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122 - BENITO MORENO : FLORES ROJAS 069876

Óleo sobre tabla.
Médidas sin marco 41x41 cms.
Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
Embalaje profesional.
Número de seguimiento para su control.
 
 
BENITO MORENO. (SIGLO XX). Flores rojas. Oleo sobre lienzo. Firmado en el angulo inferior derecho. - Enmarcado. Pintura impresionista de calidad inmejorable. Obra con marco, lista para colgar. Con CERTIFICADO DE GARANTÍA Medidas: Sin marco: 41 x 41 cm. Con marco 55 x 55 cms. Marco en madera decorada. Estado: Bueno. Fecha de nacimiento: 1940, Sevilla Fallecimiento: 8 de mayo de 2018, Sevilla Nace en sevilla en 1940. De padre pintor se inicia muy pronto en la técnica del dibujo y la afición por el arte. Con trece años se matricula en la Escuela de Arte y Oficio de Sevilla. Cursa los tres años y obtiene el primer premio al alcanzar el título. Ingresa en la Escuela Superior Santa Isabel de Sevilla en 1960. Viaja en 1962 a Francia donde acaba la carrera de Arte y se especializa en grabado, en la ciudad de Lorient. En 1968 es nombrado catedrático en dicha escuela y crea un taller de litografía, fotografía y dibujo. A partir de 1973 se especializa en el retrato y obtiene encargos que realiza en Francia, España, Inglaterra y Bélgica. Expone en Paris “ Galeria Hispalis”; Madrid “Galería Bética y Heller”; Sevilla “ Galería de Arte Sorolla” y en Inglaterra donde hay gran parte de sus obras. Está integrado en las más importantes colecciones españolas y francesas de realismo. Divide su actividad pictórica entre Paris y Sevilla. Envío perfectamente embalado. Número de seguimiento de la agencia de transporte.
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600 €

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122 - BENITO MORENO : FLORES ROJAS 069876

Óleo sobre tabla.
Médidas sin marco 41x41 cms.
Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
Embalaje profesional.
Número de seguimiento para su control.
 
 
BENITO MORENO. (SIGLO XX). Flores rojas. Oleo sobre lienzo. Firmado en el angulo inferior derecho. - Enmarcado. Pintura impresionista de calidad inmejorable. Obra con marco, lista para colgar. Con CERTIFICADO DE GARANTÍA Medidas: Sin marco: 41 x 41 cm. Con marco 55 x 55 cms. Marco en madera decorada. Estado: Bueno. Fecha de nacimiento: 1940, Sevilla Fallecimiento: 8 de mayo de 2018, Sevilla Nace en sevilla en 1940. De padre pintor se inicia muy pronto en la técnica del dibujo y la afición por el arte. Con trece años se matricula en la Escuela de Arte y Oficio de Sevilla. Cursa los tres años y obtiene el primer premio al alcanzar el título. Ingresa en la Escuela Superior Santa Isabel de Sevilla en 1960. Viaja en 1962 a Francia donde acaba la carrera de Arte y se especializa en grabado, en la ciudad de Lorient. En 1968 es nombrado catedrático en dicha escuela y crea un taller de litografía, fotografía y dibujo. A partir de 1973 se especializa en el retrato y obtiene encargos que realiza en Francia, España, Inglaterra y Bélgica. Expone en Paris “ Galeria Hispalis”; Madrid “Galería Bética y Heller”; Sevilla “ Galería de Arte Sorolla” y en Inglaterra donde hay gran parte de sus obras. Está integrado en las más importantes colecciones españolas y francesas de realismo. Divide su actividad pictórica entre Paris y Sevilla. Envío perfectamente embalado. Número de seguimiento de la agencia de transporte.
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Sale price: 600 €

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125 - ANA DELGADO : Jarrón de flores 145593

Óleo sobre lienzo.
Medidas sin marco 40x40 cms.
Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
Embalaje profesional.
Número de seguimiento para su control.
 
Referencia: 145593 Autor: ANA DELGADO Técnica: OLEO SOBRE LIENZO Medidas: 40X40 Medidas marco: 55X55 Descripción: BODEGON DE FLORES Nacida en Pilas (Sevilla) en 1948 y vecina de la capital sevillana. Tras cursar estudios de Esteticismo, Cosmética y Decoración, ejerce como esteticista en reconocidas firmas como Balenciaga, Givenchy, Germany-Monteil y El Corte Inglés. No obstante, siempre simultaneó el ejercicio de su profesión con su gran afición por la pintura. Su formación como pintora es, pues, autodidacta, complementada posteriormente en distintos estudios de reconocidos pintores sevillanos como José Luis Pajuelo, Luis Montes, Martín Iglesias, José Luis Castrillo, Paco Broca y Pablo Lanuza. Siempre ha sentido una gran predilección por los grandes maestros impresionistas como Sorolla, Monet y Van Gogh, de un clásico como Velázquez y de un modernista como Picasso. Su técnica pictórica más habitual es la pintura al óleo, dando muestras de una gran habilidad y fluidez en el manejo de la espátula, transmitiendo una inconfundible soltura y espontaneidad a su obra. Frescura, sensibilidad, colorido y fuerza expresiva se mezclan impregnando los sentidos. Dentro de su temática destacan los parques y jardines, patios andaluces, flores entre las que destacan sus inconfundibles rosas , fuentes, paisajes naturales, y el retrato. Ha encontrado siempre la inspiración para expresarse sobre el lienzo en lugares que irradian fragancias, luz y colorido como el Parque de María Luisa, los Reales Alcázares de Sevilla, las orillas del Guadalquivir o las marismas de Doñana. Ana Delgado ha participado en numerosos certámenes y concursos, entre los que destacan: - Selección de su obra Callas en el Certamen Nacional de Pintura de La Palma del Condado (Huelva), en el año 1999. - Selección de su obra Alameda de Hércules en el Certamen de Pintura Casco Antiguo de Sevilla en el año 2001. - Selección de su obra La Navidad en Pilas como portada del libro navideño de 2003 editado por el Ayuntamiento de Pilas. - Selección de su obra Corral andaluz en el Certamen de Pintura del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Sevilla en el año 2007. Además, ha participado en las siguientes exposiciones tanto individuales como colectivas: - Exposiciones colectivas en la Casa de la Cultura de Pilas (Sevilla), en los años 2002, 2003 y 2006. - Participación con un stand individual en la III y IV Muestra de Artesanía de Gines (Sevilla), en los años 2004 y 2005. - Exposición individual en la Casa de las Columnas del Excmo. Ayuntamiento de Sevilla, en el año 2005. - Exposición colectiva en Galería de Arte San Vicente de Sevilla, en 2005. - Exposición colectiva en el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Sevilla, en 2007. - Exposiciones en la Galería de Arte Abades 47 de Sevilla en los años 2004, 2006 (colectivas) y 2007 (individual). - Exposición colectiva en Galería Sargent (Madrid) en la primavera de 2007. - Exposición colectiva ESTIVALIA ́2008, en la Galería IRIS de Madrid en el verano de 2008. - Exposiciones individuales en el Hotel Guadalquivir de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) en los veranos de 2009 y 2010. - Exposición colectiva en la Sala de Exposiciones Pablo del Barco (Sevilla) en marzo de 2010. - Exposición colectiva en la Galería de Arte Paz Féliz (Madrid) en julio de 2010. - Exposición individual en la Galería-Taberna Ánima (Sevilla) en diciembre de 2010. - Exposición colectiva ESTIVALIA ́2011 en Galería IRIS (Madrid) en el verano de 2011. - Exposición individual en el Centro Cultural La Victoria de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) - Exposición individual en el Restaurante Zarabanda ́s (Sevilla) en diciembre de 2011. - Exposición colectiva en Galería IRIS (Madrid) en enero de 2012. Coleccionistas particulares y prestigiosas galerías de arte del territorio nacional e internacional vienen adquiriendo sus obras de manera regular ya que cualquiera de las obras de esta pintora suponen una inversión asegurada.
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350 €

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125 - ANA DELGADO : Jarrón de flores 145593

Óleo sobre lienzo.
Medidas sin marco 40x40 cms.
Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
Embalaje profesional.
Número de seguimiento para su control.
 
Referencia: 145593 Autor: ANA DELGADO Técnica: OLEO SOBRE LIENZO Medidas: 40X40 Medidas marco: 55X55 Descripción: BODEGON DE FLORES Nacida en Pilas (Sevilla) en 1948 y vecina de la capital sevillana. Tras cursar estudios de Esteticismo, Cosmética y Decoración, ejerce como esteticista en reconocidas firmas como Balenciaga, Givenchy, Germany-Monteil y El Corte Inglés. No obstante, siempre simultaneó el ejercicio de su profesión con su gran afición por la pintura. Su formación como pintora es, pues, autodidacta, complementada posteriormente en distintos estudios de reconocidos pintores sevillanos como José Luis Pajuelo, Luis Montes, Martín Iglesias, José Luis Castrillo, Paco Broca y Pablo Lanuza. Siempre ha sentido una gran predilección por los grandes maestros impresionistas como Sorolla, Monet y Van Gogh, de un clásico como Velázquez y de un modernista como Picasso. Su técnica pictórica más habitual es la pintura al óleo, dando muestras de una gran habilidad y fluidez en el manejo de la espátula, transmitiendo una inconfundible soltura y espontaneidad a su obra. Frescura, sensibilidad, colorido y fuerza expresiva se mezclan impregnando los sentidos. Dentro de su temática destacan los parques y jardines, patios andaluces, flores entre las que destacan sus inconfundibles rosas , fuentes, paisajes naturales, y el retrato. Ha encontrado siempre la inspiración para expresarse sobre el lienzo en lugares que irradian fragancias, luz y colorido como el Parque de María Luisa, los Reales Alcázares de Sevilla, las orillas del Guadalquivir o las marismas de Doñana. Ana Delgado ha participado en numerosos certámenes y concursos, entre los que destacan: - Selección de su obra Callas en el Certamen Nacional de Pintura de La Palma del Condado (Huelva), en el año 1999. - Selección de su obra Alameda de Hércules en el Certamen de Pintura Casco Antiguo de Sevilla en el año 2001. - Selección de su obra La Navidad en Pilas como portada del libro navideño de 2003 editado por el Ayuntamiento de Pilas. - Selección de su obra Corral andaluz en el Certamen de Pintura del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Sevilla en el año 2007. Además, ha participado en las siguientes exposiciones tanto individuales como colectivas: - Exposiciones colectivas en la Casa de la Cultura de Pilas (Sevilla), en los años 2002, 2003 y 2006. - Participación con un stand individual en la III y IV Muestra de Artesanía de Gines (Sevilla), en los años 2004 y 2005. - Exposición individual en la Casa de las Columnas del Excmo. Ayuntamiento de Sevilla, en el año 2005. - Exposición colectiva en Galería de Arte San Vicente de Sevilla, en 2005. - Exposición colectiva en el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Sevilla, en 2007. - Exposiciones en la Galería de Arte Abades 47 de Sevilla en los años 2004, 2006 (colectivas) y 2007 (individual). - Exposición colectiva en Galería Sargent (Madrid) en la primavera de 2007. - Exposición colectiva ESTIVALIA ́2008, en la Galería IRIS de Madrid en el verano de 2008. - Exposiciones individuales en el Hotel Guadalquivir de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) en los veranos de 2009 y 2010. - Exposición colectiva en la Sala de Exposiciones Pablo del Barco (Sevilla) en marzo de 2010. - Exposición colectiva en la Galería de Arte Paz Féliz (Madrid) en julio de 2010. - Exposición individual en la Galería-Taberna Ánima (Sevilla) en diciembre de 2010. - Exposición colectiva ESTIVALIA ́2011 en Galería IRIS (Madrid) en el verano de 2011. - Exposición individual en el Centro Cultural La Victoria de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) - Exposición individual en el Restaurante Zarabanda ́s (Sevilla) en diciembre de 2011. - Exposición colectiva en Galería IRIS (Madrid) en enero de 2012. Coleccionistas particulares y prestigiosas galerías de arte del territorio nacional e internacional vienen adquiriendo sus obras de manera regular ya que cualquiera de las obras de esta pintora suponen una inversión asegurada.
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Sale price: 350 €

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126 - FERNANDO FERREIRA : Rocieras 140847

Óleo sobre lienzo.
Medidas sin marco 81x65 cms.
Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
Embalaje profesional.
Número de seguimiento para su control.
 
 
Fernando Ferreira nació en Bollullos del Condado el 8 de marzo de 1925, hijo de José Carrasco Salas y Matilde Ferreira Ramos, el octavo de ocho hermanos: Joaquín, Antonio, Manolo (mi padre), dos hermanas que murieron pequeñas, Juan, Fernando y Joselito (padre de Matilde, otra gran pintora). En el colegio, en 1937, llamaba la atención que, en vez de ilustrar los trabajos con recortes, los presentaba con dibujos propios. El maestro, Enrique Sicilia Sancho, se lo comentó al escultor y tallista de Bollullos, Antonio Delgado Jiménez, quien a su vez lo puso en relación con Félix Lacárcel, que a la sazón se encontraba en Bollullos restaurando unos cuadros que habían adquirido Jerónimo y Adulfo Neble. Tenía quince años cuando Félix Lacárcel le preparó en su estudio para ingresar en la Escuela de Bellas Artes de Sevilla, que se reorganizaba en 1940. Practicó copiando esculturas del Museo Arqueológico y de la Glorieta de Bécquer. En una ocasión se le acercó Juan Lafita, y le preguntó, en broma, si era “Gitanillo de Triana”, por su tez morena y el pelo ondulado. Le encantaron sus dibujos. En septiembre de 1941 ingresó en la Escuela de Bellas Artes, con Juan Antonio Rodríguez, Calvo Carrión, Moreno Galván, Juan Talavera, Maireles, Rosario Fernández, Loli Sánchez, José Trueba y otros más. En el curso 1946-47 hizo el campamento militar en Ronda. Fue destinado luego como alférez de complemento a Ferrol. Allí hizo una exposición en el Casino Ferrolano y en la Asociación de Artistas de La Coruña. En el estudio de Manuel Pérez de Arévalo pintó muchos retratos, sobre todo de familiares de militares y marinos, como las hijas del capitán Cardona. Recuerda alguna de sus primeras obras. De 1948 es el apunte a lápiz de la ermita de las Mercedes de Bollullos, que fue publicado en la revista de la Coronación Canónica de la Virgen. Tuvo amigos que le apoyaron incondicionalmente en la difícil tarea de abrirse camino en el mercado del arte. No puedo recordarlos a todos, pero nadie como Romualdo León Mora (primo de Monís Mora) y su familia. El retrato de sus hijas, Isabelita y Mari, fue un éxito en la exposición de primavera del Ateneo de Sevilla, en 1948. Hacia 1954 pintó la bóveda de la capilla de San José, de la parroquia de Bollullos. De enero a mayo de 1961, por encargo de don Luis Espinosa, realizó las pinturas del Palacio de las Rocinas. Dos techos de 12 x 6 m., los del salón de fiestas y el comedor. La aparición de la Virgen del Rocío y dos murales religiosos, en la capilla. Otro cristal con un ciervo en el ventanal de la escalera de subida, realizado por la técnica del óleo por transparencias, con siena tostada. Temas de Rubens, la Creación de Miguel Ángel, cuerno de la abundancia. A don Luis Espinosa, que había estado de cacería en África, le pintó animales de fauna africana. Tuvo clientes en Suecia y en Portugal. Para Louis Lindgrem, ingeniero de Fallum (Suecia), pintó muchas cosas en óleo sobre papel, por el año 1961. Entre 1973 y 1976 envió cuadros para Portugal, para una galería de arte en Valle del Lobo, Argentil. Pinta sin descanso para la casa Pueyo, de Sevilla, que adquiere toda su producción. Imposible recordar sus innumerables obras. Traigamos a la memoria, al menos, los asuntos que salen de su paleta: bodegones, floreros, paisajes, retratos y estampas costumbristas, de ambiente rociero, sevillanas, fiestas, flamencos, gitanas, etc. No se ha prodigado en el tema religioso, aunque hizo unos intentos muy acertados de crear espacios y perspectivas inéditas en escenas del Evangelio -Ecce Homo en el pretorio, Entierro de Cristo, Asunción-, experimentando una veta que luego no continuó. Por encargos, ha copiado Inmaculadas y otras obras de Murillo, sin perder la personalidad de su pincelada. Con gran acierto ha realizado “retratos” de imágenes tan veneradas como Virgen del Rocío, la Virgen de las Mercedes, la Macarena, la Esperanza de Triana, el Gran Poder o el Cachorro. El retrato de personas (prefiero no enumerarlas) lo consigue admirablemente, otorgando frescura y vitalidad a sus modelos, de un parecido asombroso. No es un arte pretencioso ni en sus formas ni en su contenido. Es como una música de guitarra que no necesita letra. Su arte es el descubrimiento y la transmisión de la pura, bella y sencilla realidad, ennoblecida por el buen gusto, interpretada por una sensibilidad directa, ajena a planteamientos de escuela o de tendencias intelectuales. Lo más notable de su personal estilo es el dibujo, muy seguro, muy sólido, aunque después lo envuelva en brumas y desenfoques. Las figuras, con levísimas pinceladas, que no pasan de insinuaciones, quedan perfectamente delineadas y ubicadas en el espacio. Y, aunque parezca contradictorio, desdibuja continuamente con pincelada suelta, para crear un ambiente vaporoso, impresionista. Pienso, no obstante, que hunde más sus raíces en el mejor Murillo de su última época y en Goya que en los franceses de fines del XIX. No es muy colorista: se mueve con comodidad en una paleta cromática sobria y reducida, en la que predominan los blancos, sienas y ocres. Quizás por eso destacan más las manchas de color de los bodegones de frutas y flores. Los temas del Rocío supusieron para él un avance importante para la personalización de su estilo, refrescaron la paleta y dieron movimiento a su pintura. Aunque no ha frecuentado los circuitos artísticos, cuenta en su haber con no pocas exposiciones, que enumero por encima, esperando poder completar la relación y concretar los años. En Bollullos del Condado ha presentado varias exposiciones, desde aquella primera del Círculo de Labradores en el año 48, hasta las más recientes: la de bodegones de uvas y frutas, de septiembre de 1994, o la antológica de este año 2002. En La Palma, en la Caja San Fernando. En Huelva y Gibraleón, en 1964, con Enrique Monís Mora. En Cáceres, dos exposiciones, en el Colegio Oficial de Médicos. En Sevilla, varias asistencias a las exposiciones de primavera del Pabellón Mudéjar, con opción al premio Murillo (1948), en el Ateneo (1963), en el Banco Occidental (1982/83), en el Círculo Mercantil. En Málaga (1973), en Madrid (1974/75).
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3.500 €

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126 - FERNANDO FERREIRA : Rocieras 140847

Óleo sobre lienzo.
Medidas sin marco 81x65 cms.
Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
Embalaje profesional.
Número de seguimiento para su control.
 
 
Fernando Ferreira nació en Bollullos del Condado el 8 de marzo de 1925, hijo de José Carrasco Salas y Matilde Ferreira Ramos, el octavo de ocho hermanos: Joaquín, Antonio, Manolo (mi padre), dos hermanas que murieron pequeñas, Juan, Fernando y Joselito (padre de Matilde, otra gran pintora). En el colegio, en 1937, llamaba la atención que, en vez de ilustrar los trabajos con recortes, los presentaba con dibujos propios. El maestro, Enrique Sicilia Sancho, se lo comentó al escultor y tallista de Bollullos, Antonio Delgado Jiménez, quien a su vez lo puso en relación con Félix Lacárcel, que a la sazón se encontraba en Bollullos restaurando unos cuadros que habían adquirido Jerónimo y Adulfo Neble. Tenía quince años cuando Félix Lacárcel le preparó en su estudio para ingresar en la Escuela de Bellas Artes de Sevilla, que se reorganizaba en 1940. Practicó copiando esculturas del Museo Arqueológico y de la Glorieta de Bécquer. En una ocasión se le acercó Juan Lafita, y le preguntó, en broma, si era “Gitanillo de Triana”, por su tez morena y el pelo ondulado. Le encantaron sus dibujos. En septiembre de 1941 ingresó en la Escuela de Bellas Artes, con Juan Antonio Rodríguez, Calvo Carrión, Moreno Galván, Juan Talavera, Maireles, Rosario Fernández, Loli Sánchez, José Trueba y otros más. En el curso 1946-47 hizo el campamento militar en Ronda. Fue destinado luego como alférez de complemento a Ferrol. Allí hizo una exposición en el Casino Ferrolano y en la Asociación de Artistas de La Coruña. En el estudio de Manuel Pérez de Arévalo pintó muchos retratos, sobre todo de familiares de militares y marinos, como las hijas del capitán Cardona. Recuerda alguna de sus primeras obras. De 1948 es el apunte a lápiz de la ermita de las Mercedes de Bollullos, que fue publicado en la revista de la Coronación Canónica de la Virgen. Tuvo amigos que le apoyaron incondicionalmente en la difícil tarea de abrirse camino en el mercado del arte. No puedo recordarlos a todos, pero nadie como Romualdo León Mora (primo de Monís Mora) y su familia. El retrato de sus hijas, Isabelita y Mari, fue un éxito en la exposición de primavera del Ateneo de Sevilla, en 1948. Hacia 1954 pintó la bóveda de la capilla de San José, de la parroquia de Bollullos. De enero a mayo de 1961, por encargo de don Luis Espinosa, realizó las pinturas del Palacio de las Rocinas. Dos techos de 12 x 6 m., los del salón de fiestas y el comedor. La aparición de la Virgen del Rocío y dos murales religiosos, en la capilla. Otro cristal con un ciervo en el ventanal de la escalera de subida, realizado por la técnica del óleo por transparencias, con siena tostada. Temas de Rubens, la Creación de Miguel Ángel, cuerno de la abundancia. A don Luis Espinosa, que había estado de cacería en África, le pintó animales de fauna africana. Tuvo clientes en Suecia y en Portugal. Para Louis Lindgrem, ingeniero de Fallum (Suecia), pintó muchas cosas en óleo sobre papel, por el año 1961. Entre 1973 y 1976 envió cuadros para Portugal, para una galería de arte en Valle del Lobo, Argentil. Pinta sin descanso para la casa Pueyo, de Sevilla, que adquiere toda su producción. Imposible recordar sus innumerables obras. Traigamos a la memoria, al menos, los asuntos que salen de su paleta: bodegones, floreros, paisajes, retratos y estampas costumbristas, de ambiente rociero, sevillanas, fiestas, flamencos, gitanas, etc. No se ha prodigado en el tema religioso, aunque hizo unos intentos muy acertados de crear espacios y perspectivas inéditas en escenas del Evangelio -Ecce Homo en el pretorio, Entierro de Cristo, Asunción-, experimentando una veta que luego no continuó. Por encargos, ha copiado Inmaculadas y otras obras de Murillo, sin perder la personalidad de su pincelada. Con gran acierto ha realizado “retratos” de imágenes tan veneradas como Virgen del Rocío, la Virgen de las Mercedes, la Macarena, la Esperanza de Triana, el Gran Poder o el Cachorro. El retrato de personas (prefiero no enumerarlas) lo consigue admirablemente, otorgando frescura y vitalidad a sus modelos, de un parecido asombroso. No es un arte pretencioso ni en sus formas ni en su contenido. Es como una música de guitarra que no necesita letra. Su arte es el descubrimiento y la transmisión de la pura, bella y sencilla realidad, ennoblecida por el buen gusto, interpretada por una sensibilidad directa, ajena a planteamientos de escuela o de tendencias intelectuales. Lo más notable de su personal estilo es el dibujo, muy seguro, muy sólido, aunque después lo envuelva en brumas y desenfoques. Las figuras, con levísimas pinceladas, que no pasan de insinuaciones, quedan perfectamente delineadas y ubicadas en el espacio. Y, aunque parezca contradictorio, desdibuja continuamente con pincelada suelta, para crear un ambiente vaporoso, impresionista. Pienso, no obstante, que hunde más sus raíces en el mejor Murillo de su última época y en Goya que en los franceses de fines del XIX. No es muy colorista: se mueve con comodidad en una paleta cromática sobria y reducida, en la que predominan los blancos, sienas y ocres. Quizás por eso destacan más las manchas de color de los bodegones de frutas y flores. Los temas del Rocío supusieron para él un avance importante para la personalización de su estilo, refrescaron la paleta y dieron movimiento a su pintura. Aunque no ha frecuentado los circuitos artísticos, cuenta en su haber con no pocas exposiciones, que enumero por encima, esperando poder completar la relación y concretar los años. En Bollullos del Condado ha presentado varias exposiciones, desde aquella primera del Círculo de Labradores en el año 48, hasta las más recientes: la de bodegones de uvas y frutas, de septiembre de 1994, o la antológica de este año 2002. En La Palma, en la Caja San Fernando. En Huelva y Gibraleón, en 1964, con Enrique Monís Mora. En Cáceres, dos exposiciones, en el Colegio Oficial de Médicos. En Sevilla, varias asistencias a las exposiciones de primavera del Pabellón Mudéjar, con opción al premio Murillo (1948), en el Ateneo (1963), en el Banco Occidental (1982/83), en el Círculo Mercantil. En Málaga (1973), en Madrid (1974/75).
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Sale price: 3.500 €

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127 - RAQUEL CARBONELL : Bodegón Gris y canicas 145128

Óleo sobre tabla.
Medidas sin marco 60x30 cms.
Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
Embalaje profesional.
Número de seguimiento para su control.
 
Nace en Alcoy (Alicante) 1973 Después de cursar estudios secundarios, surge en ella, la vocación artística que desde muy niña fue introduciéndose en el estudio de pintura, donde su padre y su hermana mayor, pintaban los cuadros que a ella le embelesaban. Ingresa en la Academia de Bellas Artes de su ciudad, cuyos estudios la enseñaran a formarse artísticamente. A los catorce años, decidirá que su vocación se convertirá en el medio de ganarse la vida y se incorporara al estudio familiar pintando cuadros por encargo. Pronto la gran sensibilidad y delicadeza afloraran en sus pinceles, derivando su obra en su hiperrealismo, que poco a poco va perfeccionando, viéndose interrumpida, por un tiempo su carrera, por exigencias maternales, volviendo de nuevo a refrescar su paleta con inmensa fuerza y etéreos sueños que convierten sus lienzos en sutiles transparencias en un mundo de canicas y delicadas formas de cristal envolviendo todo ello en sutilezas cromáticas que emocionan los sentires de quien los contempla. Parte de sus obras se encuentran repartidas por todo el territorio nacional, Francia, Inglaterra, Italia, Dubai, Países Árabes y Rusia, por medio de los representantes comerciales. En el año 2015 sus expectativas son su creación y posibilidades de exponer sus obras tanto en España como por medio de sus contactos en Washington (EEUU), Santiago de Chile (Chile) y DF (México).
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350 €

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127 - RAQUEL CARBONELL : Bodegón Gris y canicas 145128

Óleo sobre tabla.
Medidas sin marco 60x30 cms.
Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
Embalaje profesional.
Número de seguimiento para su control.
 
Nace en Alcoy (Alicante) 1973 Después de cursar estudios secundarios, surge en ella, la vocación artística que desde muy niña fue introduciéndose en el estudio de pintura, donde su padre y su hermana mayor, pintaban los cuadros que a ella le embelesaban. Ingresa en la Academia de Bellas Artes de su ciudad, cuyos estudios la enseñaran a formarse artísticamente. A los catorce años, decidirá que su vocación se convertirá en el medio de ganarse la vida y se incorporara al estudio familiar pintando cuadros por encargo. Pronto la gran sensibilidad y delicadeza afloraran en sus pinceles, derivando su obra en su hiperrealismo, que poco a poco va perfeccionando, viéndose interrumpida, por un tiempo su carrera, por exigencias maternales, volviendo de nuevo a refrescar su paleta con inmensa fuerza y etéreos sueños que convierten sus lienzos en sutiles transparencias en un mundo de canicas y delicadas formas de cristal envolviendo todo ello en sutilezas cromáticas que emocionan los sentires de quien los contempla. Parte de sus obras se encuentran repartidas por todo el territorio nacional, Francia, Inglaterra, Italia, Dubai, Países Árabes y Rusia, por medio de los representantes comerciales. En el año 2015 sus expectativas son su creación y posibilidades de exponer sus obras tanto en España como por medio de sus contactos en Washington (EEUU), Santiago de Chile (Chile) y DF (México).
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Sale price: 350 €

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131 - JOSE PALOMAR : Viejo 145342

Óleo sobre cartón
Medidas sin marco 41x30 cms.
Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
Embalaje profesional.
Número de seguimiento para su control.
 
 
La pintura de José Palomar ha inundado de luz el ámbito de la acogedora sala de exposiciones Lambert. José Palomar había vivido hasta ahora su vida de pintor sin someter sus cuadros a la sanción pública en una Galería. Ni espiritualmente, ni materialmente había sentido tal necesidad. Y sigue sin sentirla en el segundo de los aspectos. Pero hay un afán de comunicación. Juan Carlos, afortunado prologuista del catálogo de la muestra, escribe: “De pronto, el pintor decide exponer en un momento de reflexión y expectativa, desoyendo la gran verdad de que su obra vastísima ha sido vendida en el caballete. Supongo que es un reencuentro del hombre, sin canonizaciones ni coronaciones, con sus semejantes.” Palomar ha salido en buena hora de la intimidad de su estudio, para mostrarnos un conjunto de su obra, vario y atrayente, que va desde el sobrio “bodegón del guadarnés” hasta las jugosas flores (la más entrañable herencia paterna), pasando por los sustanciosos paisajes urbanos o rurales, animados con figuritas, que a veces componen escenas evocadoras de la deliciosa pintura de género, por los vigorosos y dinámicos cuadros de figuras y por los precisos bocetos, que tienen valor de realizaciones definitivas. José Palomar, artista actual con raíces en la tradición romántica, pintor capacitado y sensible, posee una gran aptitud de transmisión. Su obra, construida con tanta soltura como firmeza, ostenta un claro equilibrio entre arquitecturas, ambientes y personajes, exaltado por las galas de una inmaculada y luminosa paleta. Hijo del inolvidable maestro Teodoro Palomar, nacido en Sevilla. José Palomar se inicia como pintor en el estudio de su padre. Continúa en la Escuela de Artes y Oficios de la que pasa a la Superior de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, para terminar en la de San Fernando, donde fue becado todos los cursos. El pintor nos habla así de su tarea: “Abordo todos los temas habituales en el arte figurativo normal. Además de la pintura de caballete, cultivo el mural. En Sevilla hay varias muestras de mi trabajo en esta modalidad. Me dedico a las flores con especial cariño, porque mi padre fue un especialista en el tema, y las toco, según los entendidos, con desenvoltura y dinamismo. Motivo difícil este de las flores, donde se adquiere un gran dominio del pincel. Me detengo un poco en los retratos de niños. Me gusta este tipo de pintura, en la que hago cuadros de ejecución rápida. He pintado muchos, y creo que los consigo, ya que son las madres de las criaturas las que me pagan, y exigen mucho más que los padres”. El pintor logra su propósito a plenitud, con un lenguaje claro y donoso. Y porque su obra se desenvuelve en un clima estético cuyo goce es fácilmente transferible.
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400 €

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131 - JOSE PALOMAR : Viejo 145342

Óleo sobre cartón
Medidas sin marco 41x30 cms.
Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
Embalaje profesional.
Número de seguimiento para su control.
 
 
La pintura de José Palomar ha inundado de luz el ámbito de la acogedora sala de exposiciones Lambert. José Palomar había vivido hasta ahora su vida de pintor sin someter sus cuadros a la sanción pública en una Galería. Ni espiritualmente, ni materialmente había sentido tal necesidad. Y sigue sin sentirla en el segundo de los aspectos. Pero hay un afán de comunicación. Juan Carlos, afortunado prologuista del catálogo de la muestra, escribe: “De pronto, el pintor decide exponer en un momento de reflexión y expectativa, desoyendo la gran verdad de que su obra vastísima ha sido vendida en el caballete. Supongo que es un reencuentro del hombre, sin canonizaciones ni coronaciones, con sus semejantes.” Palomar ha salido en buena hora de la intimidad de su estudio, para mostrarnos un conjunto de su obra, vario y atrayente, que va desde el sobrio “bodegón del guadarnés” hasta las jugosas flores (la más entrañable herencia paterna), pasando por los sustanciosos paisajes urbanos o rurales, animados con figuritas, que a veces componen escenas evocadoras de la deliciosa pintura de género, por los vigorosos y dinámicos cuadros de figuras y por los precisos bocetos, que tienen valor de realizaciones definitivas. José Palomar, artista actual con raíces en la tradición romántica, pintor capacitado y sensible, posee una gran aptitud de transmisión. Su obra, construida con tanta soltura como firmeza, ostenta un claro equilibrio entre arquitecturas, ambientes y personajes, exaltado por las galas de una inmaculada y luminosa paleta. Hijo del inolvidable maestro Teodoro Palomar, nacido en Sevilla. José Palomar se inicia como pintor en el estudio de su padre. Continúa en la Escuela de Artes y Oficios de la que pasa a la Superior de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, para terminar en la de San Fernando, donde fue becado todos los cursos. El pintor nos habla así de su tarea: “Abordo todos los temas habituales en el arte figurativo normal. Además de la pintura de caballete, cultivo el mural. En Sevilla hay varias muestras de mi trabajo en esta modalidad. Me dedico a las flores con especial cariño, porque mi padre fue un especialista en el tema, y las toco, según los entendidos, con desenvoltura y dinamismo. Motivo difícil este de las flores, donde se adquiere un gran dominio del pincel. Me detengo un poco en los retratos de niños. Me gusta este tipo de pintura, en la que hago cuadros de ejecución rápida. He pintado muchos, y creo que los consigo, ya que son las madres de las criaturas las que me pagan, y exigen mucho más que los padres”. El pintor logra su propósito a plenitud, con un lenguaje claro y donoso. Y porque su obra se desenvuelve en un clima estético cuyo goce es fácilmente transferible.
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Sale price: 400 €

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132 - JOSE PALOMAR. Flores clásicas. Ref. 145310

Obra con CERTIFICADO DE GARANTIA y lista para colgar.
Medidas sin marco 70 x 50 cms. Oleo sobre tabla.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
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JOSE PALOMAR
 
La pintura de José Palomar ha inundado de luz el ámbito de la acogedora sala de exposiciones Lambert. José Palomar había vivido hasta ahora su vida de pintor sin someter sus cuadros a la sanción pública en una Galería. Ni espiritualmente, ni materialmente había sentido tal necesidad. Y sigue sin sentirla en el segundo de los aspectos. Pero hay un afán de comunicación. Juan Carlos, afortunado prologuista del catálogo de la muestra, escribe: “De pronto, el pintor decide exponer en un momento de reflexión y expectativa, desoyendo la gran verdad de que su obra vastísima ha sido vendida en el caballete. Supongo que es un reencuentro del hombre, sin canonizaciones ni coronaciones, con sus semejantes.” Palomar ha salido en buena hora de la intimidad de su estudio, para mostrarnos un conjunto de su obra, vario y atrayente, que va desde el sobrio “bodegón del guadarnés” hasta las jugosas flores (la más entrañable herencia paterna), pasando por los sustanciosos paisajes urbanos o rurales, animados con figuritas, que a veces componen escenas evocadoras de la deliciosa pintura de género, por los vigorosos y dinámicos cuadros de figuras y por los precisos bocetos, que tienen valor de realizaciones definitivas. José Palomar, artista actual con raíces en la tradición romántica, pintor capacitado y sensible, posee una gran aptitud de transmisión. Su obra, construida con tanta soltura como firmeza, ostenta un claro equilibrio entre arquitecturas, ambientes y personajes, exaltado por las galas de una inmaculada y luminosa paleta. Hijo del inolvidable maestro Teodoro Palomar, nacido en Sevilla. José Palomar se inicia como pintor en el estudio de su padre. Continúa en la Escuela de Artes y Oficios de la que pasa a la Superior de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, para terminar en la de San Fernando, donde fue becado todos los cursos. El pintor nos habla así de su tarea: “Abordo todos los temas habituales en el arte figurativo normal. Además de la pintura de caballete, cultivo el mural. En Sevilla hay varias muestras de mi trabajo en esta modalidad. Me dedico a las flores con especial cariño, porque mi padre fue un especialista en el tema, y las toco, según los entendidos, con desenvoltura y dinamismo. Motivo difícil este de las flores, donde se adquiere un gran dominio del pincel. Me detengo un poco en los retratos de niños. Me gusta este tipo de pintura, en la que hago cuadros de ejecución rápida. He pintado muchos, y creo que los consigo, ya que son las madres de las criaturas las que me pagan, y exigen mucho más que los padres”. El pintor logra su propósito a plenitud, con un lenguaje claro y donoso. Y porque su obra se desenvuelve en un clima estético cuyo goce es fácilmente transferible.
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1.000 €

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132 - JOSE PALOMAR. Flores clásicas. Ref. 145310

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JOSE PALOMAR
 
La pintura de José Palomar ha inundado de luz el ámbito de la acogedora sala de exposiciones Lambert. José Palomar había vivido hasta ahora su vida de pintor sin someter sus cuadros a la sanción pública en una Galería. Ni espiritualmente, ni materialmente había sentido tal necesidad. Y sigue sin sentirla en el segundo de los aspectos. Pero hay un afán de comunicación. Juan Carlos, afortunado prologuista del catálogo de la muestra, escribe: “De pronto, el pintor decide exponer en un momento de reflexión y expectativa, desoyendo la gran verdad de que su obra vastísima ha sido vendida en el caballete. Supongo que es un reencuentro del hombre, sin canonizaciones ni coronaciones, con sus semejantes.” Palomar ha salido en buena hora de la intimidad de su estudio, para mostrarnos un conjunto de su obra, vario y atrayente, que va desde el sobrio “bodegón del guadarnés” hasta las jugosas flores (la más entrañable herencia paterna), pasando por los sustanciosos paisajes urbanos o rurales, animados con figuritas, que a veces componen escenas evocadoras de la deliciosa pintura de género, por los vigorosos y dinámicos cuadros de figuras y por los precisos bocetos, que tienen valor de realizaciones definitivas. José Palomar, artista actual con raíces en la tradición romántica, pintor capacitado y sensible, posee una gran aptitud de transmisión. Su obra, construida con tanta soltura como firmeza, ostenta un claro equilibrio entre arquitecturas, ambientes y personajes, exaltado por las galas de una inmaculada y luminosa paleta. Hijo del inolvidable maestro Teodoro Palomar, nacido en Sevilla. José Palomar se inicia como pintor en el estudio de su padre. Continúa en la Escuela de Artes y Oficios de la que pasa a la Superior de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, para terminar en la de San Fernando, donde fue becado todos los cursos. El pintor nos habla así de su tarea: “Abordo todos los temas habituales en el arte figurativo normal. Además de la pintura de caballete, cultivo el mural. En Sevilla hay varias muestras de mi trabajo en esta modalidad. Me dedico a las flores con especial cariño, porque mi padre fue un especialista en el tema, y las toco, según los entendidos, con desenvoltura y dinamismo. Motivo difícil este de las flores, donde se adquiere un gran dominio del pincel. Me detengo un poco en los retratos de niños. Me gusta este tipo de pintura, en la que hago cuadros de ejecución rápida. He pintado muchos, y creo que los consigo, ya que son las madres de las criaturas las que me pagan, y exigen mucho más que los padres”. El pintor logra su propósito a plenitud, con un lenguaje claro y donoso. Y porque su obra se desenvuelve en un clima estético cuyo goce es fácilmente transferible.
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135 - PABLO S. CHIAS : Figura con bronce y flores 145688

Óleo sobre lienzo.
Médidas sin marco 73X92 cms.
Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
Embalaje profesional.
Número de seguimiento para su control.
 
 
Pablo Segarra Chías. Nace en Sevilla el 4 de Noviembre de 1945. Desde muy corta edad muestra gran interés por el dibujo y por toda la representación plástica - artística que llegaba a sus manos. Pinta su primer cuadro a los 7 años de edad, comenzaba así una trayectoria de vocación y esfuerzos que llevan hasta nuestros días.

A principios de los sesenta se matricula en la escuela de arte y oficios artísticos de Sevilla, asistiendo a tres cursos de dibujo artístico, con alta calificación y aprovechamiento. A continuación asiste como copista al Museo Provincial de Sevilla, teniendo como director al conocido Alfonso Grosso, realizando copias de Murillo, Zurbaran, Virgilio Martoni, Villegas, Gómez Gil y otros muchos y variados artistas, que nutrían las ansias por aprender todo lo que estos autores nos regalan desde sus obras.
Con esta base y decantándose por una pintura realista y luminosa, se hace de una clientela que solicita sus obras para su venta, por distintos canales entre ellos en el mundo de la subasta.

En 1985 expone por primera vez en Sevilla en la sala Sadartys, en años posteriores en León, Palma de Mallorca y en la sala Durán de Madrid en varias ocasiones. También participa en diversas ferias de arte y certámenes internacionales.
Actualmente sus obras están representadas en distintos países de Europa, América y el continente asiático.


Porque mi faceta del arte no es la crítica, me resulta difícil expresar por escrito los sentimientos ante esta obra siendo la propia creación la auténtica forma de expresión directa que todos nosotros conocemos. En cualquier caso es norma actual hacer comentarios y críticas entre nosotros mismos. Más en esta ocasión, lo hago con gran agrado de mi buen amigo y compañero PABLO S. CHIAS, a quien siempre dignificaba la ponderación de la obra ajena y valora lo externo en generosa medida.
En sus temas aparecen personajes y actitudes que recuerdan al luminoso levante, figuras magistralmente contrastadas por la luz que hace surgir personajes dentro de una estética compositiva y colorista, cuyos modelos nacen de su entorno más cercano, y frecuentes viajes al Mogreb.
La configuración de su obra invita tanto al conocimiento de la técnica del bien hacer como al contenido temático.
Estas facultades extraordinarias han sido logradas a través de la constancia y de su espíritu investigador; Persona tan querida por su arte y comportamiento humano recibe estos dones de manera natural.
Por mi parte, y a mucho más, me queda congratularme de sus éxitos en este apasionado camino del arte, cuya magia encierra lo complejo del mundo de la creatividad.

Francisco Borrás
Catedrático de la Facultad de Bellas Artes
Universidad de Sevilla


La pintura es básicamente un homenaje a la luz. Sin luminosidad no existe la pintura. La oscuridad es la negación del color. En ese sentido la búsqueda de la luz del sur es siempre un anhelo para los pintores. Los contrastes de colores creados por la luz cenital fluyen en escalas ascendentes y descendentes desde el levante hasta el poniente. Toda una gama de colores y un fugaz, aunque intemporal, desarrollo de luces y sombras. Ahí nace la pintura. Pero CHIA, con ese innegable virtuosismo para captar el destello cromático del paisaje iluminado, no se queda en la impersonal reproducción mimética del paisaje. Para el nada es la naturaleza sin la presencia humana. Una presencia humana que el pintor busca no en una situación ficticia, sino en la comunión real y primigenia de la naturaleza y el ser humano.
ANTIQUARIA
 
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11.000 €

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135 - PABLO S. CHIAS : Figura con bronce y flores 145688

Óleo sobre lienzo.
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Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
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Pablo Segarra Chías. Nace en Sevilla el 4 de Noviembre de 1945. Desde muy corta edad muestra gran interés por el dibujo y por toda la representación plástica - artística que llegaba a sus manos. Pinta su primer cuadro a los 7 años de edad, comenzaba así una trayectoria de vocación y esfuerzos que llevan hasta nuestros días.

A principios de los sesenta se matricula en la escuela de arte y oficios artísticos de Sevilla, asistiendo a tres cursos de dibujo artístico, con alta calificación y aprovechamiento. A continuación asiste como copista al Museo Provincial de Sevilla, teniendo como director al conocido Alfonso Grosso, realizando copias de Murillo, Zurbaran, Virgilio Martoni, Villegas, Gómez Gil y otros muchos y variados artistas, que nutrían las ansias por aprender todo lo que estos autores nos regalan desde sus obras.
Con esta base y decantándose por una pintura realista y luminosa, se hace de una clientela que solicita sus obras para su venta, por distintos canales entre ellos en el mundo de la subasta.

En 1985 expone por primera vez en Sevilla en la sala Sadartys, en años posteriores en León, Palma de Mallorca y en la sala Durán de Madrid en varias ocasiones. También participa en diversas ferias de arte y certámenes internacionales.
Actualmente sus obras están representadas en distintos países de Europa, América y el continente asiático.


Porque mi faceta del arte no es la crítica, me resulta difícil expresar por escrito los sentimientos ante esta obra siendo la propia creación la auténtica forma de expresión directa que todos nosotros conocemos. En cualquier caso es norma actual hacer comentarios y críticas entre nosotros mismos. Más en esta ocasión, lo hago con gran agrado de mi buen amigo y compañero PABLO S. CHIAS, a quien siempre dignificaba la ponderación de la obra ajena y valora lo externo en generosa medida.
En sus temas aparecen personajes y actitudes que recuerdan al luminoso levante, figuras magistralmente contrastadas por la luz que hace surgir personajes dentro de una estética compositiva y colorista, cuyos modelos nacen de su entorno más cercano, y frecuentes viajes al Mogreb.
La configuración de su obra invita tanto al conocimiento de la técnica del bien hacer como al contenido temático.
Estas facultades extraordinarias han sido logradas a través de la constancia y de su espíritu investigador; Persona tan querida por su arte y comportamiento humano recibe estos dones de manera natural.
Por mi parte, y a mucho más, me queda congratularme de sus éxitos en este apasionado camino del arte, cuya magia encierra lo complejo del mundo de la creatividad.

Francisco Borrás
Catedrático de la Facultad de Bellas Artes
Universidad de Sevilla


La pintura es básicamente un homenaje a la luz. Sin luminosidad no existe la pintura. La oscuridad es la negación del color. En ese sentido la búsqueda de la luz del sur es siempre un anhelo para los pintores. Los contrastes de colores creados por la luz cenital fluyen en escalas ascendentes y descendentes desde el levante hasta el poniente. Toda una gama de colores y un fugaz, aunque intemporal, desarrollo de luces y sombras. Ahí nace la pintura. Pero CHIA, con ese innegable virtuosismo para captar el destello cromático del paisaje iluminado, no se queda en la impersonal reproducción mimética del paisaje. Para el nada es la naturaleza sin la presencia humana. Una presencia humana que el pintor busca no en una situación ficticia, sino en la comunión real y primigenia de la naturaleza y el ser humano.
ANTIQUARIA
 
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139 - JESUS FERNANDEZ : Rincón de patio 145102

Óleo sobre tabla.
Medidas sin marco 41x33 cms.
Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
Embalaje profesional.
Número de seguimiento para su control.
 
Si tenemos que proponer un adjetivo que defina la pintura de Jesús Fernández podríamos decir, sin miedo a equivocarnos, que éste es la sinceridad, la autenticidad que emana de sus trazos y de su mirada sobre un paisaje urbano tratado con mimo, sobre unos patios andaluces bañados por el sol, siempre vistos como remansos de paz, como lugares que permaneceran en nuestra memoria mucho después de haberlos dejado de contemplar. Si queremos ir mucho más allá en nuestra valoración, lo que vemos al observar una pintura suya es el espíritu del sur, con una mirada limpia y serena que situa en su justo lugar aquello que ve y siente. Con una técnica impecable y un dibujo esmerado es capaz de interpretar hermosos paisajes urbanos y sumergirnos en la nostalgia de lo antiguo, como apreciamos en sus puertas y portones, donde nos muestra la belleza nostálgica de los objetos que el paso del tiempo ha convertido en historia. Y sobre todo nos sorprende la luz, una luz imposible de olvidar, una luz que inunda nuestro espíritu, porque si algo ha conseguido J. Fernández con su pintura es atrapar la luz, la luz del sur. Elvira R. Laso Jesús Fernández es uno de esos pintores que llegan al público inmediatamente. Sin pretensiones, con una sinceridad directa y limpia. Su pintura mueve y conmueve enseguida. Sus naturalezas muertas vivifican. Sus bodegones detienen la mirada del corazón. Sus callecitas andaluzas soleadas, en las que la luz se puebla toda lujuriosa y lúcida, de geranios, abren de par en par las puertas de los ojos íntimos al encantamiento. Jesús Fernández posee una decidida vocación de artista impenitente. En sus óleos la felicidad se derrama absoluta. Va a donde quiere llegar. Y es puntual con el solo, como el sol, con las frutas, como la belleza y la armonía. Valentín Arteaga Es interesante contemplar las obras de este joven pintor sevillano y apreciar sus excelentes paisajes, así como sus estupendos bodegones de naturalezas muertas de un estilo tradicional y clásico puro. Visto de esta sencilla manera, la reflexión que nos puede plantear la pintura de Jesús Fernández, es eso de que el arte es otra cosa que lo superficialmente mimético, como se observa en sus óleos. El pulso del dibujo que recorre su variada escenografía del ser humano, del paisaje, la resonancia - es la luz - que transciende sus composiciones, el tiempo en que quedan detenidas, plasmadas, todo ello manifiesta la legítima conciencia plástica de que está poseído el autor. Observando sus pinturas se adivina un aprendizaje callado, una búsqueda larga, antes de encontrar el camino hacia la realidad, para dar testimonio de ella. A través de sus obras percibimos el minucioso y casi detallista trabajado renacer de un entorno que lo aproxima a lo que precisamente la moda ha bautizado como “hiperrealismo”. E. Alvarado Jesús Fernández Romero pinta en un sentido directo, clásico. Con un dibujo perfecto en el que destacan sobre todo sus bodegones, en los que rinde culto al detalle y busca la perfección realista, mostrándose igualmente un paisajista de notorias cualidades. Una pintura totalmente figurativa que tanto gusta al público. De ahí el éxito que han tenido en distintas exposiciones, individuales y colectivas, las colecciones de óleos de este pintor, que puede y debe decir algo más en el futuro.
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300 €

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139 - JESUS FERNANDEZ : Rincón de patio 145102

Óleo sobre tabla.
Medidas sin marco 41x33 cms.
Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Marco en madera decorado.
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Si tenemos que proponer un adjetivo que defina la pintura de Jesús Fernández podríamos decir, sin miedo a equivocarnos, que éste es la sinceridad, la autenticidad que emana de sus trazos y de su mirada sobre un paisaje urbano tratado con mimo, sobre unos patios andaluces bañados por el sol, siempre vistos como remansos de paz, como lugares que permaneceran en nuestra memoria mucho después de haberlos dejado de contemplar. Si queremos ir mucho más allá en nuestra valoración, lo que vemos al observar una pintura suya es el espíritu del sur, con una mirada limpia y serena que situa en su justo lugar aquello que ve y siente. Con una técnica impecable y un dibujo esmerado es capaz de interpretar hermosos paisajes urbanos y sumergirnos en la nostalgia de lo antiguo, como apreciamos en sus puertas y portones, donde nos muestra la belleza nostálgica de los objetos que el paso del tiempo ha convertido en historia. Y sobre todo nos sorprende la luz, una luz imposible de olvidar, una luz que inunda nuestro espíritu, porque si algo ha conseguido J. Fernández con su pintura es atrapar la luz, la luz del sur. Elvira R. Laso Jesús Fernández es uno de esos pintores que llegan al público inmediatamente. Sin pretensiones, con una sinceridad directa y limpia. Su pintura mueve y conmueve enseguida. Sus naturalezas muertas vivifican. Sus bodegones detienen la mirada del corazón. Sus callecitas andaluzas soleadas, en las que la luz se puebla toda lujuriosa y lúcida, de geranios, abren de par en par las puertas de los ojos íntimos al encantamiento. Jesús Fernández posee una decidida vocación de artista impenitente. En sus óleos la felicidad se derrama absoluta. Va a donde quiere llegar. Y es puntual con el solo, como el sol, con las frutas, como la belleza y la armonía. Valentín Arteaga Es interesante contemplar las obras de este joven pintor sevillano y apreciar sus excelentes paisajes, así como sus estupendos bodegones de naturalezas muertas de un estilo tradicional y clásico puro. Visto de esta sencilla manera, la reflexión que nos puede plantear la pintura de Jesús Fernández, es eso de que el arte es otra cosa que lo superficialmente mimético, como se observa en sus óleos. El pulso del dibujo que recorre su variada escenografía del ser humano, del paisaje, la resonancia - es la luz - que transciende sus composiciones, el tiempo en que quedan detenidas, plasmadas, todo ello manifiesta la legítima conciencia plástica de que está poseído el autor. Observando sus pinturas se adivina un aprendizaje callado, una búsqueda larga, antes de encontrar el camino hacia la realidad, para dar testimonio de ella. A través de sus obras percibimos el minucioso y casi detallista trabajado renacer de un entorno que lo aproxima a lo que precisamente la moda ha bautizado como “hiperrealismo”. E. Alvarado Jesús Fernández Romero pinta en un sentido directo, clásico. Con un dibujo perfecto en el que destacan sobre todo sus bodegones, en los que rinde culto al detalle y busca la perfección realista, mostrándose igualmente un paisajista de notorias cualidades. Una pintura totalmente figurativa que tanto gusta al público. De ahí el éxito que han tenido en distintas exposiciones, individuales y colectivas, las colecciones de óleos de este pintor, que puede y debe decir algo más en el futuro.
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140 - FERREIRA : BUÑOLERAS 141969

Óleo sobre lienzo.
Medidas sin marco 81x 65 cms.
Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
Embalaje profesional.
Número de seguimiento para su control.
 
 
Fernando Ferreira nació en Bollullos del Condado el 8 de marzo de 1925, hijo de José Carrasco Salas y Matilde Ferreira Ramos, el octavo de ocho hermanos: Joaquín, Antonio, Manolo (mi padre), dos hermanas que murieron pequeñas, Juan, Fernando y Joselito (padre de Matilde, otra gran pintora). En el colegio, en 1937, llamaba la atención que, en vez de ilustrar los trabajos con recortes, los presentaba con dibujos propios. El maestro, Enrique Sicilia Sancho, se lo comentó al escultor y tallista de Bollullos, Antonio Delgado Jiménez, quien a su vez lo puso en relación con Félix Lacárcel, que a la sazón se encontraba en Bollullos restaurando unos cuadros que habían adquirido Jerónimo y Adulfo Neble. Tenía quince años cuando Félix Lacárcel le preparó en su estudio para ingresar en la Escuela de Bellas Artes de Sevilla, que se reorganizaba en 1940. Practicó copiando esculturas del Museo Arqueológico y de la Glorieta de Bécquer. En una ocasión se le acercó Juan Lafita, y le preguntó, en broma, si era “Gitanillo de Triana”, por su tez morena y el pelo ondulado. Le encantaron sus dibujos. En septiembre de 1941 ingresó en la Escuela de Bellas Artes, con Juan Antonio Rodríguez, Calvo Carrión, Moreno Galván, Juan Talavera, Maireles, Rosario Fernández, Loli Sánchez, José Trueba y otros más. En el curso 1946-47 hizo el campamento militar en Ronda. Fue destinado luego como alférez de complemento a Ferrol. Allí hizo una exposición en el Casino Ferrolano y en la Asociación de Artistas de La Coruña. En el estudio de Manuel Pérez de Arévalo pintó muchos retratos, sobre todo de familiares de militares y marinos, como las hijas del capitán Cardona. Recuerda alguna de sus primeras obras. De 1948 es el apunte a lápiz de la ermita de las Mercedes de Bollullos, que fue publicado en la revista de la Coronación Canónica de la Virgen. Tuvo amigos que le apoyaron incondicionalmente en la difícil tarea de abrirse camino en el mercado del arte. No puedo recordarlos a todos, pero nadie como Romualdo León Mora (primo de Monís Mora) y su familia. El retrato de sus hijas, Isabelita y Mari, fue un éxito en la exposición de primavera del Ateneo de Sevilla, en 1948. Hacia 1954 pintó la bóveda de la capilla de San José, de la parroquia de Bollullos. De enero a mayo de 1961, por encargo de don Luis Espinosa, realizó las pinturas del Palacio de las Rocinas. Dos techos de 12 x 6 m., los del salón de fiestas y el comedor. La aparición de la Virgen del Rocío y dos murales religiosos, en la capilla. Otro cristal con un ciervo en el ventanal de la escalera de subida, realizado por la técnica del óleo por transparencias, con siena tostada. Temas de Rubens, la Creación de Miguel Ángel, cuerno de la abundancia. A don Luis Espinosa, que había estado de cacería en África, le pintó animales de fauna africana. Tuvo clientes en Suecia y en Portugal. Para Louis Lindgrem, ingeniero de Fallum (Suecia), pintó muchas cosas en óleo sobre papel, por el año 1961. Entre 1973 y 1976 envió cuadros para Portugal, para una galería de arte en Valle del Lobo, Argentil. Pinta sin descanso para la casa Pueyo, de Sevilla, que adquiere toda su producción. Imposible recordar sus innumerables obras. Traigamos a la memoria, al menos, los asuntos que salen de su paleta: bodegones, floreros, paisajes, retratos y estampas costumbristas, de ambiente rociero, sevillanas, fiestas, flamencos, gitanas, etc. No se ha prodigado en el tema religioso, aunque hizo unos intentos muy acertados de crear espacios y perspectivas inéditas en escenas del Evangelio -Ecce Homo en el pretorio, Entierro de Cristo, Asunción-, experimentando una veta que luego no continuó. Por encargos, ha copiado Inmaculadas y otras obras de Murillo, sin perder la personalidad de su pincelada. Con gran acierto ha realizado “retratos” de imágenes tan veneradas como Virgen del Rocío, la Virgen de las Mercedes, la Macarena, la Esperanza de Triana, el Gran Poder o el Cachorro. El retrato de personas (prefiero no enumerarlas) lo consigue admirablemente, otorgando frescura y vitalidad a sus modelos, de un parecido asombroso. No es un arte pretencioso ni en sus formas ni en su contenido. Es como una música de guitarra que no necesita letra. Su arte es el descubrimiento y la transmisión de la pura, bella y sencilla realidad, ennoblecida por el buen gusto, interpretada por una sensibilidad directa, ajena a planteamientos de escuela o de tendencias intelectuales. Lo más notable de su personal estilo es el dibujo, muy seguro, muy sólido, aunque después lo envuelva en brumas y desenfoques. Las figuras, con levísimas pinceladas, que no pasan de insinuaciones, quedan perfectamente delineadas y ubicadas en el espacio. Y, aunque parezca contradictorio, desdibuja continuamente con pincelada suelta, para crear un ambiente vaporoso, impresionista. Pienso, no obstante, que hunde más sus raíces en el mejor Murillo de su última época y en Goya que en los franceses de fines del XIX. No es muy colorista: se mueve con comodidad en una paleta cromática sobria y reducida, en la que predominan los blancos, sienas y ocres. Quizás por eso destacan más las manchas de color de los bodegones de frutas y flores. Los temas del Rocío supusieron para él un avance importante para la personalización de su estilo, refrescaron la paleta y dieron movimiento a su pintura. Aunque no ha frecuentado los circuitos artísticos, cuenta en su haber con no pocas exposiciones, que enumero por encima, esperando poder completar la relación y concretar los años. En Bollullos del Condado ha presentado varias exposiciones, desde aquella primera del Círculo de Labradores en el año 48, hasta las más recientes: la de bodegones de uvas y frutas, de septiembre de 1994, o la antológica de este año 2002. En La Palma, en la Caja San Fernando. En Huelva y Gibraleón, en 1964, con Enrique Monís Mora. En Cáceres, dos exposiciones, en el Colegio Oficial de Médicos. En Sevilla, varias asistencias a las exposiciones de primavera del Pabellón Mudéjar, con opción al premio Murillo (1948), en el Ateneo (1963), en el Banco Occidental (1982/83), en el Círculo Mercantil. En Málaga (1973), en Madrid (1974/75).
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3.500 €

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140 - FERREIRA : BUÑOLERAS 141969

Óleo sobre lienzo.
Medidas sin marco 81x 65 cms.
Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
Embalaje profesional.
Número de seguimiento para su control.
 
 
Fernando Ferreira nació en Bollullos del Condado el 8 de marzo de 1925, hijo de José Carrasco Salas y Matilde Ferreira Ramos, el octavo de ocho hermanos: Joaquín, Antonio, Manolo (mi padre), dos hermanas que murieron pequeñas, Juan, Fernando y Joselito (padre de Matilde, otra gran pintora). En el colegio, en 1937, llamaba la atención que, en vez de ilustrar los trabajos con recortes, los presentaba con dibujos propios. El maestro, Enrique Sicilia Sancho, se lo comentó al escultor y tallista de Bollullos, Antonio Delgado Jiménez, quien a su vez lo puso en relación con Félix Lacárcel, que a la sazón se encontraba en Bollullos restaurando unos cuadros que habían adquirido Jerónimo y Adulfo Neble. Tenía quince años cuando Félix Lacárcel le preparó en su estudio para ingresar en la Escuela de Bellas Artes de Sevilla, que se reorganizaba en 1940. Practicó copiando esculturas del Museo Arqueológico y de la Glorieta de Bécquer. En una ocasión se le acercó Juan Lafita, y le preguntó, en broma, si era “Gitanillo de Triana”, por su tez morena y el pelo ondulado. Le encantaron sus dibujos. En septiembre de 1941 ingresó en la Escuela de Bellas Artes, con Juan Antonio Rodríguez, Calvo Carrión, Moreno Galván, Juan Talavera, Maireles, Rosario Fernández, Loli Sánchez, José Trueba y otros más. En el curso 1946-47 hizo el campamento militar en Ronda. Fue destinado luego como alférez de complemento a Ferrol. Allí hizo una exposición en el Casino Ferrolano y en la Asociación de Artistas de La Coruña. En el estudio de Manuel Pérez de Arévalo pintó muchos retratos, sobre todo de familiares de militares y marinos, como las hijas del capitán Cardona. Recuerda alguna de sus primeras obras. De 1948 es el apunte a lápiz de la ermita de las Mercedes de Bollullos, que fue publicado en la revista de la Coronación Canónica de la Virgen. Tuvo amigos que le apoyaron incondicionalmente en la difícil tarea de abrirse camino en el mercado del arte. No puedo recordarlos a todos, pero nadie como Romualdo León Mora (primo de Monís Mora) y su familia. El retrato de sus hijas, Isabelita y Mari, fue un éxito en la exposición de primavera del Ateneo de Sevilla, en 1948. Hacia 1954 pintó la bóveda de la capilla de San José, de la parroquia de Bollullos. De enero a mayo de 1961, por encargo de don Luis Espinosa, realizó las pinturas del Palacio de las Rocinas. Dos techos de 12 x 6 m., los del salón de fiestas y el comedor. La aparición de la Virgen del Rocío y dos murales religiosos, en la capilla. Otro cristal con un ciervo en el ventanal de la escalera de subida, realizado por la técnica del óleo por transparencias, con siena tostada. Temas de Rubens, la Creación de Miguel Ángel, cuerno de la abundancia. A don Luis Espinosa, que había estado de cacería en África, le pintó animales de fauna africana. Tuvo clientes en Suecia y en Portugal. Para Louis Lindgrem, ingeniero de Fallum (Suecia), pintó muchas cosas en óleo sobre papel, por el año 1961. Entre 1973 y 1976 envió cuadros para Portugal, para una galería de arte en Valle del Lobo, Argentil. Pinta sin descanso para la casa Pueyo, de Sevilla, que adquiere toda su producción. Imposible recordar sus innumerables obras. Traigamos a la memoria, al menos, los asuntos que salen de su paleta: bodegones, floreros, paisajes, retratos y estampas costumbristas, de ambiente rociero, sevillanas, fiestas, flamencos, gitanas, etc. No se ha prodigado en el tema religioso, aunque hizo unos intentos muy acertados de crear espacios y perspectivas inéditas en escenas del Evangelio -Ecce Homo en el pretorio, Entierro de Cristo, Asunción-, experimentando una veta que luego no continuó. Por encargos, ha copiado Inmaculadas y otras obras de Murillo, sin perder la personalidad de su pincelada. Con gran acierto ha realizado “retratos” de imágenes tan veneradas como Virgen del Rocío, la Virgen de las Mercedes, la Macarena, la Esperanza de Triana, el Gran Poder o el Cachorro. El retrato de personas (prefiero no enumerarlas) lo consigue admirablemente, otorgando frescura y vitalidad a sus modelos, de un parecido asombroso. No es un arte pretencioso ni en sus formas ni en su contenido. Es como una música de guitarra que no necesita letra. Su arte es el descubrimiento y la transmisión de la pura, bella y sencilla realidad, ennoblecida por el buen gusto, interpretada por una sensibilidad directa, ajena a planteamientos de escuela o de tendencias intelectuales. Lo más notable de su personal estilo es el dibujo, muy seguro, muy sólido, aunque después lo envuelva en brumas y desenfoques. Las figuras, con levísimas pinceladas, que no pasan de insinuaciones, quedan perfectamente delineadas y ubicadas en el espacio. Y, aunque parezca contradictorio, desdibuja continuamente con pincelada suelta, para crear un ambiente vaporoso, impresionista. Pienso, no obstante, que hunde más sus raíces en el mejor Murillo de su última época y en Goya que en los franceses de fines del XIX. No es muy colorista: se mueve con comodidad en una paleta cromática sobria y reducida, en la que predominan los blancos, sienas y ocres. Quizás por eso destacan más las manchas de color de los bodegones de frutas y flores. Los temas del Rocío supusieron para él un avance importante para la personalización de su estilo, refrescaron la paleta y dieron movimiento a su pintura. Aunque no ha frecuentado los circuitos artísticos, cuenta en su haber con no pocas exposiciones, que enumero por encima, esperando poder completar la relación y concretar los años. En Bollullos del Condado ha presentado varias exposiciones, desde aquella primera del Círculo de Labradores en el año 48, hasta las más recientes: la de bodegones de uvas y frutas, de septiembre de 1994, o la antológica de este año 2002. En La Palma, en la Caja San Fernando. En Huelva y Gibraleón, en 1964, con Enrique Monís Mora. En Cáceres, dos exposiciones, en el Colegio Oficial de Médicos. En Sevilla, varias asistencias a las exposiciones de primavera del Pabellón Mudéjar, con opción al premio Murillo (1948), en el Ateneo (1963), en el Banco Occidental (1982/83), en el Círculo Mercantil. En Málaga (1973), en Madrid (1974/75).
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141 - JOSE PALOMAR : ESCENA COSTUMBRISTA 142577

Óleo sobre tabla.
Medidas sin marco 56x26cms.
Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
Embalaje profesional.
Número de seguimiento para su control.
 
 
La pintura de José Palomar ha inundado de luz el ámbito de la acogedora sala de exposiciones Lambert. José Palomar había vivido hasta ahora su vida de pintor sin someter sus cuadros a la sanción pública en una Galería. Ni espiritualmente, ni materialmente había sentido tal necesidad. Y sigue sin sentirla en el segundo de los aspectos. Pero hay un afán de comunicación. Juan Carlos, afortunado prologuista del catálogo de la muestra, escribe: “De pronto, el pintor decide exponer en un momento de reflexión y expectativa, desoyendo la gran verdad de que su obra vastísima ha sido vendida en el caballete. Supongo que es un reencuentro del hombre, sin canonizaciones ni coronaciones, con sus semejantes.” Palomar ha salido en buena hora de la intimidad de su estudio, para mostrarnos un conjunto de su obra, vario y atrayente, que va desde el sobrio “bodegón del guadarnés” hasta las jugosas flores (la más entrañable herencia paterna), pasando por los sustanciosos paisajes urbanos o rurales, animados con figuritas, que a veces componen escenas evocadoras de la deliciosa pintura de género, por los vigorosos y dinámicos cuadros de figuras y por los precisos bocetos, que tienen valor de realizaciones definitivas. José Palomar, artista actual con raíces en la tradición romántica, pintor capacitado y sensible, posee una gran aptitud de transmisión. Su obra, construida con tanta soltura como firmeza, ostenta un claro equilibrio entre arquitecturas, ambientes y personajes, exaltado por las galas de una inmaculada y luminosa paleta. Hijo del inolvidable maestro Teodoro Palomar, nacido en Sevilla. José Palomar se inicia como pintor en el estudio de su padre. Continúa en la Escuela de Artes y Oficios de la que pasa a la Superior de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, para terminar en la de San Fernando, donde fue becado todos los cursos. El pintor nos habla así de su tarea: “Abordo todos los temas habituales en el arte figurativo normal. Además de la pintura de caballete, cultivo el mural. En Sevilla hay varias muestras de mi trabajo en esta modalidad. Me dedico a las flores con especial cariño, porque mi padre fue un especialista en el tema, y las toco, según los entendidos, con desenvoltura y dinamismo. Motivo difícil este de las flores, donde se adquiere un gran dominio del pincel. Me detengo un poco en los retratos de niños. Me gusta este tipo de pintura, en la que hago cuadros de ejecución rápida. He pintado muchos, y creo que los consigo, ya que son las madres de las criaturas las que me pagan, y exigen mucho más que los padres”. El pintor logra su propósito a plenitud, con un lenguaje claro y donoso. Y porque su obra se desenvuelve en un clima estético cuyo goce es fácilmente transferible.
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1.200 €

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141 - JOSE PALOMAR : ESCENA COSTUMBRISTA 142577

Óleo sobre tabla.
Medidas sin marco 56x26cms.
Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
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La pintura de José Palomar ha inundado de luz el ámbito de la acogedora sala de exposiciones Lambert. José Palomar había vivido hasta ahora su vida de pintor sin someter sus cuadros a la sanción pública en una Galería. Ni espiritualmente, ni materialmente había sentido tal necesidad. Y sigue sin sentirla en el segundo de los aspectos. Pero hay un afán de comunicación. Juan Carlos, afortunado prologuista del catálogo de la muestra, escribe: “De pronto, el pintor decide exponer en un momento de reflexión y expectativa, desoyendo la gran verdad de que su obra vastísima ha sido vendida en el caballete. Supongo que es un reencuentro del hombre, sin canonizaciones ni coronaciones, con sus semejantes.” Palomar ha salido en buena hora de la intimidad de su estudio, para mostrarnos un conjunto de su obra, vario y atrayente, que va desde el sobrio “bodegón del guadarnés” hasta las jugosas flores (la más entrañable herencia paterna), pasando por los sustanciosos paisajes urbanos o rurales, animados con figuritas, que a veces componen escenas evocadoras de la deliciosa pintura de género, por los vigorosos y dinámicos cuadros de figuras y por los precisos bocetos, que tienen valor de realizaciones definitivas. José Palomar, artista actual con raíces en la tradición romántica, pintor capacitado y sensible, posee una gran aptitud de transmisión. Su obra, construida con tanta soltura como firmeza, ostenta un claro equilibrio entre arquitecturas, ambientes y personajes, exaltado por las galas de una inmaculada y luminosa paleta. Hijo del inolvidable maestro Teodoro Palomar, nacido en Sevilla. José Palomar se inicia como pintor en el estudio de su padre. Continúa en la Escuela de Artes y Oficios de la que pasa a la Superior de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, para terminar en la de San Fernando, donde fue becado todos los cursos. El pintor nos habla así de su tarea: “Abordo todos los temas habituales en el arte figurativo normal. Además de la pintura de caballete, cultivo el mural. En Sevilla hay varias muestras de mi trabajo en esta modalidad. Me dedico a las flores con especial cariño, porque mi padre fue un especialista en el tema, y las toco, según los entendidos, con desenvoltura y dinamismo. Motivo difícil este de las flores, donde se adquiere un gran dominio del pincel. Me detengo un poco en los retratos de niños. Me gusta este tipo de pintura, en la que hago cuadros de ejecución rápida. He pintado muchos, y creo que los consigo, ya que son las madres de las criaturas las que me pagan, y exigen mucho más que los padres”. El pintor logra su propósito a plenitud, con un lenguaje claro y donoso. Y porque su obra se desenvuelve en un clima estético cuyo goce es fácilmente transferible.
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142 - MARIO DIAZ : GRAN PODER 143659

Óleo sobre lienzo.
Medidas sin marco 81X65 cms.
Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
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Mario Díaz natural de Bollullos del Condado, Huelva. Es licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla. Exposiciones individuales y colectivas: - Ha expuesto a los largo de toda la geografía nacional, Huelva, Sevilla, La Coruña, Madrid, Barcelona… - Tiene obras en colecciones particulares de España, Europa, y América así como en organismos públicos como Diputación y Arzobispado de Huelva, Facultad de Bellas Artes de Sevilla, Diputación de A Coruña, Fundación Mondariz , Consejo de Hermandades y Cofradías y Consejería de Educación de Huelva, etc. - Ha realizado numerosos carteles de Semana Santa , Gloria, Santo Entierro Magno de Huelva, Hermandad Matriz del Rocío de Almonte. - Tiene diversos premios nacionales de pintura y es becado por la Universidad de Sevilla al mejor expediente de su promoción. - Ha realizado obras en imaginaria religiosa para Hermandades e Iglesias: Cristos, Dolorosas, Niños Jesús, Evangelistas, San Juan, San Isidro, San Sebastián… - Obra gráficas. Editorial Tartesos “Imagineros andaluces”, Cajasol Fundación Huelva. “Pintores Onubenses, dibujos del libro “El azor, y Dios lo hizo eterno” de Diego Pareja Obregón. - Su pintura es realista, con un dibujo cuidado, capta la luz modelada, y tiene una pincelada suelta y precisa (Llorente, Critico de arte del diario ABC). Tico Medina (Catalogo exposición pintores de Huelva) Florencio Aguilera (Pintores Onubenses).
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142 - MARIO DIAZ : GRAN PODER 143659

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Mario Díaz natural de Bollullos del Condado, Huelva. Es licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla. Exposiciones individuales y colectivas: - Ha expuesto a los largo de toda la geografía nacional, Huelva, Sevilla, La Coruña, Madrid, Barcelona… - Tiene obras en colecciones particulares de España, Europa, y América así como en organismos públicos como Diputación y Arzobispado de Huelva, Facultad de Bellas Artes de Sevilla, Diputación de A Coruña, Fundación Mondariz , Consejo de Hermandades y Cofradías y Consejería de Educación de Huelva, etc. - Ha realizado numerosos carteles de Semana Santa , Gloria, Santo Entierro Magno de Huelva, Hermandad Matriz del Rocío de Almonte. - Tiene diversos premios nacionales de pintura y es becado por la Universidad de Sevilla al mejor expediente de su promoción. - Ha realizado obras en imaginaria religiosa para Hermandades e Iglesias: Cristos, Dolorosas, Niños Jesús, Evangelistas, San Juan, San Isidro, San Sebastián… - Obra gráficas. Editorial Tartesos “Imagineros andaluces”, Cajasol Fundación Huelva. “Pintores Onubenses, dibujos del libro “El azor, y Dios lo hizo eterno” de Diego Pareja Obregón. - Su pintura es realista, con un dibujo cuidado, capta la luz modelada, y tiene una pincelada suelta y precisa (Llorente, Critico de arte del diario ABC). Tico Medina (Catalogo exposición pintores de Huelva) Florencio Aguilera (Pintores Onubenses).
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145 - MARIO DIAZ : MUJER CON ROSAS 143660

Óleo sobre lienzo.
Medidas sin marco 81x65 cms.
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Mario Díaz natural de Bollullos del Condado, Huelva. Es licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla. Exposiciones individuales y colectivas: - Ha expuesto a los largo de toda la geografía nacional, Huelva, Sevilla, La Coruña, Madrid, Barcelona… - Tiene obras en colecciones particulares de España, Europa, y América así como en organismos públicos como Diputación y Arzobispado de Huelva, Facultad de Bellas Artes de Sevilla, Diputación de A Coruña, Fundación Mondariz , Consejo de Hermandades y Cofradías y Consejería de Educación de Huelva, etc. - Ha realizado numerosos carteles de Semana Santa , Gloria, Santo Entierro Magno de Huelva, Hermandad Matriz del Rocío de Almonte. - Tiene diversos premios nacionales de pintura y es becado por la Universidad de Sevilla al mejor expediente de su promoción. - Ha realizado obras en imaginaria religiosa para Hermandades e Iglesias: Cristos, Dolorosas, Niños Jesús, Evangelistas, San Juan, San Isidro, San Sebastián… - Obra gráficas. Editorial Tartesos “Imagineros andaluces”, Cajasol Fundación Huelva. “Pintores Onubenses, dibujos del libro “El azor, y Dios lo hizo eterno” de Diego Pareja Obregón. - Su pintura es realista, con un dibujo cuidado, capta la luz modelada, y tiene una pincelada suelta y precisa (Llorente, Critico de arte del diario ABC). Tico Medina (Catalogo exposición pintores de Huelva) Florencio Aguilera (Pintores Onubenses).
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1.800 €

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145 - MARIO DIAZ : MUJER CON ROSAS 143660

Óleo sobre lienzo.
Medidas sin marco 81x65 cms.
Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
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Mario Díaz natural de Bollullos del Condado, Huelva. Es licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla. Exposiciones individuales y colectivas: - Ha expuesto a los largo de toda la geografía nacional, Huelva, Sevilla, La Coruña, Madrid, Barcelona… - Tiene obras en colecciones particulares de España, Europa, y América así como en organismos públicos como Diputación y Arzobispado de Huelva, Facultad de Bellas Artes de Sevilla, Diputación de A Coruña, Fundación Mondariz , Consejo de Hermandades y Cofradías y Consejería de Educación de Huelva, etc. - Ha realizado numerosos carteles de Semana Santa , Gloria, Santo Entierro Magno de Huelva, Hermandad Matriz del Rocío de Almonte. - Tiene diversos premios nacionales de pintura y es becado por la Universidad de Sevilla al mejor expediente de su promoción. - Ha realizado obras en imaginaria religiosa para Hermandades e Iglesias: Cristos, Dolorosas, Niños Jesús, Evangelistas, San Juan, San Isidro, San Sebastián… - Obra gráficas. Editorial Tartesos “Imagineros andaluces”, Cajasol Fundación Huelva. “Pintores Onubenses, dibujos del libro “El azor, y Dios lo hizo eterno” de Diego Pareja Obregón. - Su pintura es realista, con un dibujo cuidado, capta la luz modelada, y tiene una pincelada suelta y precisa (Llorente, Critico de arte del diario ABC). Tico Medina (Catalogo exposición pintores de Huelva) Florencio Aguilera (Pintores Onubenses).
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147 - FERREIRA : BODEGON 141963

Óleo sobre lienzo.
Medidas sin marco 81x65 cms.
Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
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Fernando Ferreira nació en Bollullos del Condado el 8 de marzo de 1925, hijo de José Carrasco Salas y Matilde Ferreira Ramos, el octavo de ocho hermanos: Joaquín, Antonio, Manolo (mi padre), dos hermanas que murieron pequeñas, Juan, Fernando y Joselito (padre de Matilde, otra gran pintora). En el colegio, en 1937, llamaba la atención que, en vez de ilustrar los trabajos con recortes, los presentaba con dibujos propios. El maestro, Enrique Sicilia Sancho, se lo comentó al escultor y tallista de Bollullos, Antonio Delgado Jiménez, quien a su vez lo puso en relación con Félix Lacárcel, que a la sazón se encontraba en Bollullos restaurando unos cuadros que habían adquirido Jerónimo y Adulfo Neble. Tenía quince años cuando Félix Lacárcel le preparó en su estudio para ingresar en la Escuela de Bellas Artes de Sevilla, que se reorganizaba en 1940. Practicó copiando esculturas del Museo Arqueológico y de la Glorieta de Bécquer. En una ocasión se le acercó Juan Lafita, y le preguntó, en broma, si era “Gitanillo de Triana”, por su tez morena y el pelo ondulado. Le encantaron sus dibujos. En septiembre de 1941 ingresó en la Escuela de Bellas Artes, con Juan Antonio Rodríguez, Calvo Carrión, Moreno Galván, Juan Talavera, Maireles, Rosario Fernández, Loli Sánchez, José Trueba y otros más. En el curso 1946-47 hizo el campamento militar en Ronda. Fue destinado luego como alférez de complemento a Ferrol. Allí hizo una exposición en el Casino Ferrolano y en la Asociación de Artistas de La Coruña. En el estudio de Manuel Pérez de Arévalo pintó muchos retratos, sobre todo de familiares de militares y marinos, como las hijas del capitán Cardona. Recuerda alguna de sus primeras obras. De 1948 es el apunte a lápiz de la ermita de las Mercedes de Bollullos, que fue publicado en la revista de la Coronación Canónica de la Virgen. Tuvo amigos que le apoyaron incondicionalmente en la difícil tarea de abrirse camino en el mercado del arte. No puedo recordarlos a todos, pero nadie como Romualdo León Mora (primo de Monís Mora) y su familia. El retrato de sus hijas, Isabelita y Mari, fue un éxito en la exposición de primavera del Ateneo de Sevilla, en 1948. Hacia 1954 pintó la bóveda de la capilla de San José, de la parroquia de Bollullos. De enero a mayo de 1961, por encargo de don Luis Espinosa, realizó las pinturas del Palacio de las Rocinas. Dos techos de 12 x 6 m., los del salón de fiestas y el comedor. La aparición de la Virgen del Rocío y dos murales religiosos, en la capilla. Otro cristal con un ciervo en el ventanal de la escalera de subida, realizado por la técnica del óleo por transparencias, con siena tostada. Temas de Rubens, la Creación de Miguel Ángel, cuerno de la abundancia. A don Luis Espinosa, que había estado de cacería en África, le pintó animales de fauna africana. Tuvo clientes en Suecia y en Portugal. Para Louis Lindgrem, ingeniero de Fallum (Suecia), pintó muchas cosas en óleo sobre papel, por el año 1961. Entre 1973 y 1976 envió cuadros para Portugal, para una galería de arte en Valle del Lobo, Argentil. Pinta sin descanso para la casa Pueyo, de Sevilla, que adquiere toda su producción. Imposible recordar sus innumerables obras. Traigamos a la memoria, al menos, los asuntos que salen de su paleta: bodegones, floreros, paisajes, retratos y estampas costumbristas, de ambiente rociero, sevillanas, fiestas, flamencos, gitanas, etc. No se ha prodigado en el tema religioso, aunque hizo unos intentos muy acertados de crear espacios y perspectivas inéditas en escenas del Evangelio -Ecce Homo en el pretorio, Entierro de Cristo, Asunción-, experimentando una veta que luego no continuó. Por encargos, ha copiado Inmaculadas y otras obras de Murillo, sin perder la personalidad de su pincelada. Con gran acierto ha realizado “retratos” de imágenes tan veneradas como Virgen del Rocío, la Virgen de las Mercedes, la Macarena, la Esperanza de Triana, el Gran Poder o el Cachorro. El retrato de personas (prefiero no enumerarlas) lo consigue admirablemente, otorgando frescura y vitalidad a sus modelos, de un parecido asombroso. No es un arte pretencioso ni en sus formas ni en su contenido. Es como una música de guitarra que no necesita letra. Su arte es el descubrimiento y la transmisión de la pura, bella y sencilla realidad, ennoblecida por el buen gusto, interpretada por una sensibilidad directa, ajena a planteamientos de escuela o de tendencias intelectuales. Lo más notable de su personal estilo es el dibujo, muy seguro, muy sólido, aunque después lo envuelva en brumas y desenfoques. Las figuras, con levísimas pinceladas, que no pasan de insinuaciones, quedan perfectamente delineadas y ubicadas en el espacio. Y, aunque parezca contradictorio, desdibuja continuamente con pincelada suelta, para crear un ambiente vaporoso, impresionista. Pienso, no obstante, que hunde más sus raíces en el mejor Murillo de su última época y en Goya que en los franceses de fines del XIX. No es muy colorista: se mueve con comodidad en una paleta cromática sobria y reducida, en la que predominan los blancos, sienas y ocres. Quizás por eso destacan más las manchas de color de los bodegones de frutas y flores. Los temas del Rocío supusieron para él un avance importante para la personalización de su estilo, refrescaron la paleta y dieron movimiento a su pintura. Aunque no ha frecuentado los circuitos artísticos, cuenta en su haber con no pocas exposiciones, que enumero por encima, esperando poder completar la relación y concretar los años. En Bollullos del Condado ha presentado varias exposiciones, desde aquella primera del Círculo de Labradores en el año 48, hasta las más recientes: la de bodegones de uvas y frutas, de septiembre de 1994, o la antológica de este año 2002. En La Palma, en la Caja San Fernando. En Huelva y Gibraleón, en 1964, con Enrique Monís Mora. En Cáceres, dos exposiciones, en el Colegio Oficial de Médicos. En Sevilla, varias asistencias a las exposiciones de primavera del Pabellón Mudéjar, con opción al premio Murillo (1948), en el Ateneo (1963), en el Banco Occidental (1982/83), en el Círculo Mercantil. En Málaga (1973), en Madrid (1974/75).
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147 - FERREIRA : BODEGON 141963

Óleo sobre lienzo.
Medidas sin marco 81x65 cms.
Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
Embalaje profesional.
Número de seguimiento para su control.
 
 
Fernando Ferreira nació en Bollullos del Condado el 8 de marzo de 1925, hijo de José Carrasco Salas y Matilde Ferreira Ramos, el octavo de ocho hermanos: Joaquín, Antonio, Manolo (mi padre), dos hermanas que murieron pequeñas, Juan, Fernando y Joselito (padre de Matilde, otra gran pintora). En el colegio, en 1937, llamaba la atención que, en vez de ilustrar los trabajos con recortes, los presentaba con dibujos propios. El maestro, Enrique Sicilia Sancho, se lo comentó al escultor y tallista de Bollullos, Antonio Delgado Jiménez, quien a su vez lo puso en relación con Félix Lacárcel, que a la sazón se encontraba en Bollullos restaurando unos cuadros que habían adquirido Jerónimo y Adulfo Neble. Tenía quince años cuando Félix Lacárcel le preparó en su estudio para ingresar en la Escuela de Bellas Artes de Sevilla, que se reorganizaba en 1940. Practicó copiando esculturas del Museo Arqueológico y de la Glorieta de Bécquer. En una ocasión se le acercó Juan Lafita, y le preguntó, en broma, si era “Gitanillo de Triana”, por su tez morena y el pelo ondulado. Le encantaron sus dibujos. En septiembre de 1941 ingresó en la Escuela de Bellas Artes, con Juan Antonio Rodríguez, Calvo Carrión, Moreno Galván, Juan Talavera, Maireles, Rosario Fernández, Loli Sánchez, José Trueba y otros más. En el curso 1946-47 hizo el campamento militar en Ronda. Fue destinado luego como alférez de complemento a Ferrol. Allí hizo una exposición en el Casino Ferrolano y en la Asociación de Artistas de La Coruña. En el estudio de Manuel Pérez de Arévalo pintó muchos retratos, sobre todo de familiares de militares y marinos, como las hijas del capitán Cardona. Recuerda alguna de sus primeras obras. De 1948 es el apunte a lápiz de la ermita de las Mercedes de Bollullos, que fue publicado en la revista de la Coronación Canónica de la Virgen. Tuvo amigos que le apoyaron incondicionalmente en la difícil tarea de abrirse camino en el mercado del arte. No puedo recordarlos a todos, pero nadie como Romualdo León Mora (primo de Monís Mora) y su familia. El retrato de sus hijas, Isabelita y Mari, fue un éxito en la exposición de primavera del Ateneo de Sevilla, en 1948. Hacia 1954 pintó la bóveda de la capilla de San José, de la parroquia de Bollullos. De enero a mayo de 1961, por encargo de don Luis Espinosa, realizó las pinturas del Palacio de las Rocinas. Dos techos de 12 x 6 m., los del salón de fiestas y el comedor. La aparición de la Virgen del Rocío y dos murales religiosos, en la capilla. Otro cristal con un ciervo en el ventanal de la escalera de subida, realizado por la técnica del óleo por transparencias, con siena tostada. Temas de Rubens, la Creación de Miguel Ángel, cuerno de la abundancia. A don Luis Espinosa, que había estado de cacería en África, le pintó animales de fauna africana. Tuvo clientes en Suecia y en Portugal. Para Louis Lindgrem, ingeniero de Fallum (Suecia), pintó muchas cosas en óleo sobre papel, por el año 1961. Entre 1973 y 1976 envió cuadros para Portugal, para una galería de arte en Valle del Lobo, Argentil. Pinta sin descanso para la casa Pueyo, de Sevilla, que adquiere toda su producción. Imposible recordar sus innumerables obras. Traigamos a la memoria, al menos, los asuntos que salen de su paleta: bodegones, floreros, paisajes, retratos y estampas costumbristas, de ambiente rociero, sevillanas, fiestas, flamencos, gitanas, etc. No se ha prodigado en el tema religioso, aunque hizo unos intentos muy acertados de crear espacios y perspectivas inéditas en escenas del Evangelio -Ecce Homo en el pretorio, Entierro de Cristo, Asunción-, experimentando una veta que luego no continuó. Por encargos, ha copiado Inmaculadas y otras obras de Murillo, sin perder la personalidad de su pincelada. Con gran acierto ha realizado “retratos” de imágenes tan veneradas como Virgen del Rocío, la Virgen de las Mercedes, la Macarena, la Esperanza de Triana, el Gran Poder o el Cachorro. El retrato de personas (prefiero no enumerarlas) lo consigue admirablemente, otorgando frescura y vitalidad a sus modelos, de un parecido asombroso. No es un arte pretencioso ni en sus formas ni en su contenido. Es como una música de guitarra que no necesita letra. Su arte es el descubrimiento y la transmisión de la pura, bella y sencilla realidad, ennoblecida por el buen gusto, interpretada por una sensibilidad directa, ajena a planteamientos de escuela o de tendencias intelectuales. Lo más notable de su personal estilo es el dibujo, muy seguro, muy sólido, aunque después lo envuelva en brumas y desenfoques. Las figuras, con levísimas pinceladas, que no pasan de insinuaciones, quedan perfectamente delineadas y ubicadas en el espacio. Y, aunque parezca contradictorio, desdibuja continuamente con pincelada suelta, para crear un ambiente vaporoso, impresionista. Pienso, no obstante, que hunde más sus raíces en el mejor Murillo de su última época y en Goya que en los franceses de fines del XIX. No es muy colorista: se mueve con comodidad en una paleta cromática sobria y reducida, en la que predominan los blancos, sienas y ocres. Quizás por eso destacan más las manchas de color de los bodegones de frutas y flores. Los temas del Rocío supusieron para él un avance importante para la personalización de su estilo, refrescaron la paleta y dieron movimiento a su pintura. Aunque no ha frecuentado los circuitos artísticos, cuenta en su haber con no pocas exposiciones, que enumero por encima, esperando poder completar la relación y concretar los años. En Bollullos del Condado ha presentado varias exposiciones, desde aquella primera del Círculo de Labradores en el año 48, hasta las más recientes: la de bodegones de uvas y frutas, de septiembre de 1994, o la antológica de este año 2002. En La Palma, en la Caja San Fernando. En Huelva y Gibraleón, en 1964, con Enrique Monís Mora. En Cáceres, dos exposiciones, en el Colegio Oficial de Médicos. En Sevilla, varias asistencias a las exposiciones de primavera del Pabellón Mudéjar, con opción al premio Murillo (1948), en el Ateneo (1963), en el Banco Occidental (1982/83), en el Círculo Mercantil. En Málaga (1973), en Madrid (1974/75).
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149 - JOSE PALOMAR. Bodegón clásico. Ref. 145321

Obra con CERTIFICADO DE GARANTIA y lista para colgar.
Medidas sin marco 116 x 81 cms. Oleo sobre lienzo.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
Embalaje profesional.
Número de seguimiento para su control.
 
 
JOSE PALOMAR
 
La pintura de José Palomar ha inundado de luz el ámbito de la acogedora sala de exposiciones Lambert. José Palomar había vivido hasta ahora su vida de pintor sin someter sus cuadros a la sanción pública en una Galería. Ni espiritualmente, ni materialmente había sentido tal necesidad. Y sigue sin sentirla en el segundo de los aspectos. Pero hay un afán de comunicación. Juan Carlos, afortunado prologuista del catálogo de la muestra, escribe: “De pronto, el pintor decide exponer en un momento de reflexión y expectativa, desoyendo la gran verdad de que su obra vastísima ha sido vendida en el caballete. Supongo que es un reencuentro del hombre, sin canonizaciones ni coronaciones, con sus semejantes.” Palomar ha salido en buena hora de la intimidad de su estudio, para mostrarnos un conjunto de su obra, vario y atrayente, que va desde el sobrio “bodegón del guadarnés” hasta las jugosas flores (la más entrañable herencia paterna), pasando por los sustanciosos paisajes urbanos o rurales, animados con figuritas, que a veces componen escenas evocadoras de la deliciosa pintura de género, por los vigorosos y dinámicos cuadros de figuras y por los precisos bocetos, que tienen valor de realizaciones definitivas. José Palomar, artista actual con raíces en la tradición romántica, pintor capacitado y sensible, posee una gran aptitud de transmisión. Su obra, construida con tanta soltura como firmeza, ostenta un claro equilibrio entre arquitecturas, ambientes y personajes, exaltado por las galas de una inmaculada y luminosa paleta. Hijo del inolvidable maestro Teodoro Palomar, nacido en Sevilla. José Palomar se inicia como pintor en el estudio de su padre. Continúa en la Escuela de Artes y Oficios de la que pasa a la Superior de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, para terminar en la de San Fernando, donde fue becado todos los cursos. El pintor nos habla así de su tarea: “Abordo todos los temas habituales en el arte figurativo normal. Además de la pintura de caballete, cultivo el mural. En Sevilla hay varias muestras de mi trabajo en esta modalidad. Me dedico a las flores con especial cariño, porque mi padre fue un especialista en el tema, y las toco, según los entendidos, con desenvoltura y dinamismo. Motivo difícil este de las flores, donde se adquiere un gran dominio del pincel. Me detengo un poco en los retratos de niños. Me gusta este tipo de pintura, en la que hago cuadros de ejecución rápida. He pintado muchos, y creo que los consigo, ya que son las madres de las criaturas las que me pagan, y exigen mucho más que los padres”. El pintor logra su propósito a plenitud, con un lenguaje claro y donoso. Y porque su obra se desenvuelve en un clima estético cuyo goce es fácilmente transferible.
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3.500 €

Consult

149 - JOSE PALOMAR. Bodegón clásico. Ref. 145321

Obra con CERTIFICADO DE GARANTIA y lista para colgar.
Medidas sin marco 116 x 81 cms. Oleo sobre lienzo.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
Embalaje profesional.
Número de seguimiento para su control.
 
 
JOSE PALOMAR
 
La pintura de José Palomar ha inundado de luz el ámbito de la acogedora sala de exposiciones Lambert. José Palomar había vivido hasta ahora su vida de pintor sin someter sus cuadros a la sanción pública en una Galería. Ni espiritualmente, ni materialmente había sentido tal necesidad. Y sigue sin sentirla en el segundo de los aspectos. Pero hay un afán de comunicación. Juan Carlos, afortunado prologuista del catálogo de la muestra, escribe: “De pronto, el pintor decide exponer en un momento de reflexión y expectativa, desoyendo la gran verdad de que su obra vastísima ha sido vendida en el caballete. Supongo que es un reencuentro del hombre, sin canonizaciones ni coronaciones, con sus semejantes.” Palomar ha salido en buena hora de la intimidad de su estudio, para mostrarnos un conjunto de su obra, vario y atrayente, que va desde el sobrio “bodegón del guadarnés” hasta las jugosas flores (la más entrañable herencia paterna), pasando por los sustanciosos paisajes urbanos o rurales, animados con figuritas, que a veces componen escenas evocadoras de la deliciosa pintura de género, por los vigorosos y dinámicos cuadros de figuras y por los precisos bocetos, que tienen valor de realizaciones definitivas. José Palomar, artista actual con raíces en la tradición romántica, pintor capacitado y sensible, posee una gran aptitud de transmisión. Su obra, construida con tanta soltura como firmeza, ostenta un claro equilibrio entre arquitecturas, ambientes y personajes, exaltado por las galas de una inmaculada y luminosa paleta. Hijo del inolvidable maestro Teodoro Palomar, nacido en Sevilla. José Palomar se inicia como pintor en el estudio de su padre. Continúa en la Escuela de Artes y Oficios de la que pasa a la Superior de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, para terminar en la de San Fernando, donde fue becado todos los cursos. El pintor nos habla así de su tarea: “Abordo todos los temas habituales en el arte figurativo normal. Además de la pintura de caballete, cultivo el mural. En Sevilla hay varias muestras de mi trabajo en esta modalidad. Me dedico a las flores con especial cariño, porque mi padre fue un especialista en el tema, y las toco, según los entendidos, con desenvoltura y dinamismo. Motivo difícil este de las flores, donde se adquiere un gran dominio del pincel. Me detengo un poco en los retratos de niños. Me gusta este tipo de pintura, en la que hago cuadros de ejecución rápida. He pintado muchos, y creo que los consigo, ya que son las madres de las criaturas las que me pagan, y exigen mucho más que los padres”. El pintor logra su propósito a plenitud, con un lenguaje claro y donoso. Y porque su obra se desenvuelve en un clima estético cuyo goce es fácilmente transferible.
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Sale price: 3.500 €

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150 - PABLO S. CHIAS : Bodegón 144027

Óleo sobre lienzo.
Médidas sin marco 41x33 cms.
Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
Embalaje profesional.
Número de seguimiento para su control.
 
 
Pablo Segarra Chías. Nace en Sevilla el 4 de Noviembre de 1945. Desde muy corta edad muestra gran interés por el dibujo y por toda la representación plástica - artística que llegaba a sus manos. Pinta su primer cuadro a los 7 años de edad, comenzaba así una trayectoria de vocación y esfuerzos que llevan hasta nuestros días. A principios de los sesenta se matricula en la escuela de arte y oficios artísticos de Sevilla, asistiendo a tres cursos de dibujo artístico, con alta calificación y aprovechamiento. A continuación asiste como copista al Museo Provincial de Sevilla, teniendo como director al conocido Alfonso Grosso, realizando copias de Murillo, Zurbaran, Virgilio Martoni, Villegas, Gómez Gil y otros muchos y variados artistas, que nutrían las ansias por aprender todo lo que estos autores nos regalan desde sus obras. Con esta base y decantándose por una pintura realista y luminosa, se hace de una clientela que solicita sus obras para su venta, por distintos canales entre ellos en el mundo de la subasta. En 1985 expone por primera vez en Sevilla en la sala Sadartys, en años posteriores en León, Palma de Mallorca y en la sala Durán de Madrid en varias ocasiones. También participa en diversas ferias de arte y certámenes internacionales. Actualmente sus obras están representadas en distintos países de Europa, América y el continente asiático.
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150 - PABLO S. CHIAS : Bodegón 144027

Óleo sobre lienzo.
Médidas sin marco 41x33 cms.
Obra CERTIFICADA y lista para colgar.
Marco en madera decorado.
Magnifico estado.
 
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Pablo Segarra Chías. Nace en Sevilla el 4 de Noviembre de 1945. Desde muy corta edad muestra gran interés por el dibujo y por toda la representación plástica - artística que llegaba a sus manos. Pinta su primer cuadro a los 7 años de edad, comenzaba así una trayectoria de vocación y esfuerzos que llevan hasta nuestros días. A principios de los sesenta se matricula en la escuela de arte y oficios artísticos de Sevilla, asistiendo a tres cursos de dibujo artístico, con alta calificación y aprovechamiento. A continuación asiste como copista al Museo Provincial de Sevilla, teniendo como director al conocido Alfonso Grosso, realizando copias de Murillo, Zurbaran, Virgilio Martoni, Villegas, Gómez Gil y otros muchos y variados artistas, que nutrían las ansias por aprender todo lo que estos autores nos regalan desde sus obras. Con esta base y decantándose por una pintura realista y luminosa, se hace de una clientela que solicita sus obras para su venta, por distintos canales entre ellos en el mundo de la subasta. En 1985 expone por primera vez en Sevilla en la sala Sadartys, en años posteriores en León, Palma de Mallorca y en la sala Durán de Madrid en varias ocasiones. También participa en diversas ferias de arte y certámenes internacionales. Actualmente sus obras están representadas en distintos países de Europa, América y el continente asiático.
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