y el continente asiático. Porque mi faceta del arte no es la crítica, me resulta difícil expresar por escrito los sentimientos ante esta obra siendo la propia creación la auténtica forma de expresión directa que todos nosotros conocemos. En cualquier caso es norma actual hacer comentarios y críticas entre nosotros mismos. Más en esta ocasión, lo hago con gran agrado de mi buen amigo y compañero PABLO S. CHIAS, a quien siempre dignificaba la ponderación de la obra ajena y valora lo externo en generosa medida. En sus temas aparecen personajes y actitudes que recuerdan al luminoso levante, figuras magistralmente contrastadas por la luz que hace surgir personajes dentro de una estética compositiva y colorista, cuyos modelos nacen de su entorno más cercano, y frecuentes viajes al Mogreb. La configuración de su obra invita tanto al conocimiento de la técnica del bien hacer como al contenido temático. Estas facultades extraordinarias han sido logradas a través de la constancia y de su espíritu investigador; Persona tan querida por su arte y comportamiento humano recibe estos dones de manera natural. Por mi parte, y a mucho más, me queda congratularme de sus éxitos en este apasionado camino del arte, cuya magia encierra lo complejo del mundo de la creatividad. Francisco Borrás Catedrático de la Facultad de Bellas Artes Universidad de Sevilla La pintura es básicamente un homenaje a la luz. Sin luminosidad no existe la pintura. La oscuridad es la negación del color. En ese sentido la búsqueda de la luz del sur es siempre un anhelo para los pintores. Los contrastes de colores creados por la luz cenital fluyen en escalas ascendentes y descendentes desde el levante hasta el poniente. Toda una gama de colores y un fugaz, aunque intemporal, desarrollo de luces y sombras. Ahí nace la pintura. Pero CHIA, con ese innegable virtuosismo para captar el destello cromático del paisaje iluminado, no se queda en la impersonal reproducción mimética del paisaje. Para el nada es la naturaleza sin la presencia humana. Una presencia humana que el pintor busca no en una situación ficticia, sino en la comunión real y primigenia de la naturaleza y el ser humano. ANTIQUARIA Las pinturas de CHIAS se realizan con un sentido cromático iluminador. El oro, los blancos y los carmines son sus colores predilectos y los que mejor le sirven para entonar unas composiciones siempre realizadas básicamente por la correcta disposición de los puntos de luz. Sin embargo, escasos han sido los críticos que han visto -Y es uno de sus aciertos más indiscutibles- la importancia compositiva que tiene las sombras, en marcadoras de una figura o revitalizadoras, de un paisaje, como proyección plástica de una imagen que sin su presencia adquiriría un tono monocorde. Pero CHIAS no impone las sombras, sino que las sugiere como un modo de pintar, como un elemento matizador, y planteado como formulación indirecta. CHIAS hace que Marruecos y Andalucía compartan claridades de mar y desierto, un mundo en el que las sensaciones cálidas son la manifestación inequívoca de un tipo de pintura bien trabajada y volcada hacia la contemplación de la belleza. C. GARCIA-OSUNA Ben Ammar (hijo de Ammar) fue un poeta sevillano del siglo XI. PABLO S. CHIAS recopila en su producción pictórica toda la esencia de una tierra con fuertes reminiscencias musulmanas. CHIAS, de paleta prodiga en colores calientes y limpios, plasma un universo particular de formas austeras y gentes sencillas, cotidianeidad mediata y también constante, siempre presente en la vida espiritual del autor y bellamente representada en sus cuadros. BARRIO DE SALAMANCA, 1994 ¿A qué escuela podemos adscribir la obra de PABLO S. CHIAS? En una primera mirada podríamos relacionarla con Sorolla, por cuanto es una obra embriagada de luz, inmersa en la luz, aunque no luminista. En este aspecto PABLO S. CHIAS podría ser a manera de un impresionista, puesto que su obra se nos aparece como un análisis de la luz por los colores. Pero, inmediatamente, vemos que las figuras que se yerguen bajo los encantos de esa luz aparecen como modeladas, sin aquel cabrilleo mediterráneo en que las formas se deshacen y los colores se definen en toques repentizados. La dicción, aquí, es más sólida, y las cosas -las figuras sobre todo- se ofrecen en una corporeidad más realista. Pues bien, precisamente por ello, por la pormenorizada relación de cada una de las partes con el todo, es por lo que habrá que ver también a PABLO S. CHIAS dentro de ese realismo nuevo que ha expandido la penúltima escuela sevillana, para la cual el mundo es un detallado suceso que hay que retener como un testimonio. No importa si PABLO S. CHIAS alterna su crónica de la realidad inmediata con evocaciones, ni el que -como Furtuny, como Matisse más tarde- se sienta atraído por el colorismo del mundo árabe. A.M. CAMPOY Podemos afirmar que PABLO S. CHIAS constituye un paradigma dentro de este tipo de pintura tan sistemáticamente menospreciada por la crítica como valorada por el público, en el que todo es hermoso y perfecto, tanto en lo que se refiere a la temática como en su ejecución. Una pintura, en suma, incriticable, fruto de un ojo que sabe ver la belleza en las cosas y crearla sobre el lienzo, obra de un pintor serio cuyo dominio de la técnica es total. EL PUNTO, 1994
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Precio salida: 7.000 €

NO VENDIDO

94 - JESUS FERNANDEZ. Rincón de flores. Ref. 143328

Obra con CERTIFICADO DE GARANTIA y lista para colgar.
Medidas sin marco 81 x 60 cms. Oleo sobre tabla.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
Embalaje profesional.
Número de seguimiento para su control.
 
 
JESUS FERNANDEZ
 
Si tenemos que proponer un adjetivo que defina la pintura de Jesús Fernández podríamos decir, sin miedo a equivocarnos, que éste es la sinceridad, la autenticidad que emana de sus trazos y de su mirada sobre un paisaje urbano tratado con mimo, sobre unos patios andaluces bañados por el sol, siempre vistos como remansos de paz, como lugares que permaneceran en nuestra memoria mucho después de haberlos dejado de contemplar. Si queremos ir mucho más allá en nuestra valoración, lo que vemos al observar una pintura suya es el espíritu del sur, con una mirada limpia y serena que situa en su justo lugar aquello que ve y siente. Con una técnica impecable y un dibujo esmerado es capaz de interpretar hermosos paisajes urbanos y sumergirnos en la nostalgia de lo antiguo, como apreciamos en sus puertas y portones, donde nos muestra la belleza nostálgica de los objetos que el paso del tiempo ha convertido en historia. Y sobre todo nos sorprende la luz, una luz imposible de olvidar, una luz que inunda nuestro espíritu, porque si algo ha conseguido J. Fernández con su pintura es atrapar la luz, la luz del sur. Elvira R. Laso Jesús Fernández es uno de esos pintores que llegan al público inmediatamente. Sin pretensiones, con una sinceridad directa y limpia. Su pintura mueve y conmueve enseguida. Sus naturalezas muertas vivifican. Sus bodegones detienen la mirada del corazón. Sus callecitas andaluzas soleadas, en las que la luz se puebla toda lujuriosa y lúcida, de geranios, abren de par en par las puertas de los ojos íntimos al encantamiento. Jesús Fernández posee una decidida vocación de artista impenitente. En sus óleos la felicidad se derrama absoluta. Va a donde quiere llegar. Y es puntual con el solo, como el sol, con las frutas, como la belleza y la armonía. Valentín Arteaga Es interesante contemplar las obras de este joven pintor sevillano y apreciar sus excelentes paisajes, así como sus estupendos bodegones de naturalezas muertas de un estilo tradicional y clásico puro. Visto de esta sencilla manera, la reflexión que nos puede plantear la pintura de Jesús Fernández, es eso de que el arte es otra cosa que lo superficialmente mimético, como se observa en sus óleos. El pulso del dibujo que recorre su variada escenografía del ser humano, del paisaje, la resonancia - es la luz - que transciende sus composiciones, el tiempo en que quedan detenidas, plasmadas, todo ello manifiesta la legítima conciencia plástica de que está poseído el autor. Observando sus pinturas se adivina un aprendizaje callado, una búsqueda larga, antes de encontrar el camino hacia la realidad, para dar testimonio de ella. A través de sus obras percibimos el minucioso y casi detallista trabajado renacer de un entorno que lo aproxima a lo que precisamente la moda ha bautizado como “hiperrealismo”. E. Alvarado Jesús Fernández Romero pinta en un sentido directo, clásico. Con un dibujo perfecto en el que destacan sobre todo sus bodegones, en los que rinde culto al detalle y busca la perfección realista, mostrándose igualmente un paisajista de notorias cualidades. Una pintura totalmente figurativa que tanto gusta al público. De ahí el éxito que han tenido en distintas exposiciones, individuales y colectivas, las colecciones de óleos de este pintor, que puede y debe decir algo más en el futuro.
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Precio salida

800 €

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94 - JESUS FERNANDEZ. Rincón de flores. Ref. 143328

Obra con CERTIFICADO DE GARANTIA y lista para colgar.
Medidas sin marco 81 x 60 cms. Oleo sobre tabla.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
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JESUS FERNANDEZ
 
Si tenemos que proponer un adjetivo que defina la pintura de Jesús Fernández podríamos decir, sin miedo a equivocarnos, que éste es la sinceridad, la autenticidad que emana de sus trazos y de su mirada sobre un paisaje urbano tratado con mimo, sobre unos patios andaluces bañados por el sol, siempre vistos como remansos de paz, como lugares que permaneceran en nuestra memoria mucho después de haberlos dejado de contemplar. Si queremos ir mucho más allá en nuestra valoración, lo que vemos al observar una pintura suya es el espíritu del sur, con una mirada limpia y serena que situa en su justo lugar aquello que ve y siente. Con una técnica impecable y un dibujo esmerado es capaz de interpretar hermosos paisajes urbanos y sumergirnos en la nostalgia de lo antiguo, como apreciamos en sus puertas y portones, donde nos muestra la belleza nostálgica de los objetos que el paso del tiempo ha convertido en historia. Y sobre todo nos sorprende la luz, una luz imposible de olvidar, una luz que inunda nuestro espíritu, porque si algo ha conseguido J. Fernández con su pintura es atrapar la luz, la luz del sur. Elvira R. Laso Jesús Fernández es uno de esos pintores que llegan al público inmediatamente. Sin pretensiones, con una sinceridad directa y limpia. Su pintura mueve y conmueve enseguida. Sus naturalezas muertas vivifican. Sus bodegones detienen la mirada del corazón. Sus callecitas andaluzas soleadas, en las que la luz se puebla toda lujuriosa y lúcida, de geranios, abren de par en par las puertas de los ojos íntimos al encantamiento. Jesús Fernández posee una decidida vocación de artista impenitente. En sus óleos la felicidad se derrama absoluta. Va a donde quiere llegar. Y es puntual con el solo, como el sol, con las frutas, como la belleza y la armonía. Valentín Arteaga Es interesante contemplar las obras de este joven pintor sevillano y apreciar sus excelentes paisajes, así como sus estupendos bodegones de naturalezas muertas de un estilo tradicional y clásico puro. Visto de esta sencilla manera, la reflexión que nos puede plantear la pintura de Jesús Fernández, es eso de que el arte es otra cosa que lo superficialmente mimético, como se observa en sus óleos. El pulso del dibujo que recorre su variada escenografía del ser humano, del paisaje, la resonancia - es la luz - que transciende sus composiciones, el tiempo en que quedan detenidas, plasmadas, todo ello manifiesta la legítima conciencia plástica de que está poseído el autor. Observando sus pinturas se adivina un aprendizaje callado, una búsqueda larga, antes de encontrar el camino hacia la realidad, para dar testimonio de ella. A través de sus obras percibimos el minucioso y casi detallista trabajado renacer de un entorno que lo aproxima a lo que precisamente la moda ha bautizado como “hiperrealismo”. E. Alvarado Jesús Fernández Romero pinta en un sentido directo, clásico. Con un dibujo perfecto en el que destacan sobre todo sus bodegones, en los que rinde culto al detalle y busca la perfección realista, mostrándose igualmente un paisajista de notorias cualidades. Una pintura totalmente figurativa que tanto gusta al público. De ahí el éxito que han tenido en distintas exposiciones, individuales y colectivas, las colecciones de óleos de este pintor, que puede y debe decir algo más en el futuro.
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Precio salida: 800 €

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95 - JOSE PALOMAR. Costumbres andaluzas. 1975. Ref. 145314

Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Medidas sin marco 91 x 65 cms. Oleo sobre lienzo.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
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Número de seguimiento para su control.
 
JOSE PALOMAR
 
La pintura de José Palomar ha inundado de luz el ámbito de la acogedora sala de exposiciones Lambert. José Palomar había vivido hasta ahora su vida de pintor sin someter sus cuadros a la sanción pública en una Galería. Ni espiritualmente, ni materialmente había sentido tal necesidad. Y sigue sin sentirla en el segundo de los aspectos. Pero hay un afán de comunicación. Juan Carlos, afortunado prologuista del catálogo de la muestra, escribe: “De pronto, el pintor decide exponer en un momento de reflexión y expectativa, desoyendo la gran verdad de que su obra vastísima ha sido vendida en el caballete. Supongo que es un reencuentro del hombre, sin canonizaciones ni coronaciones, con sus semejantes.” Palomar ha salido en buena hora de la intimidad de su estudio, para mostrarnos un conjunto de su obra, vario y atrayente, que va desde el sobrio “bodegón del guadarnés” hasta las jugosas flores (la más entrañable herencia paterna), pasando por los sustanciosos paisajes urbanos o rurales, animados con figuritas, que a veces componen escenas evocadoras de la deliciosa pintura de género, por los vigorosos y dinámicos cuadros de figuras y por los precisos bocetos, que tienen valor de realizaciones definitivas. José Palomar, artista actual con raíces en la tradición romántica, pintor capacitado y sensible, posee una gran aptitud de transmisión. Su obra, construida con tanta soltura como firmeza, ostenta un claro equilibrio entre arquitecturas, ambientes y personajes, exaltado por las galas de una inmaculada y luminosa paleta. Hijo del inolvidable maestro Teodoro Palomar, nacido en Sevilla. José Palomar se inicia como pintor en el estudio de su padre. Continúa en la Escuela de Artes y Oficios de la que pasa a la Superior de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, para terminar en la de San Fernando, donde fue becado todos los cursos. El pintor nos habla así de su tarea: “Abordo todos los temas habituales en el arte figurativo normal. Además de la pintura de caballete, cultivo el mural. En Sevilla hay varias muestras de mi trabajo en esta modalidad. Me dedico a las flores con especial cariño, porque mi padre fue un especialista en el tema, y las toco, según los entendidos, con desenvoltura y dinamismo. Motivo difícil este de las flores, donde se adquiere un gran dominio del pincel. Me detengo un poco en los retratos de niños. Me gusta este tipo de pintura, en la que hago cuadros de ejecución rápida. He pintado muchos, y creo que los consigo, ya que son las madres de las criaturas las que me pagan, y exigen mucho más que los padres”. El pintor logra su propósito a plenitud, con un lenguaje claro y donoso. Y porque su obra se desenvuelve en un clima estético cuyo goce es fácilmente transferible.
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Precio salida

950 €

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95 - JOSE PALOMAR. Costumbres andaluzas. 1975. Ref. 145314

Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Medidas sin marco 91 x 65 cms. Oleo sobre lienzo.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
Embalaje profesional.
Número de seguimiento para su control.
 
JOSE PALOMAR
 
La pintura de José Palomar ha inundado de luz el ámbito de la acogedora sala de exposiciones Lambert. José Palomar había vivido hasta ahora su vida de pintor sin someter sus cuadros a la sanción pública en una Galería. Ni espiritualmente, ni materialmente había sentido tal necesidad. Y sigue sin sentirla en el segundo de los aspectos. Pero hay un afán de comunicación. Juan Carlos, afortunado prologuista del catálogo de la muestra, escribe: “De pronto, el pintor decide exponer en un momento de reflexión y expectativa, desoyendo la gran verdad de que su obra vastísima ha sido vendida en el caballete. Supongo que es un reencuentro del hombre, sin canonizaciones ni coronaciones, con sus semejantes.” Palomar ha salido en buena hora de la intimidad de su estudio, para mostrarnos un conjunto de su obra, vario y atrayente, que va desde el sobrio “bodegón del guadarnés” hasta las jugosas flores (la más entrañable herencia paterna), pasando por los sustanciosos paisajes urbanos o rurales, animados con figuritas, que a veces componen escenas evocadoras de la deliciosa pintura de género, por los vigorosos y dinámicos cuadros de figuras y por los precisos bocetos, que tienen valor de realizaciones definitivas. José Palomar, artista actual con raíces en la tradición romántica, pintor capacitado y sensible, posee una gran aptitud de transmisión. Su obra, construida con tanta soltura como firmeza, ostenta un claro equilibrio entre arquitecturas, ambientes y personajes, exaltado por las galas de una inmaculada y luminosa paleta. Hijo del inolvidable maestro Teodoro Palomar, nacido en Sevilla. José Palomar se inicia como pintor en el estudio de su padre. Continúa en la Escuela de Artes y Oficios de la que pasa a la Superior de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, para terminar en la de San Fernando, donde fue becado todos los cursos. El pintor nos habla así de su tarea: “Abordo todos los temas habituales en el arte figurativo normal. Además de la pintura de caballete, cultivo el mural. En Sevilla hay varias muestras de mi trabajo en esta modalidad. Me dedico a las flores con especial cariño, porque mi padre fue un especialista en el tema, y las toco, según los entendidos, con desenvoltura y dinamismo. Motivo difícil este de las flores, donde se adquiere un gran dominio del pincel. Me detengo un poco en los retratos de niños. Me gusta este tipo de pintura, en la que hago cuadros de ejecución rápida. He pintado muchos, y creo que los consigo, ya que son las madres de las criaturas las que me pagan, y exigen mucho más que los padres”. El pintor logra su propósito a plenitud, con un lenguaje claro y donoso. Y porque su obra se desenvuelve en un clima estético cuyo goce es fácilmente transferible.
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Precio salida: 950 €

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97 - JOSE PALOMAR. Bodegón clásico. Ref. 145321

Obra con CERTIFICADO DE GARANTIA y lista para colgar.
Medidas sin marco 116 x 81 cms. Oleo sobre lienzo.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
Embalaje profesional.
Número de seguimiento para su control.
 
 
JOSE PALOMAR
 
La pintura de José Palomar ha inundado de luz el ámbito de la acogedora sala de exposiciones Lambert. José Palomar había vivido hasta ahora su vida de pintor sin someter sus cuadros a la sanción pública en una Galería. Ni espiritualmente, ni materialmente había sentido tal necesidad. Y sigue sin sentirla en el segundo de los aspectos. Pero hay un afán de comunicación. Juan Carlos, afortunado prologuista del catálogo de la muestra, escribe: “De pronto, el pintor decide exponer en un momento de reflexión y expectativa, desoyendo la gran verdad de que su obra vastísima ha sido vendida en el caballete. Supongo que es un reencuentro del hombre, sin canonizaciones ni coronaciones, con sus semejantes.” Palomar ha salido en buena hora de la intimidad de su estudio, para mostrarnos un conjunto de su obra, vario y atrayente, que va desde el sobrio “bodegón del guadarnés” hasta las jugosas flores (la más entrañable herencia paterna), pasando por los sustanciosos paisajes urbanos o rurales, animados con figuritas, que a veces componen escenas evocadoras de la deliciosa pintura de género, por los vigorosos y dinámicos cuadros de figuras y por los precisos bocetos, que tienen valor de realizaciones definitivas. José Palomar, artista actual con raíces en la tradición romántica, pintor capacitado y sensible, posee una gran aptitud de transmisión. Su obra, construida con tanta soltura como firmeza, ostenta un claro equilibrio entre arquitecturas, ambientes y personajes, exaltado por las galas de una inmaculada y luminosa paleta. Hijo del inolvidable maestro Teodoro Palomar, nacido en Sevilla. José Palomar se inicia como pintor en el estudio de su padre. Continúa en la Escuela de Artes y Oficios de la que pasa a la Superior de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, para terminar en la de San Fernando, donde fue becado todos los cursos. El pintor nos habla así de su tarea: “Abordo todos los temas habituales en el arte figurativo normal. Además de la pintura de caballete, cultivo el mural. En Sevilla hay varias muestras de mi trabajo en esta modalidad. Me dedico a las flores con especial cariño, porque mi padre fue un especialista en el tema, y las toco, según los entendidos, con desenvoltura y dinamismo. Motivo difícil este de las flores, donde se adquiere un gran dominio del pincel. Me detengo un poco en los retratos de niños. Me gusta este tipo de pintura, en la que hago cuadros de ejecución rápida. He pintado muchos, y creo que los consigo, ya que son las madres de las criaturas las que me pagan, y exigen mucho más que los padres”. El pintor logra su propósito a plenitud, con un lenguaje claro y donoso. Y porque su obra se desenvuelve en un clima estético cuyo goce es fácilmente transferible.
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Precio salida

1.500 €

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97 - JOSE PALOMAR. Bodegón clásico. Ref. 145321

Obra con CERTIFICADO DE GARANTIA y lista para colgar.
Medidas sin marco 116 x 81 cms. Oleo sobre lienzo.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
Embalaje profesional.
Número de seguimiento para su control.
 
 
JOSE PALOMAR
 
La pintura de José Palomar ha inundado de luz el ámbito de la acogedora sala de exposiciones Lambert. José Palomar había vivido hasta ahora su vida de pintor sin someter sus cuadros a la sanción pública en una Galería. Ni espiritualmente, ni materialmente había sentido tal necesidad. Y sigue sin sentirla en el segundo de los aspectos. Pero hay un afán de comunicación. Juan Carlos, afortunado prologuista del catálogo de la muestra, escribe: “De pronto, el pintor decide exponer en un momento de reflexión y expectativa, desoyendo la gran verdad de que su obra vastísima ha sido vendida en el caballete. Supongo que es un reencuentro del hombre, sin canonizaciones ni coronaciones, con sus semejantes.” Palomar ha salido en buena hora de la intimidad de su estudio, para mostrarnos un conjunto de su obra, vario y atrayente, que va desde el sobrio “bodegón del guadarnés” hasta las jugosas flores (la más entrañable herencia paterna), pasando por los sustanciosos paisajes urbanos o rurales, animados con figuritas, que a veces componen escenas evocadoras de la deliciosa pintura de género, por los vigorosos y dinámicos cuadros de figuras y por los precisos bocetos, que tienen valor de realizaciones definitivas. José Palomar, artista actual con raíces en la tradición romántica, pintor capacitado y sensible, posee una gran aptitud de transmisión. Su obra, construida con tanta soltura como firmeza, ostenta un claro equilibrio entre arquitecturas, ambientes y personajes, exaltado por las galas de una inmaculada y luminosa paleta. Hijo del inolvidable maestro Teodoro Palomar, nacido en Sevilla. José Palomar se inicia como pintor en el estudio de su padre. Continúa en la Escuela de Artes y Oficios de la que pasa a la Superior de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, para terminar en la de San Fernando, donde fue becado todos los cursos. El pintor nos habla así de su tarea: “Abordo todos los temas habituales en el arte figurativo normal. Además de la pintura de caballete, cultivo el mural. En Sevilla hay varias muestras de mi trabajo en esta modalidad. Me dedico a las flores con especial cariño, porque mi padre fue un especialista en el tema, y las toco, según los entendidos, con desenvoltura y dinamismo. Motivo difícil este de las flores, donde se adquiere un gran dominio del pincel. Me detengo un poco en los retratos de niños. Me gusta este tipo de pintura, en la que hago cuadros de ejecución rápida. He pintado muchos, y creo que los consigo, ya que son las madres de las criaturas las que me pagan, y exigen mucho más que los padres”. El pintor logra su propósito a plenitud, con un lenguaje claro y donoso. Y porque su obra se desenvuelve en un clima estético cuyo goce es fácilmente transferible.
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Precio salida: 1.500 €

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98 - ANA DELGADO. Paisaje y amapolas. Ref. 145464

Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Medidas sin marco 100 x 70 cms. Oleo sobre cartulina.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
Embalaje profesional.
Número de seguimiento para su control.
 
 
ANA DELGADO
 
Nacida en Pilas (Sevilla) en 1948 y vecina de la capital sevillana. Tras cursar estudios de Esteticismo, Cosmética y Decoración, ejerce como esteticista en reconocidas firmas como Balenciaga, Givenchy, Germany-Monteil y El Corte Inglés. No obstante, siempre simultaneó el ejercicio de su profesión con su gran afición por la pintura. Su formación como pintora es, pues, autodidacta, complementada posteriormente en distintos estudios de reconocidos pintores sevillanos como José Luis Pajuelo, Luis Montes, Martín Iglesias, José Luis Castrillo, Paco Broca y Pablo Lanuza. Siempre ha sentido una gran predilección por los grandes maestros impresionistas como Sorolla, Monet y Van Gogh, de un clásico como Velázquez y de un modernista como Picasso. Su técnica pictórica más habitual es la pintura al óleo, dando muestras de una gran habilidad y fluidez en el manejo de la espátula, transmitiendo una inconfundible soltura y espontaneidad a su obra. Frescura, sensibilidad, colorido y fuerza expresiva se mezclan impregnando los sentidos. Dentro de su temática destacan los parques y jardines, patios andaluces, flores entre las que destacan sus inconfundibles rosas , fuentes, paisajes naturales, y el retrato. Ha encontrado siempre la inspiración para expresarse sobre el lienzo en lugares que irradian fragancias, luz y colorido como el Parque de María Luisa, los Reales Alcázares de Sevilla, las orillas del Guadalquivir o las marismas de Doñana.
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Precio salida

550 €

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98 - ANA DELGADO. Paisaje y amapolas. Ref. 145464

Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Medidas sin marco 100 x 70 cms. Oleo sobre cartulina.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
Embalaje profesional.
Número de seguimiento para su control.
 
 
ANA DELGADO
 
Nacida en Pilas (Sevilla) en 1948 y vecina de la capital sevillana. Tras cursar estudios de Esteticismo, Cosmética y Decoración, ejerce como esteticista en reconocidas firmas como Balenciaga, Givenchy, Germany-Monteil y El Corte Inglés. No obstante, siempre simultaneó el ejercicio de su profesión con su gran afición por la pintura. Su formación como pintora es, pues, autodidacta, complementada posteriormente en distintos estudios de reconocidos pintores sevillanos como José Luis Pajuelo, Luis Montes, Martín Iglesias, José Luis Castrillo, Paco Broca y Pablo Lanuza. Siempre ha sentido una gran predilección por los grandes maestros impresionistas como Sorolla, Monet y Van Gogh, de un clásico como Velázquez y de un modernista como Picasso. Su técnica pictórica más habitual es la pintura al óleo, dando muestras de una gran habilidad y fluidez en el manejo de la espátula, transmitiendo una inconfundible soltura y espontaneidad a su obra. Frescura, sensibilidad, colorido y fuerza expresiva se mezclan impregnando los sentidos. Dentro de su temática destacan los parques y jardines, patios andaluces, flores entre las que destacan sus inconfundibles rosas , fuentes, paisajes naturales, y el retrato. Ha encontrado siempre la inspiración para expresarse sobre el lienzo en lugares que irradian fragancias, luz y colorido como el Parque de María Luisa, los Reales Alcázares de Sevilla, las orillas del Guadalquivir o las marismas de Doñana.
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Precio salida: 550 €

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100 - ANDRES RUEDA. Giverny. Ventana abierta. Ref. 145289

Obra con CERTIFICADO DE GARANTIA y lista para colgar.
Medidas sin marco 100 x 81 cms. Oleo sobre lienzo.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
Embalaje profesional.
Número de seguimiento para su control.
 
 
ANDRES RUEDA
 
Andrés Rueda nace en Piedrahita (Ávila) en 1956. Desde muy joven se siente profundamente atraído por la pintura impresionista y, desde pintor en las calles, se va abriendo camino hasta exponer en galerías como Galería Hanson (California), Galerie Lauswolf (Holanda), Hanson Gallery (Estados Unidos), Eboli (Madrid), Sala Braulio (Castellón), etc... Hasta llegar a una dimensión de ser reconocido como uno de los mejores pintores impresionistas de nuestra época. Su obra se encuentra distribuída por España, Alemania, Argentina, Francia, Luxemburgo y Londres entre grandes coleccionistas de arte. Cuando Renoir llegó a decir que el objeto de un cuadro consistía simplemente en decorar una pared y por eso era importante que los colores fueran importantes por sí mismos, no era sino el reconocimiento del carácter marcadamente hedonista de la pintura impresionista. No era sino encender el pincel en el lienzo de tantos ilustres pintores que nos han dado desde entonces la historia del arte y que emerge hasta nuestros días, llevado con una fidelaidad exquisita por Rueda. Antes bién, no se debería hablar de pintura impresionista sin que la memoria visite uno de los principales elementos suministrador de datos para este movimiento: la aparición de la cámara fotográfica y la influencia en su desarrollo. Desde la época de Renoir, Monet, Pizarro o Sisley, entre otros, hasta nuestros días el avance de las técnicas de la reproducción de imágenes ha sido vertiginosa y de las que han hecho uso todos los pintores hasta nuestros días, y como buen impresionista (en las más de las veces), neoimpresionista o posimpresionista en otras, Rueda consigue un uso magistral de las mismas. Con esto no quiero decir que Rueda no observe el paisaje, con sus colores, el momento de luz, más allá de las formas que subyacen sobre él, su luminosidad, los colores que rodean a los colores con su poder evocador (de sensaciones, viviendas y recuerdos), los contrastes o los objetos de naturaleza, no en su corporeidad, sino en la disolución cromática que provoca en ellos la luz, el sol y el aire, hasta llegar a encontrar en su obra algunos aspectos del puntillismo. La mirada de Rueda penetra en la naturaleza, en el paisaje urbano o agreste, las fotografías y, tras un elaborado proceso informático, los contornos se disuelven en medio de la niebla y de la pesada atmósfera que tan sensiblemente ha sabido captar, de tal suerte, que la cúpula de la catedral de San Marcos nunca ocuparía un lugar secundario en una pintura figurativa. Utilizando una pincelada decididamente suelta y rota, pone especial énfasis en los acentos de luz que se reflejan en el agua para captar el centelleo y los efectos de esa luz y, con un leve, pero poderoso velo unifica la escena. La destrucción de las formas las lleva a un sutil juego del agua con las nubes o las flores desparramadas de los jarrones o las mañanas de niebla, disgregando el perímetro de los objetos, en un lírico intento de llevar una fiesta de luz y de color (de colores puros con frecuencia). De ahí que en su pintura haya más de sentimiento que de academicismo y de ahí, también, que se encuentre siempre rodeado de poetas, porque su pintura es poesía misma.
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Precio salida

800 €

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100 - ANDRES RUEDA. Giverny. Ventana abierta. Ref. 145289

Obra con CERTIFICADO DE GARANTIA y lista para colgar.
Medidas sin marco 100 x 81 cms. Oleo sobre lienzo.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
Embalaje profesional.
Número de seguimiento para su control.
 
 
ANDRES RUEDA
 
Andrés Rueda nace en Piedrahita (Ávila) en 1956. Desde muy joven se siente profundamente atraído por la pintura impresionista y, desde pintor en las calles, se va abriendo camino hasta exponer en galerías como Galería Hanson (California), Galerie Lauswolf (Holanda), Hanson Gallery (Estados Unidos), Eboli (Madrid), Sala Braulio (Castellón), etc... Hasta llegar a una dimensión de ser reconocido como uno de los mejores pintores impresionistas de nuestra época. Su obra se encuentra distribuída por España, Alemania, Argentina, Francia, Luxemburgo y Londres entre grandes coleccionistas de arte. Cuando Renoir llegó a decir que el objeto de un cuadro consistía simplemente en decorar una pared y por eso era importante que los colores fueran importantes por sí mismos, no era sino el reconocimiento del carácter marcadamente hedonista de la pintura impresionista. No era sino encender el pincel en el lienzo de tantos ilustres pintores que nos han dado desde entonces la historia del arte y que emerge hasta nuestros días, llevado con una fidelaidad exquisita por Rueda. Antes bién, no se debería hablar de pintura impresionista sin que la memoria visite uno de los principales elementos suministrador de datos para este movimiento: la aparición de la cámara fotográfica y la influencia en su desarrollo. Desde la época de Renoir, Monet, Pizarro o Sisley, entre otros, hasta nuestros días el avance de las técnicas de la reproducción de imágenes ha sido vertiginosa y de las que han hecho uso todos los pintores hasta nuestros días, y como buen impresionista (en las más de las veces), neoimpresionista o posimpresionista en otras, Rueda consigue un uso magistral de las mismas. Con esto no quiero decir que Rueda no observe el paisaje, con sus colores, el momento de luz, más allá de las formas que subyacen sobre él, su luminosidad, los colores que rodean a los colores con su poder evocador (de sensaciones, viviendas y recuerdos), los contrastes o los objetos de naturaleza, no en su corporeidad, sino en la disolución cromática que provoca en ellos la luz, el sol y el aire, hasta llegar a encontrar en su obra algunos aspectos del puntillismo. La mirada de Rueda penetra en la naturaleza, en el paisaje urbano o agreste, las fotografías y, tras un elaborado proceso informático, los contornos se disuelven en medio de la niebla y de la pesada atmósfera que tan sensiblemente ha sabido captar, de tal suerte, que la cúpula de la catedral de San Marcos nunca ocuparía un lugar secundario en una pintura figurativa. Utilizando una pincelada decididamente suelta y rota, pone especial énfasis en los acentos de luz que se reflejan en el agua para captar el centelleo y los efectos de esa luz y, con un leve, pero poderoso velo unifica la escena. La destrucción de las formas las lleva a un sutil juego del agua con las nubes o las flores desparramadas de los jarrones o las mañanas de niebla, disgregando el perímetro de los objetos, en un lírico intento de llevar una fiesta de luz y de color (de colores puros con frecuencia). De ahí que en su pintura haya más de sentimiento que de academicismo y de ahí, también, que se encuentre siempre rodeado de poetas, porque su pintura es poesía misma.
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